Toma una muestra de 1301 indios de diferente edad, sexo, clase social y religión. Como aderezo, añade un puñado de turistas de distintas partes del planeta para que aporten color a la mezcla. Agítalos bien y mételos en un barco que durante cuatro días se dedicará a surcar las aguas del Índico, inabarcable y sereno azul tan solo animado de tanto en tanto por algunos bancos de peces voladores o los todavía más infrecuentes delfines.
Es a bordo donde se desarrolla el verdadero espectáculo. Sin ningún apuntador que recuerde las líneas de un guión escrito en ninguna parte, cada uno de los 1312 ocupantes del buque -incluido tú- se ciñe con minuciosidad a un papel que de ninguna forma es casual. Bienvenido al M. V. Nancowry; un barco que nada tiene que ver con el de Vacaciones en el Mar. Una India en miniatura.
El viaje desde Calcutta a las islas Andaman podía haber sido aburrido, cuanto menos monótono, y sin embargo se me presentó como una inestimable ocasión para estudiar una sociedad que en condiciones normales solo puedo observar parcialmente. Está claro que las conclusiones extraídas de un grupo de apenas un millar de personas no pueden extenderse a la población total de un país de más de mil doscientos millones de habitantes, pero no es menos cierto que el hecho de reunir en un espacio reducido una muestra de tan diferentes especímenes y tener la oportunidad de verlos desenvolverse, establecer sus naturales relaciones tal y como lo harían en la calle, otorga un punto de vista privilegiado, una posición más cómoda para un análisis del todo imposible en el día a día del viaje, cuando situado en el centro de la acción decenas de estímulos reclaman al mismo tiempo tu atención.
Cuatro días de navegación dan para mucho. Para leer, escribir, hablar con propios y extraños, observar todo lo que se mueve a tu alrededor y darle muchas vueltas a la cabeza. En mis elucubraciones, el barco que nos llevaba a las islas Andaman se me antojó un perfecto reflejo de la estructura social india.
De los 1200 pasajeros (excluidos miembros de la tripulación) del M. V. Nancowry, el 75 por ciento viaja en Bunk Class: haciendo una analogía con los trenes, una clase Sleeper a lo bestia, situada en las bodegas del barco.
Sin ventanas, sin ningún sistema de ventilación (en los trenes por lo menos corre el aire) y un insultantemente ausente servicio de limpieza, las 900 almas de Bunk comparten espacio vital durante casi 100 horas entre sudores, olores, cubos de basura desbordados de restos de comida y cientos de pequeñas cucarachas que hacen de las literas su campo de batalla. Los baños, un tema aparte. Ese último reducto, en teoría, de la higiene personal, son escasos, sucios, y para colmo de males, el uso intensivo al que se ven sometidos, sumado a la inexistencia del mantenimiento, hace que al segundo día ya estén atascados, desbordados, inundados: un perfecto foco de infecciones (del que yo personalmente puedo dar buena cuenta).
A pesar de ello, sorprende descubrir que muchos pasajeros no salgan de allí en todo el viaje. Abastecidos de comida para una semana, hacen de ese pozo su madriguera, y bajes a la hora que bajes siempre encuentras familias compartiendo chapati y chana casero, hombres durmiendo a pierna suelta o mujeres amamantando a sus críos. Al pasar entre ellos, su atención se fija en ese extranjero extraviado, al que no imaginan durmiendo en otra clase que no sea Deluxe. Cuando llegas a tu litera, eres el centro de todas las miradas.
[Baño de Bunk Class en su mejor estado. No soy persona tiquismiquis, y de verdad os digo que era insalubre.]
900 pasajeros en Bunk, 192 de Segunda Clase, 92 de Primera y 16 Deluxe. Cada categoría tiene su planta, con sus propios servicios, comedores y salas de ocio. Las terrazas exteriores son comunes. En dos pequeñas estancias de las cubiertas inferiores, equipadas cada una de ellas con una televisión y varias hileras de incómodas sillas de plástico, la proyección diaria de dos películas de Bollywood sirve de entretenimiento a una décima parte de los pasajeros que tendrían derecho a su visionado.
Por su parte, los viajeros de Segunda, Primera y Deluxe cuentan con un amplio salón con vistas al océano que nunca se llena. Cada detalle, eso sí, refleja una decadencia total. Los sillones se caen a pedazos, y los restos de muchos de ellos se amontonan en una esquina donde sirven de escondrijo a las decenas de ratas que tanto de día como de noche aprovechan la menor oportunidad para correr entre las mesas.
[Sala de televisión de Bunk Class.]
[Salón para los pasajeros de Cabina -Segunda, Primera y Deluxe-.]
