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Mi alimentación en Mongolia

Ha llegado el momento de hablar de mi alimentación en Mongolia. Publico esta entrada bien prontito, para que os de tiempo a digerirla antes de la hora de comer. Si habéis llegado tarde, dejadla para otro momento. A menos que estéis a dieta; en ese caso, os ayudará :D

Menú de fácil lectura

La impresión que me he llevado de la comida mongola no es buena, pero a estas alturas no hará falta que aclare que también es algo parcial. Por tanto, si hay algún mongol entre mis lectores, está invitado a corregirme y defender lo que es suyo. Cualquier aportación será bien recibida.

Antes de partir hacia el Gobi, una inglesa residente en Ulaan Baatar desde hace tres años (y enamoradísima del país) me aseguró que, si iba a un BUEN restaurante, o durante la excursión al Gobi tenía la oportunidad de probar auténtica comida tradicional con una familia del campo, mi opinión cambiaría. La primera de sus recomendaciones, por razones obvias, no he podido seguirla. Y la comida de los restaurantes populares, es francamente mala. Sobre lo que he comido en el Gobi… bueno, ahora veréis.

Carne

Éste fue el primer plato que probé nada más llegar al país, en un restaurante de la misma frontera. Sin saber decir el nombre en mongol (¿habéis visto el menú que encabeza esta entrada?) puedo aclarar que no es más que lo que parece: carne con arroz, patatas fritas y col. Precio: 2700 MNT (1,5 euros). Contra el arroz, la col y las patatas, ninguna queja; pero la carne… si bien no ha sido la peor que he probado, tenía más grasa que “chicha”, y se quedó la mitad en el plato. En cualquier caso, fue una buena introducción a lo que me esperaba después.

Menú tipo

Esta bandejita es muy típica de determinados restaurantes populares. El menú del local da la risa, ya que presenta la misma bandeja decenas de veces, con variantes mínimas (leche en lugar de coca-cola, tres empanadillas en lugar de dos… pero siempre con los mismos 10 elementos de base). En este caso, mi elección fue sopa de verduras, ensalada de patata y col, arroz, un dumpling relleno de carne, y un khuusshuur (llegaremos a ellos), relleno de carne tambiénEl caramelo era un obsequio. Precio: 2700 TMG (1,5 euros).

Antes de pasar al siguiente plato debo decir que, como en el caso de la fotografía anterior, lo que convierte este menú aparentemente aceptable en algo no tan aceptable, es el sabor de la carne. No sé qué demonios le pasa, ni de qué será (¿caballo? ¿camello? ¿cabra?), pero sabe fatal, como a vieja…. Quizá sea la grasa; en Mongolia comen mucha grasa para afrontar mejor las bajas temperaturas.

Olla de arroz con carne

En el mismo restaurante, no satisfecha con mi error del día anterior, un día opté por esta olla de arroz con carne. Huelga decir que la carne quedó casi íntegra en el plato. El arroz se podía comer. Precio: 3000 TMG (1,76 euros).

Visto lo visto, mis primeros días en Ulaan Baatar decidí dejar un poco de lado la comida típica, y regresé a mis queridos noodles: una elección que nunca falla. Como curiosidad os comentaré que en los supermercados mongoles podéis encontrar noodles de marcas coreanas o chinas, y los mongoles, que están convencidos de que todo lo que venga de China es malo, optan siempre por la primera opción.

Noodles

Los noodles que veis en la imagen (400 TMG aproximadamente, unos 25 céntimos de euro) son de una marca coreana, en sus variantes soja de China y kimchi coreano. Los noodles con sabor a kimchi estaban deliciosos, mientras que los “estilo chino” eran bastante malos… ¿Casualidad?

