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Viaje a Le Tarn, Francia: Albi, Toulouse-Lautrec y el pintor del castillo

Albi me gustó desde el primer momento. Concretamente, desde el momento en que abrí la ventana de mi habitación y el estruendoso caudal del río Tarn me obligó a cerrarla de  golpe.

La fuerza de sus aguas me impresionó, pero todavía lo haría más la imagen que, desde esa misma ventana, vería a la mañana siguiente. Los rojizos edificios de la ciudad brillaban como el fuego bajo los primeros rayos del sol, destacando entre todos ellos la majestuosa figura de la Catedral de Sainte-Cècile: una auténtica mole de ladrillo de estilo gótico, que más parece haber sido concebida como fuerte militar que como casa de Dios.

Albi

Albi

El 31 de julio de 2010, la Ciudad Episcopal de Albi pasaba a engrosar la lista de los lugares designados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Se entiende. La ciudad es un verdadero museo arquitectónico, donde si bien la Catedral acapara gran parte del protagonismo, el Palacio de la Berbie, la Colegiata de Saint-Salvi y el resto de sus construcciones religiosas o civiles, no hacen sino engrandecer el conjunto. Por separado, cualquier esquina o calle de Albi cogida al azar compone, perfectamente, una imagen de postal.

Albi

Albi

Albi

Lo primero que hice en Albi fue visitar su mercado, al que dediqué, como poco, un par de horas. Es algo que me supera. Me encanta perderme entre los puestos de fruta y verdura, entre pescados frescos y charcuterías, observando la cotidianeidad del lugar que visito. Perder la noción del tiempo fue recompensado con un par de anécdotas para contar, y “castigado” con llegar tarde a la visita al interior de la Catedral. Cuando más adelante me reencontrase con mis compañeros, hablarían maravillas de los frescos de su bóveda, de su órgano, de su Juicio Final… Lo sentí, pero no tanto como para condenarme por ello. Aunque me guste visitar este tipo de lugares (con los mantengo una relación de amor-odio un tanto  particular), si tengo poco tiempo para invertir en una ciudad, me sigo quedando con mis mercados.

Albi - Mercado

Albi - Mercado

Albi - Mercado

Albi - Mercado

El Palacio de la Berbie (o Palacio Episcopal) se encuentra a escasos metros de la Catedral de Saint-Cècile, y su arquitectura no desmerece en nada a la de la mole que le da sombra. Es uno de los castillos más viejos de Francia, más bien una fortaleza, cuya alta torre y muros de 7 metros de grosor testifican el antiguo poderío de los arzobispos de la ciudad.

En la actualidad, el Palacio de la Berbie acoge el Museo Toulouse-Lautrec. Y es que si bien Lautrec (el pueblo en el que habíamos estado el día anterior) no guarda, a pesar del nombre, ninguna relación con el pintor (más que, al parecer, los ancestros de sus ancestros fueron vizcondes del pueblo, o algo así), Albi sí puede enorgullecerse de ser la cuna de nacimiento del genio postimpresionsta del metro y medio de estatura.

Albi

Catedral

Albi - Palacio de la Berbie

Palacio de la Berbie

Albi - Palacio de la Berbie

Henri de Toulouse-Lautrec nació el 24 de noviembre de 1864 en la Mansión du Bosc, un lugar que a día de hoy está abandonado y sin vistas a una futura apertura al público, al parecer por problemas de “herencia” en la familia. Para compensarlo tenemos el museo, en el cual se conservan más de 1000 obras cedidas por la madre de Toulouse a la ciudad de Albi tras el rechazo de las mismas por parte del Louvre; entre ellas, algunos de sus famosos carteles del Moulin Rouge o los exquisitos retratos de sus queridas prostitutas.

Albi

Albi - Palacio de la Berbie

Vistas del río Tarn desde el Palacio de la Berbie

Albi - Casa de Lautrec

Casa de Tolouse-Lautrec

 

Tras comer en el Restaurant Le Lautrec, justo enfrente de la Mansión du Bosc, nos dirigimos a les Jardins des Martels, un gran jardín familiar cercano al pueblo de Giroussens, de 35.000 metros cuadrados y más de 2500 tipos de flores y plantas que cambian según la estación del año.