Ciertamente, no es ese salón para un ilustre pasajero de Deluxe, y de hecho solo en contadas ocasiones alguno se dejará ver en él (o en cualquier otro sitio). Pero tampoco es lugar para alguien de Bunk. Éstos no tienen permitido en ningún caso comer en el restaurante reservado a los pasajeros de Cabina, y no porque no dispongan de dinero para pagarlo (la diferencia de precio entre un menú y otro es mínima, de 30 rupias, y la calidad es infinitamente mayor), sino porque su presencia alteraría el orden establecido.
[Comedor para los 900 pasajeros de Bunk Class.]
Cada personaje se ajusta a su papel, y tú como «extranjero» también tienes el tuyo. Aunque duermas en las bodegas, nadie pondrá impedimento para que pases el día en el salón de Primera, beneficiándote de sus enchufes y cómodos sillones (los que se tienen en pie). Puedes moverte de cubierta en cubierta con total impunidad, nadie va a cuestionarte: el color de tu piel y tus rasgos funcionan como pasaporte, como carné de socio VIP. Exactamente igual que fuera del barco.
Dato curioso: de los once extranjeros del M. V. Namcowry, cinco viajamos en Bunk Class (el sexto es un madurito gay que comparte un camarote Deluxe con su joven amante indio, y el resto, un cuarteto de israelíes recién liberados del Servicio Militar, que adivino en su propia cabina de Primera). Para un indio de clase alta, esto es inconcebible. A la menor oportunidad de entablar conversación las preguntas son siempre las mismas y en el mismo orden: de qué país eres, en qué clase viajas (“Deluxe, ¿verdad?”), y el precio de tu ordenador o tu cámara de fotos. Cuanto más elevada sea la cifra dada como respuesta, más amplia será su sonrisa: cumpliendo las expectativas que habían depositado en ti, has ganado un nuevo amigo.
[Visita al puente de mando de todos los extranjeros -pasajeros de Bunk- con los amigos de Primera Clase.]
Un grupo de veinteañeros, viajeros de Primera, no cesan hasta conseguir que todos los extranjeros del barco hablemos con ellos. En su empeño comparten con nosotros los dulces y aperitivos que sus madres les han preparado para el viaje, nos invitan a acompañarles a visitar al capitán en el puente de mando, e incluso nos ofrecen hacer uso de las duchas de su cabina, porque las de Bunk «no son aceptables» (en esto tienen razón). Durante la cena, en la que ellos apenas prueban bocado, les preguntamos por qué no comen el menú del barco. “Está malo”, alegan con un mohín de disgusto. La misma pregunta, formulada a un pasajero Deluxe que viaja con su mujer veinte años menor que él, solo obtiene un vago “Demasiada sal…”, acompañado del clásico balanceo de cabeza indio que acompaña cualquier respuesta.
Para nosotros, la comida de Cabina es deliciosa (de acuerdo: no la mejor que haya probado en todos mis viajes a India, pero más que decente). Nos comemos nuestro thali y parte del suyo mientras nuestros jóvenes amigos nos observan con satisfacción sin tocar su bandeja. “Estamos muy felices de que hayáis cenado con nosotros”, declara con solemnidad el cabecilla de la pandilla después de tomarnos varias fotografías. Para ellos, un viaje en barco normal se convierte en la gran fiesta si lo comparten con un extranjero… aunque viaje en Bunk y huela mal.
[Seguro que alguno ha respirado al ver, por fin, alguna foto de exteriores.]
En las terrazas el ambiente es diferente. A pesar de los numerosos avisos de multa, escenas de juegos de apuestas se repiten en todas las cubiertas. Las mujeres se hacen la manicura unas a otras, los hombres beben chai y los niños Mirinda de colores. Un grupo de hindúes contemplan absortos a los musulmanes, siempre fieles a su oración. Y cómo olvidar a ese oficial que todos los días de 06:30 a 07:30, con puntualidad británica, se dedica a dar vueltas frenéticamente alrededor del puente de mando porque su médico le ha recomendado caminar una hora diaria.
Sí, allí el ambiente es distinto y es difícil discernir quién pertenece a cada clase. Porque, más allá de su cuenta corriente, existen pocas diferencias.
Genial como siempre, Carmen!!
Espero tus nuevas entradas ansiosamente, leerte es como estar acompañándote por India (además de Sri Lanka o Nepal). Además, no por la India que la mayoría visitan, sino por esa India menos turística y más escondida, que requiere tiempo y paciencia (como coger un barco para ir a las islas Andaman en lugar de hacerlo en avión).
Gracias!!!
Mónica
¡Gracias, Mónica! Me alegra que te gusten lo que escribo, y más me ha alegrado verte dejar huella por aquí :D ¡Un abrazo!
Buena entrada Carmen, gracias por descubrirme de nuevo otra forma de viajar por la India.
Creo que has estado por Sri Lanka, destino en el que estoy muy interesada, así que estoy deseando leer tus entradas sobre este destino.
Ciao, hasta la próxima lectura..
