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Día 2: Pueblos y paisajes de cuento en Hellesylt y Geiranger

Despertar, descorrer las cortinas y encontrarme ante un paisaje como el de la fotografía es uno de los mayores lujos de los que he disfrutado en mi vida.

Si hubiese sido cosa de un sólo día habría quedado igualmente inmortalizado en mi retina para siempre, pero durante el crucero en los fiordos noruegos todos los días despertamos en un escenario de similares características. Un paraíso a cuyos cambios de luz, colores y formas asistíamos de forma privilegiada desde nuestro palacio flotante. Como crucerista novata, ¿me estaba gustando la experiencia? Por supuesto que sí.

Hellesylt, un pueblo de cuento

Viajar en crucero es distinto. Para alguien acostumbrado a ir por libre, al principio la constante compañía de otras 2.500 personas puede resultar algo agobiante. Pero a todo se acostumbra uno, y además, los cruceros tienen muchas cosas a su favor.

La primera: el no tener que hacer y deshacer maletas cada vez que se cambia de destino. Acostarse tranquilo cada noche, tratando de adivinar el paisaje que a la mañana siguiente te dará los buenos días a través del grueso cristal de tu camarote.

En este caso los buenos días nos los dio Hellesylt, un pueblo situado en el fiordo de Sunnylvsfjord, que a su vez es una ramificación del Gran Fiordo de Storfjord. Allí, debido a inconveniencias climatológicas no pudimos disfrutar del recorrido panorámico en autobús hasta Geiranger que inicialmente teníamos planeado, y en su lugar hicimos una parada en el pueblo para después desplazarnos a Geiranger en barco.

Hellesylt es un pequeño pueblo compuesto por unas pocas casitas de cuento dispuestas alrededor de una enorme cascada de aguas cristalinas y furiosas. El contraste entre la placidez del pueblo y la fuerza de la cascada es tan brutal que, por momentos, el conjunto llega a parecer de mentira. De hecho, la gran broma recurrente del día fue si aquellos pueblos tan idílicos serían de verdad o formarían parte de un escenario montado por Pullmantur para disfrute de los cruceristas.

Hellesylt fue el lugar donde me enfrenté la cara más oscura de lo que significa viajar con otros 1.800 pasajeros. Y es que no resulta muy difícil imaginar que si tal cantidad de personas invaden al mismo tiempo un pueblito que no tendrá más de 300 habitantes, algo de encanto se pierde en el camino. Pero, ¡ey! todo es cuestión de reciclarse, cambiar el chip. Viajar en crucero es distinto, lo estaba comprobando, pero sobre todo estaba dispuesta a disfrutarlo.

De modo que decidí aprovechar la ocasión para dedicarme a una de mis aficiones preferidas: sacar fotos de los turistas que se sacan fotos. Y en el proceso tratar de meterme dentro de sus cabezas, imaginar sus vidas, los motivos que les habían llevado a hacer este crucero… ¿En cuantos casos se trataría del sueño de toda una vida?

Tras recorrer Hellesylt regresamos al buque para almorzar en el bufet libre y desplazarnos a Geiranger. En el camino, cascadas y más cascadas, montañas nevadas, árboles, algunas casitas descarriadas… las vistas desde la mesa eran tan espectaculares que a mi se me escapaba la risa tonta sintiéndome, de verdad, una auténtica privilegiada. No todos los días come uno a bordo de un “palacio” ante un paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad.

Del Cielo al Fiordo en Geiranger

Geiranger es un pueblo de tamaño similar a Hellesylt, pero que, como éste, mueve una cantidad de turismo brutal. Una media de 150 barcos de crucero hacen parada en él durante los cuatro meses que dura la temporada de verano, y no cuesta comprender por qué.

En Geiranger un “pequeño” grupo de unas 40 personas disfrutamos de una divertidísima excursión llamada “Del Cielo al Fiordo”, consistente en el ascenso en autobús hasta la montaña Djupvasshutta, a 1.030 metros sobre el nivel del mar, para después hacer el descenso de una horita, por una carretera de pronunciada pendiente y curvas de vértigo, hasta el fiordo en bicicleta. ¡Una pasada! No por el hecho de montar en bici, que puede ser divertido hasta un punto; lo que convierte la actividad en especial son las vistas: mirásemos donde mirásemos teníamos una fotografía de postal.

Cuando hace unas semanas escribí sobre mi experiencia en el fiordo de Milford Sound fui sincera al decir que era uno de los lugares más espectaculares que había visto en mi vida. Sin embargo, en una de las paradas que hicimos para ver el fiordo de Geiranger desde las alturas no pude evitar pensar que aquello no tenía comparación posible. Quizá fuese el sol que lo iluminaba todo (en Milford, como recordaréis, no gocé de muy buen tiempo), el color del agua o a saber qué… pero durante unos instantes quedé completamente sobrecogida, sin importarme la gente que me acompañaba y sin ganas de subirme a la bici y pedalear. Hay que verlo.