No os voy a engañar: el jardín es bonito, pero ni siquiera la posibilidad de jugar con sus cabras, caballos enanos, ovejas y pavos reales merece una visita a propósito. Especialmente teniendo en cuenta su precio: 7€ los adultos y 4-5€ los niños y adolescentes. Más bien lo veo como un buen lugar para que la gente de los alrededores venga a pasar el domingo, con sus tupper de tortilla (¿francesa?) y una manta para tumbarse en el césped. Los “turistas” tenemos sitios mejores donde perder nuestro tiempo.

Jardins des Martels

Jardins des Martels

Jardins des Martels

Jardins des Martels

Jardins des Martels

¿Por qué en este tipo de lugares venden siempre estas… cosas?

 

Como, por ejemplo, el Château de Mauriac. Uno de los numerosos castillos medievales que pueden visitarse en la zona, pero en este caso con una peculiaridad que lo hace especial. En el castillo vive un pintor: Bernard Bistes, de 70 años. Un tipo singular, excéntrico a más no poder, y con el apetito sexual de un adolescente recién entrado en la pubertad (que el hombre me perdone por hablar así, pero no puedo ocultarlo).

Château de Mauriac

Château de Mauriac

Château de Mauriac

Bernard compró este terreno en 1962 cuando del antiguo castillo no quedaban más que las ruinas y unos cuantos documentos que, mal que bien, podrían darle una idea de por dónde debería empezar a reconstruirlo. Desde entonces, y con el dinero que gana de la venta de sus cuadros, Bernard ha ido devolviendo al castillo su forma original. Un curioso “hobby” que le está saliendo caro, pero cuya recompensa salta a la vista de los resultados.

Château de Mauriac

El estudio del artista (cerrado al público)

Château de Mauriac

El estudio del artista

Château de Mauriac

La habitación de Bernard

Château de Mauriac

Si vais, ¡podéis dormir en una de éstas!

Château de Mauriac

El castillo es increíble. Pero más apasionante todavía es la experiencia de conversar con el propietario y escuchar sus ideas acerca del Arte, la Revolución del 68, la juventud de Francia y la vida. Sobre todo, la vida. Bernard es un hombre que ama la vida, con más intensidad todavía desde que estuvo clínicamente muerto 7 minutos, episodio del que cuenta: “morirse es un placer, pero la vuelta es infernal”. Por eso, el blanco es el color predominante en todas sus obras. Para Bernard, es el color de la muerte, del túnel de luz que nos espera al final del recorrido.

Sin duda, pasear por las salas del Château de Mauriac es, más que nada, un paseo por la mente de Bernard. Él se muere de la risa: “Todo el mundo piensa que lo que está viendo es auténtico, ¡pero el único auténtico soy yo!”.

Château de Mauriac

Château de Mauriac

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21 comentarios en Viaje a Le Tarn, Francia: Albi, Toulouse-Lautrec y el pintor del castillo

  1. Bea 23 abril, 2011 at 16:23 #

    Bonita entrada Carmen! Parece un pueblo precioso. No entiendo como fuiste al jardín botánico en lugar de pasar más tiempo en Albi!

    Bernard tiene pinta de ser un cachondo, tan risueño! Conocer a estos personajes es lo que merece la pena del viajar.

    Abrazos!

  2. Carlos 23 abril, 2011 at 16:43 #

    WTF. Muchos cuadros tiene que vender para haber levantado ese castillo desde los cimientos… ¿La habitación de invitados es redonda?

  3. Fernando 25 abril, 2011 at 12:57 #

    He llegado a este blog a través de un tweet de @iizquierdo y la verdad es ha sido una pena no haberlo conocido antes. Te meto al google reader de inmediato que me encantan los viajes y la fotografía.

  4. Ku 25 abril, 2011 at 13:47 #

    @Bea: Yo tampoco lo entiendo… pero es lo que tocaba! Lo bueno de estas situaciones, es que te dejan con ganas de volver =)

    @Carlos: Es hexagonal… u octogonal, ¡ahora no lo recuerdo! No creo que venda “muchos” cuadros, más bien, ¡los vende muy “bien”! jeje Al parecer es un artista bastante cotizado…

    @Fernando: ¡Muchas gracias! Qué ilusión! si lo llego a saber hubiese quedado con Ignacio mucho antes, jejejeje. ¡Él sí está hecho un crack!

