Día 6: Vértigo en el Púlpito
¿Dónde está Vanger? Esta era la pregunta que el pasado mes de mayo lanzaban desde Visit Norway, en apoyo a la campaña de búsqueda y captura iniciada por la familia de un sujeto que había desaparecido sin dejar rastro en las calles de Barcelona.
“¿Dónde está Vanger?”, preguntaban. Y Vanger apareció en Stavanger. “¿Y dónde narices está Stavanger?”, nos preguntamos entonces nosotros. Os lo voy a decir.
Stavanger es la cuarta ciudad más grande de Noruega y centro de la industria petrolera del país. Hablando como estamos hablando de un país que es el tercer exportador de crudo a nivel mundial, no resulta difícil imaginar la importancia de Stavanger. ¡Como para no saber dónde está!
Pero no es éste el principal motivo que hace de Stavanger merecedora de una visita. Aunque según cuenta mi amigo Pau el Museo del Petróleo sea bastante interesante, es su ubicación en la entrada del Gandsfjord y el hecho de que en sus alrededores se puedan encontrar algunos de los paisajes más espectaculares de Noruega lo que sitúa esta pequeña gran ciudad en uno de los primeros puestos a la hora de decidir qué ver cuando se viaja a este país.
¿Creéis que exagero? Lo entiendo, llevo diciendo prácticamente la misma frase desde que comencé a relatar este viaje. Noruega en toda su extensión es una maravilla, pero si vais a tiro hecho a Stavanger no os equivocaréis. Aunque, claro: ya de viajar hasta allí yo no dejaría pasar la oportunidad de conocer Bergen, Flåm, Ålesund, Geiranger… en fin, ¡todo!
En nuestro sexto día de crucero por los fiordos teníamos programada una actividad que nos ocuparía toda la jornada: iríamos de excursión al Preikestolen, y si bien hay pocas palabras que puedan describir lo que se siente al asomar la cabeza a los 604 metros de caída en picado que hay desde esta enorme roca, para relatar el camino hasta allí son precisamente adjetivos lo que sobran, porque es toda una odisea.
Para llegar al Preikestolen desde Stavanger en primer lugar hay que tomar un ferry que en menos de media hora nos deja en el pueblo de Oanes. Una vez allí tenemos dos alternativas: conducir diez kilómetros o, como en nuestro caso (íbamos de crucero, ya sabéis: “todo incluido”), subir a un autobús que no tarda más de quince minutos en llegar al parking del Preikestolen.
Parece fácil, pero todavía no hemos empezado. Al Preikestolen en sí, al auténtico y genuino Púlpito de piedra que domina el fiordo de Lyse, sólo se puede llegar a pie. Y es una buena caminata de dos horas, algo que seguramente no sabían ninguna de las señoras que nos acompañaron en la excursión, con sus sandalias de verano y bolsos al hombro.
Afortunadamente los paisajes que se atraviesan en el camino compensan con creces el esfuerzo. En mi caso un esfuerzo todavía mayor al hacerlo a pleno sol y sin agua gracias a Ignacio Izquierdo, que tuvo el detalle de ofrecerse a cargar con mi botella en su mochila… para luego perderse entre la multitud sin dejar rastro. Otra vez. Espero que al menos las fotos que sacase merezcan la pena (no lo dudo) y compensen un poquito la ausencia de las mías… Mi cámara agonizante, ¡qué le vamos a hacer! ![]()
Como decía, el paseo es largo, pero nada que alguien que haya hecho el trekking del Tongariro National Park no pueda superar. Tras atravesar varios lagos, bosques, y encarar algunas subidas tan verticales que obligan a ayudarse de las manos para continuar, a la aproximadamente hora y media de caminata se empieza a intuir que el Preikestolen está cerca porque las vistas del fiordo son espectaculares.
Cuando por fin llegué al Púlpito (y digo “llegué”, porque a esas alturas de la excursión el grupo estaba completamente dividido, cada cual siguiendo su propio ritmo) se me aflojaron las piernas, y durante los primeros quince minutos no hice otra cosa que beber agua y descansar tumbada al sol.
Sólo después, hidratada y recuperada, me animé asomar la cabeza Púlpito abajo. Y como adelantaba al comienzo, no hay palabras que describan la sensación. Bueno, una sí: vértigo. Pero vértigo del de verdad, del justificado; del de saberte a más de 600 metros de altura sin absolutamente nada que te asegure a donde estás. Un sólo paso en falso… y fuera.
A decir verdad, cuesta creer que no se caigan una o dos personas (como mínimo) al día, porque la gente con tal de conseguir la mejor foto hace autenticas barbaridades. Como ejemplo el siguiente vídeo; a pesar de su sencillez, uno de los que más me han impactado de todos los que he visto del Preikestolen. Eso sí, nosotros tuvimos más sol ![]()
Yo no fui tan lejos, pero tampoco me quedé con las ganas. Sencillamente ni se me ocurrió. Estando ahí arriba, con el fiordo a mis pies, sintiéndome una insignificante hormiguita en medio de un mundo enorme, lo último que se me pasó por la cabeza fue sacar la cámara y ponerme a hacer el “tonto”. Más bien me dio por tener un momento místico ![]()
Aunque reconozco que la foto de recuerdo tiene su aquel… ¡y es que pocos lugares hay tan impactantes como el Preikestolen!