Noodles con kimchi (Corea)

Hablar de kimchi me da la oportunidad de contar, anecdóticamente, que en el guesthouse de UB coincidí con una mujer coreana que durante tres días cocinó para toda la habitación especialidades de su país. Como muestra, los noodles que veis en la imagen, alegrados con kimchi de pepino: ES-PEC-TA-CU-LAR. Creo que me comí la bandeja de  kimchi entera (espero que nadie se diese cuenta). Para mi, el Kimchi ya es un motivo para viajar a Corea.

Si viajáis a Mongolia y no queréis pasar por lo mismo que yo, una apuesta segura son estos restaurantes que descubrí durante mi segunda etapa en Ulaan Baatar, y que he compartido en Minube. Todavía tengo alguno más en la manga que espero sacar próximamente. Eso sí, el precio se dispara un poquito (para un presupuesto de mochilero: hablamos de 12-15 euros por cabeza comiendo MUY bien y con varias jarras de cerveza).

Restaurante Taj Mahal (Indio)

Restaurante Delhi Darbar (Indio)

Granville (Comida internacional y especialidades mongolas ¡¡con carne de calidad!!)

Mis expectativas de comer auténtica (y buena) comida mongola durante la excursión al Gobi fueron sólo satisfechas en parte… Y es que, no sé si por ahorrar o por malas experiencias acumuladas con grupos anteriores, la cocinera que nos acompañó esa semana redujo nuestra dieta la mayor parte de los días a:

A) Sopa de patata, zanahoria y col (un clásico del país, ya que son las pocas hortalizas que pueden cultivarse en esta tierra de clima tan extremo).

B) Pasta

C) Arroz

D) Sopa de patata, zanahoria y col CON pasta y/o arroz.

Un desfase.

Sopa de patata, zanahoria  y col

Sopa de patata, zanahoria y col (aunque ésta tenía también dumplings... un lujo)

Arroz con tofu y cebolla

Es muy difícil hacer malo un arroz, pero lo consiguieron. A la pinta me remito.

Pasta con sopa de parara, zanahoria y col

¿Lo que sobró de la sopa con lo que sobró de la pasta del día anterior?

Arroz con alubias, zanahoria, champiñones... de bote

Arroz con un bote de zanahoria, alubias, champión... ¡Pero estaba bueno!


 

No obstante, nuestros hambrientos estómagos de vez en cuando (muy esporádicamente) también se vieron sorprendidos con platos típicos (y no sólo) como estos:

Khuushuur

Khuushuur: empanadas fritas  rellenas de carne (de… ¿cordero?) con cebolla y otras especias. Realmente buenas.

Buuz

Buuz: ¿Recordáis los momos de Nepal? Pues los buuz son muy parecidos, pero de masa mucho más dura. “Dumplings” (me estoy aficionando al anglicismo, de tanto oírlo) rellenos de carne, cebolla… y cocidos al vapor. Muy buenos; se ve que la carne de las familias del campo es mucho mejor que la de la ciudad.

"Sushi"

No, no me he equivocado de entrada. Un día, la simpática cocinera nos sorprendió con ¡sushi! Relleno de verduras de bote, no vayáis a pensar… pescado ya hubiese sido mucho pedir. Pero estaba realmente exquisito, y no sólo en mi opinión: Makoto, el japonés del grupo, repitió hasta cuatro veces. Por algo sería.

Dejo lo “mejor” para el final. Lo más típico, lo más mongol, lo más… recurrente en mis pesadillas desde que abandoné el país: el AARUUL.

Desierto del Gobi 62

El aaruul es una especie de “queso” hecho con leche de cabra camello o caballo, hervida y dejada secar al sol. Muy duro, y con un olor que no deja lugar a dudas de su presencia en el ger en que os encontréis. En todos.

Dicen que los animales aprender por instinto. Por ejemplo, que si a un perro, cada vez que ataca, le das un golpe en el hocico, terminará asociando la maldad con el golpe y ya no lo hará más. Bueno, pues por resumiros de alguna manera mi experiencia con el aaruul: ¿podéis creer que cuando me he dispuesto a describirlo me ha venido a la cabeza su olor y sabor y he sentido arcadas? ¿Crees que exagero? Os prometo que no. De todas formas, si queréis más información podéis leer este pequeño artículo que escribí para Diario del Viajero.

