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Caminandito te espero (reencuentro en Arambol, o reflexión tras seis años de viaje)

¡Pss, pss! Aquí detrás, justo a tu espalda. Aquí, sí. ¿Puedes oírme?

Te conozco bien. Sé que cuando pasas por un lugar en el que has estado anteriormente te gusta imaginarte a ti misma haciendo lo que sea que estuvieras haciendo en aquel momento de tu pasado. Eso hago yo ahora. Soy tú, solo que con unos años más encima.

Puedo verte ahí, en la mesa que tengo delante, tan nítida como si estuvieras presente. Desayunando un bol de fruta con helado, como todos los días desde que llegaste a Goa. Mirando el mar. Recuerdo incluso la ropa que llevabas aquellos días, esos pantalones rojos que compraste en Delhi, y aquel ordenador chiquitito en el que escribías tus primeros post sin saber quién los leería.

Sé que te sientes libre como nunca, pero también que estás algo perdida. Que escuchas una y otra vez las mismas canciones de La Pulquería (“Lejos de casa buscando el papel que vaya bien con tu personaje…”), y que, aunque Arambol es un paraíso, por alguna razón te sientes fuera de lugar. No te preocupes, estás donde tienes que estar. Solo has dado el primer paso para desmontar todas esas convenciones que aprendiste a dar por sentadas. Gracias a ello, desde donde ahora te encuentras al momento desde el que te hablo, tu vida va a dar más de cinco giros sobre sí misma.

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Estamos en 2016 y han pasado muchas cosas desde que iniciaste aquella vuelta al mundo. Por cierto: lo conseguiste. Y al año siguiente hiciste el Transmongoliano. Y al siguiente fuiste a Nueva Zelanda. Y después regresaste a India. Y viajaste a Palestina, a Irán, a Filipinas… El año pasado viviste cuatro meses en China. No has parado de viajar, es lo único que se ha mantenido estable. Despreocúpate también en ese sentido: este viaje no es un “paréntesis” en tu vida, como dices a tus padres para dejarles tranquilos, solo el inicio de una existencia que nunca hubieras imaginado. Porque no sabías que se podía.

Para mantenerte, eso sí, vas a hacer de todo. La inocente y pizpireta chica que viajaba sola por primera vez y relataba sus andanzas en un blog, pasará una temporada como camarera, después le otorgarán el distinguido título de “blogger profesional”, comunicadora turística (?), será autónoma, ilegal, inspirer, y al final del todo, “chachi”. ¿Que no sabes lo que es “chachi”? Bueno, ya lo sabrás. Pero suena bien, ¿verdad? Sé que tu sueño es ser periodista y firmar en papel, pero te ahorraré decepciones futuras: lo de las revistas no salió bien. En cambio, este año cumplirás los 31 con una agencia de viajes debajo del brazo. ¡Ja!

Voy a decirte algo que tal vez te sorprenda: llevas seis meses sin escribir. Sé que no te lo crees, ¡si escribir es tu vida! En los últimos seis años has escrito mucho, muchísimo. Hubo días que no salías de la habitación para darle a la tecla. Escribías con pasión; luego, también por obligación. Intentaste vivir de ello y empezaste malvendiendo palabras. Dedicaste cada minuto a escribir para otros y poco a poco, de alguna forma, las historias verdaderas quedaban aguardando su momento a falta de inspiración, de tiempo, de ganas. Un momento que nunca llegaba. Para cuando el valor de las palabras subió, estabas cansada. Tampoco tenías claro que eso fuera lo que querías hacer, y tuviste que cortar de raíz. Sin más.

Eso te mató un poco, porque al perder la magia de escribir sentías que te arrancaban un trozo de ti misma, de lo que eres. Pero no podías obligarte, no podías mentir. Además, tenías otras ocupaciones. Desde hacía tiempo había empezado a gestarse en tu cabeza la idea de Panipuri, tu proyecto personal, en el que has volcado lo mejor de ti misma. No te gusta llamarlo “agencia” pero es una formalidad que hay que cumplir para que no te metan en la trena. Para ti, Panipuri es Panipuri. Lo has levantado tú solita y te sientes orgullosa de ello. Es una forma de vivir que te permite ser libre, viajar, conocer personas, compartir con ellas sus sueños y ser parte de ellos, al menos por unos días. Viajar, Compartir, Vivir.