Tiempo total de la excursión: unas siete horas contando desplazamientos en autobús, ferry… y por supuesto, al menos media hora para disfrutar de las vistas desde el Púlpito. Tiempo “real” de caminata: tres horas y media (dos de ida, una y media de vuelta). Calculad un poquito más para las paradas fotográficas y para reponer fuerzas. Importante: Llevar un buen calzado. Con zapatillas de deporte se puede hacer (e incluso con chanclas, como ha quedado demostrado), pero si tenéis botas de trekking vuestros pies lo agradecerán. Y el agua, ¡que no se os olvide el agua!

















Impresionante!!!! Qué maravilla de lugar!!!
Reconozco que no he podido terminar de ver el vídeo! Aún sentadita en una silla me ha dado un vértigo increíbel!! Tienes razón en lo de que cuesta creer que se caigan una o dos personas al día…
Un abrazo,
Marta A.
¿A qué da vértigo? Yo cuando veo esos pies andando por encima de la nada como Perico por su casa… ¡hay que estar loco! Igual es un efecto óptico del ángulo de la cámara… pero impresiona!
Impresionante!!! Está entre mis sueños, jeje. Ahora bien, odio eso de jugarse la vida por conseguir la foto increíble… Si veo a alguien haciendo eso, le empujo yo mismo.
¡Pero Gonzalo! No conocía esa faceta tuya, jajajaja. Es bastante raro, el lugar es como para matarse pero sin embargo, si nadie se ha ocupado de poner todavía una barandilla… por algo será, ¿no?
Es increible aquel lugar. Cuando sabia que iba a ir a Noruega, una de las primeras cosas que estaban en la lista era precisamente esta roca. Tan metida en la cabeza la tenía que cuando subimos la primera vez y nos lo encontramos todo con niebla, al día siguiente volvimos a subir para ya por fin verlo en toda su plenitud. Es sencillamente sobrecogedor estar sentado junto al abismo.
Por cierto… me he quedado “to loco” con el primer video… jejeje
Un saludo!
Bueno, Víctor, ¡me tienes alucinada con eso de que subiste dos días! Que se puede hacer… ¡pero hay que tener ganas! Aunque la verdad es que el lugar lo merece, espero que al menos en el segundo intento pudieseis disfrutarlo con sol
La campaña de Visit Norway mola, ¿eh? Por eso la he puesto, ¡me partí de la risa al verlo! jajajaja
Un abrazo!
Yo aluciné en este lugar, y me encantaría volver algún día. Pero recuerdo que una simple brisilla ya me tenía alerta, así que como para hacer el loco como el del vídeo madre mía, sólo al verlo me ha entrado una cosa en el estómago… jajaja!
El día que estuvimos nosotros no soplaba ni un poco de aire, pero daba cosilla igual! Si das un traspiés y te caes precipicio abajo…
De cine. No sé que me ha gustado más, si tu relato o el lugar en cuestión.
Un abrazo.
Muchas gracias JR! Me alegra muchísimo que te haya gustado, ¡con las dificultades que he tenido! El lugar se merecía unas fotos mejores…
Un abrazo!
Es uno de los primeros sitios en la lista junto Lofoten, de ese viaje tan deseado por Noruega, que no llega por el bajo presupuesto…..Me cachis!!!
.
Y tu hablas de “momento místico”, creo que se de que hablas, yo los llamo “momentos mágicos”
Momento místico, mágico… se admiten la dos cosas
Si tu presupuesto es bajo te recomiendo que consideres la opción de hacer un crucero por los fiordos, es algo diferente (bueno, bastante) a viajar por libre, pero se disfruta muchísimo y además ahora hay MUY buenos precios!
Un abrazo!
Es un sitio que tengo en mente desde hace muchos años. Oigo hablar de Noruega y es lo primero que me viene a la cabeza. Espero poder disfrutar de esta maravilla en no mucho tiempo
Te imaginas que cuando llego descubro que tengo vértigo en ese momento?
Un abrazo
Jajajaja, ¡pues el Púlpito no es el mejor lugar para descubrir que padeces de vértigo!! Si es así ten por seguro que en ese momento lo sabrás, porque es un lugar impresionante!
Uno de mis retos por cumplir es ver con mis propios ojos el Pulpito, que auténtica pasada, ahora tengo claro que merece la pena madrugar para llegar pronto, que viendo las imágenes parece la playa de Benidorm en hora punta…
Tú no llegarías tan lejos, pero el señorito Ignacio ya he visto yo un par de fotos que telita… XDDDD
Ya, ya sé yo que si hace falta subes dos veces para verlo mejor! Siendo como eres, te va a encantar esta excursión, te lo aseguro. Es una pasada