Y con el (mal) recuerdo del aaruul me despido hasta la semana que viene. Parece que ha dejado de llover en Yangshuo, ¡a ver si puedo dar una vuelta!

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21 comentarios en Mi alimentación en Mongolia

  1. Victor 7 octubre, 2011 at 11:21 #

    Cabra… Carmen… la carne seguramente que sea cabra.. o al menos nosotros no paramos de comerlo todos los días. Yo no hago ascos, pero David y Eva estuvieron quitando la grasaca continuamente.

    Y artiiitos de sopas con zanahorias, patatas y lo que sea acabamos. Todos los días de lo mismo. Cuando era de pasta estaban mejor y también nos hicieron unos Buuz un día que estaban de muerte… pero por lo general, muy pobre. Aunque por las noches, con el frío que hacía, agradecíamos estas sopas calentitas…

    Un saludo!

    • Ku 9 octubre, 2011 at 14:14 #

      Sí, si la sopa no está mala! Pero después de una semana tomándola diariamente (a veces hasta dos veces al día) terminas harto… Eso sí: cualquier cosa antes que esa carne…

      Qué curioso que menciones lo del frío. Cuando yo estuve (agosto) ya se notaba que empezaba a refrescar a toda velocidad. Entre el primer y el último día hubo una diferencia importante en la temperatura, especialmente por la noche… así que imagino que cuando vosotros estuvisteis fuese todavía mucho peor… ¡imagina lo que tiene que ser vivir el invierno!

      Un abrazo!!

  2. Chily 7 octubre, 2011 at 13:21 #

    JAJAJA osea que no es el mejor país del mundo para probar comidas nuevas, no?? Lo tendré en cuenta =) aunque la verdad es que yo tengo estómago de hierro y me lo como absolutamente todo… tengo un montón de curiosidad por el aaruul!! en Praga probé un queso (me preguntaron tres veces que si estaba segura, que era muy fuerte), que nada más llegar a la mesa me dio un poco de repeluco porque olía…. olía asqueroso, pa que nos vamos a engañar, a podrido!!! pero una vez que la nariz se te acostumbraba y te tomabas dos cucharadas (Si, era una montaña de algo amarillento y se comía con cuchara) la tercera con un poquito de pan sabía mejor, y al final me lo terminé todito, me encantó!!

    • Ku 9 octubre, 2011 at 14:18 #

      ¡Hola Chily!

      Sin haber probado ese queso de Praga (que me creo que estuviese buenísimo) te aseguro que determinadas variedades de aaruul son realmente “heavy metal”. ¡Es que NO es queso! A mi el primero que me dieron no me disgustó demasiado, pero no sé si fue el efecto acumulativo o qué, al final no lo pude ni oler…. Hasta recordarlo me da asco.

      Un abrazo!

  3. Purkinje 7 octubre, 2011 at 13:31 #

    A saber de que será la carne… jejej. Yo también soy muy de probar de todo, pocas cosas hay a las que diga que no. Aunque si algún día voy a Mongolia, me guardo la opción de los noodles por si acaso!!

    • Ku 9 octubre, 2011 at 14:19 #

      Apuesta sobre seguro, Purkinje ;) Aunque la comida local también hay que probarla, eh? :)

  4. Blai 7 octubre, 2011 at 16:09 #

    Madre mía, con lo poco que me gustan a mi las cosas grasientas y refritas… Lo pasaría mal en Mongolia, creo…

    En fin, que sólo puedo darte de nuevo las gracias por este artículo. Todos aquellos que tenemos pensado visitar este país seguro que nos será de utilidad en algún momento.

    Un abrazo!