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Así que has necesitado un tiempo para volver a sentarte delante del ordenador libremente. Porque te apetece, porque sí. Porque vuelve a importarte un cuerno cuántas personas te lean. Porque ya no cuentas las visitas ni te preocupan los likes en Facebook. Porque viajar es tu vida, y tu vida algo demasiado importante e irrepetible como para renunciar a ella.

Se vive mejor detrás de la pantalla. Este aviso te llega antes de tiempo, porque en el momento en el que estás todavía no sabes lo que es Twitter, ni compartir cada segundo de tu vida a través del smartphone. No te voy a decir que no lo hagas, porque tienes que cometer los mismos errores que yo para ser quien eres. Si no hubieras pasado por esa fase, hoy no estaríamos aquí. Pero créeme: eres más feliz ahora.

En realidad, cada año que ha pasado tu felicidad ha ido en aumento. Ya no te importa dónde estar, porque en ningún lugar te sientes fuera de sitio. Has encontrado tu lugar en el mundo: te has encontrado a ti misma. Claro que en el camino has dado palos de ciego, has probado todas las opciones posibles y con algunas has acertado. Te has hecho vegetariana. Escribiste, junto con otras viajeras, un libro para animar a otras mujeres a seguir tus pasos. Has conocido el amor y deseado que sea para siempre. Has cumplido tu sueño de comenzar la carrera de Historia (que calculas terminar cuando tengas 50 años). Y lo que te queda por caminar. Pero cada vez con un rumbo más definido, porque cada vez te conoces más, porque ya sabes hacia dónde apuntar.

El destino ha querido traerte de nuevo a Arambol, al inicio de tu primer viaje. No estaba planeado pero, sea como sea, aquí estás. Volviendo al pasado, cerrando un círculo y proyectándote hacia el futuro. Pensando en todo lo que has vivido, y en ese “quién diría que todo empezó aquí”.

Hace dos días, una chica me llamó por la espalda. No sé cómo me reconoció, estando en la otra punta del mundo, pero lo hizo, y se dirigió a mi solo para darme las gracias por animarle a dar “el paso”.

En realidad, se estaba dirigiendo a ti.

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“Ven conmigo a andar, vamos a festejar
que aún tenemos los pies en el suelo,
que no nos importa tanto el dinero.
Es la vida que tenemos.

Hoy la gente es más de colores
a donde mires,
pintan los barrios con sabores.
Con ese acento hechicero…
caminandito te espero.

(Quiero saber, La Pulquería)

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27 comentarios en Caminandito te espero (reencuentro en Arambol, o reflexión tras seis años de viaje)

  1. Lety 17 marzo, 2016 at 20:27 #

    ¿Sabes lo importante que es dar –cito tus palabras- el primer paso para desmontar todas esas convenciones que aprendiste a dar por sentadas? Eres muy grande, el día que te vea por la calle no voy a ser tan discreta como la chica de Arambol. Voy a darte un abrazo en plan stalker… y no soy propriamente tipa de abrazos!

    P.D. La de veces que entrado por aquí en los últimos meses buscando leerte de nuevo! No desaparezcas más así eh.

    • Carmen 19 marzo, 2016 at 15:49 #

      ¿Y tú sabes que he tenido que buscar en Internet qué es un “stalker”? ¡Jajajaja! (bueno, lo imaginaba por contexto, pero quería conocer la definición).

      Como yo sí soy tipa de abrazos, el día que nos veamos nos daremos uno muyyy largo :)

      ¡Un abrazo! :P

  2. Viajes Terapéuticos 17 marzo, 2016 at 21:36 #

    Me encanta volver a leerte :D

    Eres una de las grandes responsables de que yo haya dado, primero el paso de empezar un blog y segundo el de tomar la decisión de ponerle fecha a lo de irme de viaje. También ando diciendo que es un paréntesis para tranquilizar a la gente de mi alrededor pero… ¿quién sabe?

    Al igual que Lety he entrado varias veces en los últimos meses buscando leerte y me encanta saber que ¿has vuelto? a escribir :) Y que sepas que me encanta saber que hay personas que defienden el escribir cuando quieran y no cuando sea obligatorio. ¡Disfruta de la nueva etapa y mucho ánimo con Panipuri!

    • Carmen 19 marzo, 2016 at 15:56 #

      ¡Gracias, Pepa!

      Por cierto, tienes un blog muy interesante :) Esto es una cadena: unos nos animamos a otros a dar el famoso “paso” :) (Aunque así visto, si esto es una cadena… yo debo ser el eslabón perdido, jajaja)

      Sí, podemos decir que vuelvo a escribir, aunque sin fechas ni obligaciones. Cuando me apetezca contar algo, por aquí estaré!

