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Una introducción a la región de Shekhawati

Edificios de desconchadas paredes y calles polvorientas donde los asnos y dromedarios igualan, por una vez, en número a las vacas. El encanto de los pueblos (a los que una clasificación por población convertiría automáticamente en pequeñas ciudades) de Shekhawati reside en alejarse de las rutas más trilladas del Rajasthan para sumergirse en una tranquila rutina de paseos durante los cuales, en el momento más inesperado, asalta la sorpresa.

[De paseo en Nawalgarh.]

[Templo abandonado en Nawalgarh.]

Recorrer la región de Shekhawati es ir en busca de un tesoro perdido; un tesoro que no se presenta, como los palacios de Jaipur, en perfecto estado de conservación, orgulloso y deslumbrante bajo los rayos del sol, sino más bien al contrario.

Salvo contadas excepciones -los cuatro o cinco fuertes que han sido convertidos en hoteles y los dos o tres havelis que se han restaurado y conservado como museos- los tesoros de la región de Shekhawati están a la vista pero abandonados, en muchas ocasiones en ruinas, en el mejor de los casos habitados, y siempre cubiertos bajo una capa de polvo.

Por eso, si uno pasa rápidamente ante ellos, es posible que no llegue a reparar en su belleza. Se hace necesaria la compañía de un guía que indique donde detenerse o, si se viaja por libre, el tiempo suficiente para descubrirlos a nuestro ritmo y casi por casualidad, que es como más se disfrutan los hallazgos.

[Un haveli cualquiera de Dundlod, aparentemente abandonado y sin gracia…]

[… esconde detalles como estos.]

Me dirigí a Shekhawati por recomendación de mi amigo Devesh, quien conoce mejor que nadie mis gustos y debilidades en este país. Llegué buscando algo de tranquilidad tras la estresante Jaipur, pero jamás imaginé que daría de bruces con un lugar de un abandono y decadencia tan evocadoramente bellos y románticos.

A pesar de situarse cerca de Delhi y Jaipur, Shekawati no es una región muy turística. Lo he podido comprobar porque, aunque está comenzando la temporada alta, en estos cuatro días no me he cruzado más que con dos grupos organizados de turistas franceses que a todas luces habían optado por una categoría de alojamiento varias veces superior a la mía.

Más adelante, al visitar el estupendo hotel que ahora ocupa parte del antiguo fuerte de Mandawa, descubriría que sí había algunos más, pero nos deja en lo mismo: mochileros a pie de calle tomando autobuses públicos y alojándose en guesthouses, cero. A efectos prácticos ya podía haber doscientos franceses yendo de pueblo en pueblo en coches privados, porque el limitado tiempo que, supongo, dedican a cada uno de ellos, hace que a la hora de la verdad pasear por sus calles sea como estar solo. Solo entre indios, claro.

[Fuerte de Mandawa. Es fácil reconocer la parte convertida en hotel patrimonial.]

[Calle de Mandawa.]

Las primeras dos noches, en Nawalgarh, me quedé a dormir en la casa de Bundy y Pinky: un matrimonio que regenta una guesthouse en la granja que comparte con los hermanos de él, sus respectivas mujeres e hijos, y por supuesto, los abuelos.

Aunque aparezca en las guías (D. S. Bungalow, para más señas), dada la ausencia de viajeros que comento, durante esos dos días conviví mano a mano con la familia y sus animales, sin olvidar los continuos cortes de luz que nos dejaban a oscuras en los momentos más inoportunos.

De Kanat, la hija mayor de Bundy y Pinky, con sus 14 años, impecable inglés y grandes dotes para el dibujo, podría hablar bastante. También de su padre, un elemento en el que los peores tópicos del hombre indio se confirman, dándome material suficiente para escribir una segunda parte de “Mujeres que viajan solas…”. Pero aún es pronto para eso.

[D.S. Bungalow.]

[Kanak posando con un dibujo que me regaló.]

Recorrer la región de Shekhawati en transporte público, economizando tiempo, no es tarea sencilla. Mientras viajando con coche propio es posible acercarse a dos o tres pueblos en un solo día, en transporte público, entre llegar, ver, esperar el siguiente autobús (que puede tardar más de una hora en aparecer) y volver a trasladarse, en un día apenas da tiempo a visitar un pueblo y regresar a tu alojamiento, por no mencionar el desgaste físico.

Por este motivo, y como tampoco quería alargar mi estancia eternamente, yo solo he recorrido una parte del distrito de Jhunjhunu; el correspondiente a las poblaciones de Nawalgarh, Dundlod, Lakshmangarh, Mukundgarh y Mandawa.

Entre todas ellas me gustaría destacar el encanto de Nawalgarh: un pueblo lo suficientemente pequeño como para ser recorrido varias veces a pie en tan solo una mañana, y lo suficientemente animado y pintoresco como para, cada una de esas veces, descubrir algo nuevo e interesante. Otros, como Dundlod, a pesar de su magnífica fortaleza no pueden presumir de lo mismo.

Con unas imágenes de los mercados y bazares de Nawalgarh os dejo. Así, ya metidos en ambiente, seguimos profundizando en los tesoros y anécdotas de Shekhawati el próximo día :)

 Mercado de Nawalgarh, Shekhawati

Farmacia en la región de Shekhawati

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16 comentarios en Una introducción a la región de Shekhawati

  1. ¡Qué maravilla Carmen!