Finalmente, a las ocho de la tarde regresamos al Empress. Mar, Ignacio, David y yo decidimos premiar nuestro “día deportivo” estrenando uno de los tres jacuzzis del barco. ¿Hay palabras para describir el gusanillo que le recorre a uno la columna vertebral al estar en una bañera a 38 grados de temperatura mientras el aire frío te azota la cara y tienes delante unas vistas como aquellas? Creo que no.

Foto tomada por Cucharete. ¡Yo estaba demasiado ocupada para sacar mi cámara!

 

Y, por la noche, de nuevo al Restaurante Miramar, donde ya cenamos en la que desde esa noche sería nuestra mesa, con unas vistas increíbles sobre el mar. Al llegar el postre los chicos de animación nos sorprendieron entrando en el comedor cantando y bailando, incitando a los presentes a participar de la Fiesta Tropical que esa noche tendría lugar en uno de los salones del barco. ¿Nos unimos? ¡Claro que sí! Si en el siguiente vídeo (grabado por Cuchareteos parece que “nos descocamos”, no queráis saber cómo terminó la velada… de haber habido un concurso de baile, Ignacio y yo habríamos ganado seguro. No, por supuesto que no… ¡pero qué bien lo pasamos!

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14 comentarios en Día 2: Pueblos y paisajes de cuento en Hellesylt y Geiranger

  1. Alberto 7 junio, 2012 at 11:36 #

    Qué bueno poder leerte casi a diario! Este casi mes que estuviste en modo off te hemos echado de menos. Como siempre, un post genial! Espero con ansia el día 3 de tu diario.

    • Ku 11 junio, 2012 at 11:49 #

      ¡Hola Alberto!

      En los últimos meses he tenido algunas dificultades para postear con regularidad, pero me he propuesto terminar con esto! Me alegro mucho de que te esté gustando el diario, en pocas horas lanzo el día 3 :D Un abrazo!!

  2. Yo también imagino tantas veces qué impresiones tendrán, y qué habrá dentro de las cabezas de los turistas y visitantes que me encuentro, viajando por ahí o en España. Muchas veces, directamente, les pregunto. Como dices, para muchos, el día que están viviendo es la culminación de un sueño, o el súmmum de una espera de años…

    Los paisajes noruegos me tienen enamorado, a ver cuanto prolongo la espera para ir a conocerlos en persona. Y qué envidia la piscina.No tenéis cara de estarlo pasando nada mal ¡eh!

    ¡Y qué gracia el vídeo de la fiesta en el barco, con los camareros haciendo la conga. Qué animada se te ve!

    ¡A seguir así Carmen!

    • Ku 11 junio, 2012 at 11:53 #

      Cada viajero es un mundo, Antonio! A mi es algo que me llama mucho la atención. Me encuentro con una familia, con un grupo de señoras, una pareja… y no puedo evitar “inventarme” su vida entera :P Exactamente del mismo modo, por otra parte, que me llama la atención de la población local.

      En el crucero lo pasamos mejor que bien, tenlo por seguro. Una opción muy recomendable para probar al menos una vez en la vida. Y si es en Noruega, mejor :D

      Un fuerte abrazo!

  3. Pau 8 junio, 2012 at 15:07 #

    Qué chulo se ve Geiranger, nosotros lo vimos desde el Hurtigruten y con mal tiempo :(

    • Ku 11 junio, 2012 at 11:56 #

      La verdad es que el buen tiempo que tuvimos nosotros fue una auténtica suerte, ¡en mangas de camisa íbamos por la calle! Una gozada :)

  4. Riky 11 junio, 2012 at 17:14 #

    Eso el vida!!! menudo homenaje!!! Si alguna vez me embarcara en un viaje, sin ninguna duda, ese seria el destino elegido.
    Un Besote!

    • Ku 13 junio, 2012 at 22:25 #

      Acertarías con Noruega, Riky, te lo aseguro!

  5. José Carlos DS 29 junio, 2012 at 20:10 #

    Y tan de cuento, madre mía que pueblos más chulos, aunque evidentemente como dices fueran asaltados por todo el barco a la vez :D

    Está claro que tengo que hablar con la gente de Turismo de Noruega, madre mía como se lo curra, menudo blogtrip jaja

    PDT: Estás hecha una paparazzi jaja

    • Ku 6 julio, 2012 at 9:20 #

      Donde pongo el ojo pongo Instagram ;)

  6. EULA 11 abril, 2015 at 22:14 #

    Por dónde se contrata la excursión “Del cielo al fiordo”????? que no sea por la compañía del crucero.

    Esperando respuestas!!!

  7. Macarena 20 junio, 2016 at 10:58 #

    El barco atraca muy lejos de los pueblos es por contratar excursiones o se puede mover uno solo…

  8. Tere 27 enero, 2017 at 13:17 #

    Quiero ir a los fiordos me gustaría me digeseis sitios donde ir que ver , que fiordos son más importantes y lugares donde comer graciasj

  9. Joantonio 22 febrero, 2017 at 2:48 #

    Salgo el 11 de junio desde warnemunde ,aver si me orienta sobre que temperatura ay y que ropa llevar, gracias.

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