¡Estoy ahora en Sri Lanka! Como he pasado un mes «desconectada» a la fuerza, tenía pendientes un par de cosas por contar, pero pronto empezaré a escribir sobre Ceylan :D
¡Un abrazo!
Espero que no te prodigues demasiado en estos cascarones, es milagroso que floten.
Es curiosa la reacción de todo el mundo al ver la primera foto del barco. A mí no me dio esa impresión (hasta que subí en él :P)
Hola!! Gracias a tu artículo he descubierto este barco. Lo que interesa a los mochileros ¿Cuánto cuesta?
¡Hola Mery!
Los precios dependen del barco (hay varios) y del puerto del que zarpes. Puedes hacerlo desde Kolkata, Vizag o Chennai. Como referencia, un billete de clase Bunk en el M.V. Nancowry, Kolkata – Port Blair, cuesta 2.160 rupias. La siguiente clase (segunda) duplica ese precio, y entre las siguientes ya no suele haber mucha diferencia (unas 1.000 rupias entre uno y otro). El tope es clase Deluxe (camarote para dos personas) y cuesta alrededor de 8.200 rupias.
¡Un saludo!
¡Impresionante! Tiene que ser de esos lugares que hay que conocer una de vez de estar alli, ¿no? Como montar en un tren… ¡Me ha encantado!
Es algo diferente al tren, jeje, pero sí… hay que vivirlo. ¡Me alegra que te haya gustado!
Lo mas bonito, el agua. Lo demas, no me gusta ( hay gustos para todo ). Y tu sabes sacar partido a todo. TQ
Sabía que no te iba a gustar ;)
Hola Carmen,
Por twitter siempre te llamo Menchu jojo ^^ Espero que no te moleste
Como soy paisanuco pues me gusta leer tus relatos y saber de tus aventuras,vaya tela la intoxicación que pillaste en uno de los post anteriores
Voy a empezar a prepararme las chapatis de las que hablaste una vez porque me gustan más que la barra de la panadería
Buena travesía(:
¡Hola Guille!
Para nada me molesta (aunque reconozco que eres la única persona que me llama así :P).
La intoxicación que contaba en el post anterior en realidad fue una infección gorda… que se originó en este barco, precisamente. Y en el viaje de vuelta tuve otra media ración :S
¿Sabes hacer chapati??
¡Un abrazo!
Bueno,aún no pero voy a aprender.Cuando viví en Zanzibar las comía a menudo y me gustan tanto …
ayy carmen!!! cuanto te admiro……jajaja
¡Gracias, Cris!
Genial artículo Carmen,
Menudo sitio y menuda aventura!!!
¡Muchas gracias!
¡Que buen artículo, me encanta! Cuando he empezado a leer pensaba que iba a ser algo estadístico en plan «de 1300 que viajan, 14 tienen ordenador, 900 son tal…» y así ha sido, pero de otra forma!
Un saludo :)
¡Qué aburrimiento si hubiera sido así! ;)
Lapidaria última frase.
Gracias Txema :)
Has narrado de una manera realmente increíble y bastante realista a la sociedad India, repleta de contradicciones pero bella en sí misma, igual que los indios. Hace poco me dijeron que muchos israelíes eligen este como su país de destino al terminar el servicio militar. ¿Has conocido a alguno más? Sería un buen tema para una próxima entrada. ¡Un abrazo!
En India encuentras israelíes hasta debajo de las piedras ;) Eso sí, no sé yo si sería un buen tema para un post… ¿qué se puede decir al respecto?
¡Un abrazo!
Impresionante el bol de alubias que se va a comer el de la camisa asul!
No son alubias, es pickle de mango. ¡Y él es el encargado de servirlo! jajaja :P
El baño da miedito. No quiero imaginarme las duchas o la cocina
Las duchas daban más miedo aún. Las cocinas… no quise asomarme demasiado.
Hola! estoy viejando mañana desde Varanasi a Kolakata para hacer puente y tomarme el barco a Andaman…me podrias decir desde que puerto saliste? (esta lejos de la estacion de tren?) y que compania es el nombre por q en internet no aparcen ninugna en particular…gracias y muy bueno tu realto vivencial!!! saludos!
Creo que llego un poco tarde… Ya están los datos en el post. ¡Espero que todo fuese bien!
Qué pasada, tiene que ser toda una experiencia. ¿Lo recomendarías para un viaje de novios?
Un saludo
¡Qué gran artcile … Me encanta leer sobre mi cultura india ..
Hola. Que linda experiencia la cual quiero hacer. Llego el 2 dd octubre a india, pienso ir a las islas en noviembre luego del Diwali. Como me aseguro el pasaje? Ya que este año toca el norte estaré por Manali, Leh etc. Cuando debo sacar el pasaje? Lo puedo haxer desde Delhi? Se que los 25 de cada mes ponen los cupos para la salida del mes próximo. Como me reco.iendas hacer. Dwsde ya muchas gracias.