    Y qué recuerdos me trae leer y ver fotos de esta parte de India, país que también tiene un hueco grande dentro de mi corazón. Es una gozada pasear por las chavelis éstas, sin gente y llenas de tesoros como bien has explicado, frente a las masificadas Jaisalmer y compañía!

    ¡A seguir así! Namaskar!

    • Ku 21 octubre, 2012 at 15:28 #

      ¡Y que lo digas Antonio! Ha sido un gran descubrimiento :D

      Por cierto, me he acordado hoy de tí, porque acabo de llegar a Udaipur y pensaba que, junto con «nuestro» Luang Prabang, esta sería otra ciudad donde no me importaría quedarme una temporada… ;)

      Un abrazo!!

      • Yo ya tuve mi particular «Udaipur» hace cuatro años, cuando estuve dos días viendo alucinaciones (literalmente) en una habitación inmunda, con unas diarreas y fiebres que no le deseo a nadie, en un dormitorio en que entraban ratas.

        Dicho eso, si sigues allí, hay un tío majísimo,con inglés perfecto, cerca del famoso lago, con una tienda diminuta en la que da masajes ayuvérdicos y medicina clásica. Si tienes la oportunidad habla con él (no tengo anotado el nombre de la tienda), él se llama Ibrahim (pese a ser hindú). De las personas más interesantes que conocí en aquel viaje.

        ¡A seguir así!

        • Ku 22 octubre, 2012 at 13:34 #

          Di la verdad: tú te tomaste un Special Lassi :P ¡Lo que no te pas a ti, Antonio…!

          Me fijaré a ver si encuentro a ese hombre. De momento ya tengo mi propio objetivo que encontrar ;)

          ¡Un abrazo!

  2. José Carlos DS 21 octubre, 2012 at 15:32 #

    Normalmente me encantan las ciudades enormes con mucho que ver, pero sin embargo en India donde más disfruté fue en las pequeñas aldeas donde se encuentra a la gente más auténtica y que dejan respirar mejor al escaso turismo que se mueve por allí, me quedé prendado de Orchha, de hecho fui al leer tus relatos sobre esa zona.

    No estuvimos en Shekhawati, pero no me cabe duda que me lo apunto para una vuelta a India.

    Saludotes y me alegro de que todo te vaya genial :D

    • Ku 21 octubre, 2012 at 15:40 #

      Si te gustó Orchha, vuelves a viajar por el norte de India y la próxima vez quieres seguir profundizando en una cara más rural sin alejarte del triángulo, Shekhawati es para apuntárselo. Eso sí: Orchha está mucho más «turistizado», ¡no esperes restaurantes coquetos ni gran oferta de guesthouses en estos pueblos!

      ¡Un abrazo!

      • José Carlos DS 21 octubre, 2012 at 17:20 #

        Eso no es problema, de hecho creo que en los entornos menos turísticos es donde más se disfruta de la India, creo que a medida que viajamos nos vamos volviendo menos sibaritas y nos adaptamos al medio :D

  3. Pau 21 octubre, 2012 at 20:07 #

    ¡Qué bonitos los haveli! Y usted encantada de la vida de estar descubriendo todo aquello :D

    • Ku 22 octubre, 2012 at 13:30 #

      Encantada de la vida estoy, Pau. Soy muy, muy feliz :D

  4. ALFONSO 21 octubre, 2012 at 22:13 #

    Me ha encantado tu post. He visitado el Nepal y la India este verano -también el Rajasthan- y tus fotos han despertado mis recuerdos. Maravilloso país, con sus luces y sombras, sus contrastes, su tremendo choque cultural y su enorme influencia religiosa. Como siempre, tu blog entre mis favoritos. Un fuerte abrazo.

    • Ku 22 octubre, 2012 at 13:32 #

      ¡Hola Alfonso!

      Me alegra muchísimo que te haya gustado el post :D ¿Estuviste en la región de Shekhawati durante tu viaje? India es un país magnífico, lleno de contrastes. Nunca terminas de conocerlo del todo… por eso siempre hay que volver.

      Un abrazo muy fuerte, y gracias por tus palabras.

  5. Manolo 27 octubre, 2012 at 6:27 #

    Hola deseo recopilar info y tambien saber q persona esta interesada en viajar a la India el año siguiente, bienvenido o todo tipo de comentario thks

    • Ku 27 octubre, 2012 at 9:29 #

      Hola Manolo,

      Escribeme a traves del formulario de contacto; seguro que te puedo ayudar con ese viaje a India ;)

      Un abrazo!

  6. SaltaConmigo 12 noviembre, 2012 at 18:52 #

    Es que viajar sin tiempo tiene que ser una maravilla :-)
    Los pobres mortales que tenemos que volver a la oficina en dos semanas, tres como mucho, aunque nos gustaría perdernos siempre tenemos que viajar con el mapa en la cabeza para que luego, a la vuelta, no nos digan: y no estuviste en Delhi? y no viste Udaipur? has pasado por… y que nos miren con cara de «dónde demonios has estado tú estas dos semanas que no has visto nada» ;-)

    • Ku 15 noviembre, 2012 at 18:36 #

      ¡Lo importante no es ver todos esos lugares señalados en el mapa, sino disfrutarlos y exprimirlos al máximo! Yo llevo algo más de un mes en el país y creo que me voy a ir sin haber visto más de 10 ciudades, la mitad de las cuales ya las conocía. En cada una de ellas estoy de media una semana :P

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  1. Bitacoras.com - 26 octubre, 2012

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