    • Ku 9 octubre, 2011 at 14:26 #

      No hay de qué, Blai :) ¿Eso significa que Mongolia entra dentro de tus planes para el megaviaje? ;)

      Un abrazo!

  5. Mami 10 octubre, 2011 at 0:19 #

    Kuuu … Y sigues sin ser vegetariana. Veo que te haces a todo. ¡una autentica viajera!! ….. LA PARTE BUENA : Cuando llegues a tu casa, no te quejarás de que la ensalada tiene demasiado condimento. Ja,ja,ja. Besos.

    • Ku 11 octubre, 2011 at 16:19 #

      ¿Quién se queja de la comida en casa? ¡yo nunca! Y menos del condimento… ;)

  6. Pau 10 octubre, 2011 at 12:48 #

    Jajaja es que parto con tus artículos. Con lo que me gusta jalar seguro que intentaría probarlo todo, pero siempre me acordaría de este post y me lo pensaría dos veces ;)

    • Ku 11 octubre, 2011 at 16:21 #

      Bueno, bueno, que son artículos muy serios, ¿eh, señor Pau? Pero soy de la opinión de que un poco de humor nunca está de más (sobre todo, cuando hablamos de maravillas gastronómicas como éstas), que de soseces ya está el mundo lleno… ;)

      Un abrazo!!

  7. Teresa 24 febrero, 2013 at 17:30 #

    Curiosa tu experiencia con el queso AARUUL, porque tiene un aspecto estupendo…

    • Carmen 24 febrero, 2013 at 20:09 #

      Las apariencias engañan, Teresa ;)

  8. Jesus 25 febrero, 2013 at 14:49 #

    A mi el queso me encanto!! Tenia un puntillo asi como dulzón! :)

    • Carmen 28 febrero, 2013 at 3:29 #

      Jo, pues no sé dónde le notaste tú el puntillo dulzón, porque vaya…. :P

  9. maria torres 19 mayo, 2014 at 19:51 #

    Interesante articulo, sobre todo sirve de mucha ayuda a las personas que son delicadas con la comida, este debe ser uno de los paises mas dificiles para poder comer , e mi particular ninguna de las imagenes del menu me parecio agradable. pero a lo mejor a otras si. sera cuestion de gustos. Gracias por compartir esta informacion.

    • Carmen 19 mayo, 2014 at 23:37 #

      No hay de qué, María. Me alegra que te haya gustado. Mongolia es un país “curioso” en lo que a comida respecta ;)

  10. ViajesxelMundo 4 agosto, 2014 at 23:53 #

    Nos encantó el aaruul, yo como de todo, la carne de cabra no está mal si estás acostumbrado a comer ese tipo de carne. En Canarias la comemos mucho, cuestión de costumbre.

    • Carmen 14 agosto, 2014 at 4:45 #

      Será eso, ¡cuestión de costumbres! :)

  11. Pilar 2 noviembre, 2016 at 15:31 #

    Yo también recurrí a los sufridos noodles en Mongolia. Y eso que no le hago ascos a nada, pero Mongolia te hace plantearte el vegetarianismo seriamente, jajaja! La carne suele ser de cabra vieja, camello viejo o yak viejo. (puestos a elegir prefiero la de yak)Nosotros aquí comemos la carne tierna, pero en Mongolia le sacan el máximo partido al animal y se lo comen cuando ya lo ha dado todo. De ahí ese sabor y esa grasa correosa. Si al menos hubiese alguna verdura!!! Pero lo que más encuentras es pepino, pepino y pepino.
    Acabé soñando con una naranja o un plato de judías verdes, jajaja.
    El aaruul no està tan mal, sobre todo el que está más fresquito, y en algun ger nómada probamos la nata fresca y nos encantó.
    Lo que me quedó en la memoria olfativa fué ese olor de leche agria que inunda los gers, los templos…
    No se come bien en Mongolia, pero se come, jajaja

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