      ¡Un abrazo fuerte y disfruta de tu viaje!

  3. Alicia 18 marzo, 2016 at 1:38 #

    Me alegra volver a leerte!
    me he sentido muy identificada con tus palabras. Yo tambien defiendo escribir por placer y como a ti te de la gana, antes que hacerlo falso, forzado y cuando te lo dicen. Si es así como lo sientes, así es como hay que hacer.
    Yo tambien monté una agencia, y aun a veces me chirria la palabra “agencia”, pero que ostias! acompañar a gente en el país que te gusta, mostrales lo bello de cada lugar como tu lo viviste, seguir recorriendolo una y otra vez, crear rutas para que otros cumplan sus sueños, hacerlo a tu manera, y vivir de ello, es muy bonito, llamalo agencia, o llamalo como quieras, pero Panipuri tambien es un paso más hacia esa felicidad que va en aumento cada año, se llame como se llame.
    Enhorabuena, y mucho exito :)

  4. Carmen 19 marzo, 2016 at 16:02 #

    ¡Hola, Alicia!

    Muchas gracias por tus palabras :) Me encanta cómo has definido la “agencia”: desde el “¡qué hostias!” del principio a la felicidad hallada (entre otras cosas) en viajar y compartir sueños con los demás. Suscribo cada coma. ¡Es bonito descubrir que tenemos tantas cosas en común, además de la pasión viajera!

    ¡Un abrazo fuerte, y gracias por tu buena energía!

  5. Claudia R. 20 marzo, 2016 at 3:06 #

    ¡Qué gusto da leerte de nuevo, Carmen!
    Me he sentido a pinceladas identificadas a esa personita del pasado a la que escribías, sí, señora. Dando palos de ciego o no, ahora mismo me gusta lo que hago aunque sepa que no será para siempre. Siempre pienso que lo mejor está por venir si una se lo curra, porque nada viene solo y tú lo sabes bien.
    Dale fuerte a lo que te apetezca, ya sea la tecla o ya sea al ser chachi.
    Un abrazo bien fuerte (espero charlar contigo en algún rincón del mundo que no sea un baño de un antro de Madrid)

    • Carmen 20 marzo, 2016 at 14:49 #

      ¡Hola, Claudia!

      ¿Quién sabe lo que será o no para siempre? La vida (lo ha demostrado) da muchas vueltas, y yo misma tan pronto pienso esto como dentro de un par de años me ves de nuevo escribiendo aquí y allá. Lo importante, como dices, es sentirse a gusto con lo que se hace, porque en caso contrario no solo no lo vamos a hacer bien, sino que además (y lo que es más importante) estamos perdiendo un tiempo irrecuperable :)

      Un abrazo muy fuerte, y sí: ¡que el próximo encuentro sea en un lugar más relajado donde podamos charlar! ¿Sudamérica? ¡Quién sabe!

  6. Sara 20 marzo, 2016 at 11:22 #

    Un gustazo volver a leerte por aquí, eso sí, ¡vaya spoiler para la Carmen del pasado! ;)

    • Carmen 20 marzo, 2016 at 14:56 #

      ¡Spooooiler! jajajaja Creo que la “Carmen del pasado” no se va a dejar caer por aquí: ella todavía tiene el dominio en wordpress.com :P

  7. Gustavo 23 marzo, 2016 at 11:16 #

    Oye, pues no está mal para estar seis meses sin escribir… ;-) Disfruta del camino.

  8. María 28 marzo, 2016 at 16:46 #

    La verdad que sí, da gusto leerte. Me encanta que haya personas y en especial mujeres que sean valientes y sigan su instinto, descubriéndose a sí mismas y descubriendo la felicidad allá donde estén. Compartiendo la vida y aprendiendo allá donde van. Te descubrí hace poco y ahora entré para saber por donde estás ¡ya que estoy también en Goa! Ahora en Cavelossim en el sur. A ver si tengo la suerte de encontrarte en una de estas maravillosas playas y aprovechar para dar una charlada además de la enhorabuena por Panipuri y por tu ejemplo. ¡Un abrazo!

    • Carmen 28 marzo, 2016 at 17:54 #

      ¡Hola, María!