  5. José Carlos DS 25 abril, 2011 at 15:49 #

    Me ha gustado mucho los Jardins des Martels, eso sí bastante caro, me quedo sin duda con el pueblo de Albi.

    Menudo cachondo debía ser el pintor XD, eso sí la oportunidad de dormir en el Château de Mauriac debe ser un lujo :D

    Saludos!!! ;)

  6. Pau 26 abril, 2011 at 16:33 #

    Es una zona de Francia que no conozco, muy bonito el colorido ;)

    • Ku 26 abril, 2011 at 18:49 #

      Es precioso, muy medieval! :D

  7. M.C. 27 abril, 2011 at 19:16 #

    Qué de recuerdos me ha traído a la mente este post! Si no contamos Andorra, Albi fue el primer lugar que visité fuera de España. Pasé unas vacaciones increibles en casa de una amiga francesa. Y en el recorrido que hicimos por la ciudad no me llevó al parque ese… Será porque no era interesante¿?
    Saludos

    • Ku 28 abril, 2011 at 17:40 #

      Hola Mari Carmen!

      Me ha encantado Albi =D Me parece un lugar ideal para una escapada =) Además, ¡lo tenemos tan cerca!

      El jardín ese… bueno, yo me lo hubiese saltado. Tener tres días justos, tantos pueblos preciosos por descubrir, y meterse ahí… hubiese preferido ver otras cosas. Pero reconozco que el sitio es bonito, y para un domingo campestre con la familia (si vives por ahí cerca), está muy bien.

      Un abrazo!!

  8. que ver en paris 7 septiembre, 2011 at 18:47 #

    Qué bonitas fotos.
    He estado muchas veces en Francia y nunca me he pasado por Albi, pero yo creo que lo haré la próxima vez que vaya por allí

    • Ku 9 septiembre, 2011 at 5:31 #

      No te arrepentirás, es una ciudad con mucho encanto! Y además tan cerquita… :)

  9. Sol 22 septiembre, 2011 at 12:48 #

    La verdad es que a mi también me encantó… acabamos allí por casualidad, pero perdernos, mereció la pena sin duda…

    • Ku 23 septiembre, 2011 at 10:13 #

      La verdad es que sí, tuvisteis suerte de “perderos” si Albi no entrada en vuestra ruta inicial :D

  10. Maria 1 octubre, 2011 at 20:16 #

    Yo he estado en esta ciudad y la verdad es que es maravillosa.
    Hice un montón de fotos y además se come muy bieen

    • Ku 3 octubre, 2011 at 10:59 #

      Sí, la cocina es estupenda :D

  11. Sergio 6 mayo, 2012 at 18:11 #

    Hola
    Es preciso Albi, yo fui siguiendo las huellas de los cátaros o los albigenses como se les conocía entonces. La verdad es que me encantó y Sant Cecile tan impresionante y tan diferente.

    Saludos

    • Ku 8 mayo, 2012 at 13:05 #

      Albi es una pequeña joya, verdad? :)

  12. Sergio 8 mayo, 2012 at 14:24 #

    si, es que es tan poco conocida… y tan bonita…

  13. VEGA 8 noviembre, 2012 at 17:14 #

    me ha encantado lbi y sus alredeores. Este mes volveré allí

    • Ku 11 noviembre, 2012 at 22:51 #

      Ibi es muy bonito :D

  14. Noelia 11 julio, 2016 at 20:05 #

    Yo iré en septiembre con mi chico, estaremos cinco días. Como volamos a Toulouse, he pensado quedarnos las dos primeras noches en Carcasona, otras dos en Albi y movernos por los alrededores, ya que nos encantan los castillos, y la última noche en Toulouse. He oído hablar de otro pueblecito muy bonito y cercano a Albi, pero no recuerdo el nombre. Yo me voy a encargar del itinerario, así que espero que salga bien :P

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