      Vaya, ¡qué casualidad! Nosotros (ya me he reunido con mi compañero) mañana mismo salimos hacia Hampi. ¡Qué pena no haber coincidido! ¿Cuál es tu plan de ruta? Sería estupendo coincidir…

      ¡Un abrazo y, si no nos vemos, feliz viaje! :)

      • María 28 marzo, 2016 at 19:47 #

        ¡Oh, no!

        Tenía pocas esperanzas de encontrarte por aquí después de varios días, pero por poco coincidimos.

        Yo vuelvo a Bombay el fin de semana, así que vamos en direcciones opuestas. Y ahí, mi viaje acaba (¿alguna vez acaba?)…

        ¡Que tengas feliz viaje pues! ¡Y, ojalá que me apunte a un viaje de Panipuri!

        Un abrazo

  9. G.P.V. 2 abril, 2016 at 1:45 #

    ¡Bienvenida de nuevo por aquí! Me ha hecho ilusión, porque siempre encuentro tus artículos interesantes e inspiradores, y ya los estaba echando de menos.
    ¡Un saludo!

  10. Beatriz 8 abril, 2016 at 9:25 #

    Gracias Carmen!!!!! Gracias por tu generosidad, gracias por compartirte con todos nosotros, Gracias por estar ahi aunque ahora no sea tan visible…gracias por ser como eres, por haberte encontrado y por ser tan sincera con nosotros y contigo misma. Te he echado de menos todos estos meses, mucho, me gusta como escribes, como lo transmites y como no lo haces sentir.
    Te escribo desde Uganda, empecé esta nueva etapa de mi vida hace mas de tres años, vivir/ viajar/ sentir/ experimentar/aprender….y todo empezó en India gracias a ti, me inspiraste y me ayudaste, GRACIAS!!!!!!
    Espero encontrarte en el camino…Eres grande. Un beso
    Beatriz

    • Carmen 5 mayo, 2016 at 21:20 #

      Muchísimas gracias, Beatriz. Te contesto un poco tarde (como ves, no me prodigo mucho últimamente por aquí), pero me he emocionado al leerte. Gracias, gracias y más gracias. Palabras como las tuyas dan sentido a todo. Te envío un abrazo bien grande a Uganda. Tú sí que tienes que ser grande.

  11. sara 5 mayo, 2016 at 17:16 #

    me encanta es un lugar hermoso.

  12. Beatriz 24 mayo, 2016 at 16:38 #

    Pues yo también llevaba un tiempo sin pasarme por aquí, pero cada vez que vuelvo me encuentro con joyas como este post.
    En el fondo todo el mundo está dando palos de ciego todo el tiempo, lo importante es darlos,al final te llevarán a algún sitio.
    Y escribe Carmen!Aquí, en un libro, sobre viajes, ficción o lo que sea, porque es un lujo leerte y cuando uno tiene un don como tú lo tienes con la escritura lo tiene que sacar a la luz.
    Un abrazo,

    Beatriz

  13. Manuel 25 junio, 2016 at 0:47 #

    Qué curioso Carmen, llevamos recorrido un camino semejante en la mollera… Cuando esto de influencer, inspirer (yo también lo he dejado este enero) y demás chorradas no nos llena porque buscamos algo más que darnos palmaditas en las redes sociales y entregar informes con métricas…. Cuando descubrimos que estamos empezando a odiarlo, cuando somos valientes para afrontarlo y tomar medidas.

    Porque buscamos algo más que eso, seguimos buscándonos a nosotros mismos, ¿qué otra cosa podemos hacer si no? La vida no espera.

    Me alegro de leerte de nuevo, aunque sea cada 6 meses. Un súper abrazo!!

    Manuel

  14. María Rosa 5 julio, 2016 at 9:43 #

    Tú tardaste en escribir, algunos de tus stalkers (también he tenido que buscarlo..jajaja) hemos tardado en leerte, pero que placer más grande. ;)

  15. Mónica 1 noviembre, 2016 at 15:53 #

    Esos primeros pasos que se convierten en cicatrices y luces toda orgullosa!
    Mucho ánimo!

  16. chari 6 noviembre, 2016 at 9:39 #

    Voy a India sola por primera vez en una semana. Leerte me tranquiliza. Me encanta cómo escribes! Sigue adelante!

  17. Adriana 4 junio, 2017 at 17:09 #

    Aunque creamos que siempre habrá tiempo para todo, cometemos un enorme error, el tiempo si que lo tiene para nosotras. Gracias, resulta tremendamente interesante leer tus artículos.

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