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Xi’an: el Ejército de Terracota

Decir que llovió durante los días que estuve en Xi’an es quedarse corto. No paró prácticamente un minuto, una lluvia espesa y abundante que formaba auténticos lagos en las aceras y convertía cada paseo en una empresa de titanes.

Por suerte un hombre me regaló su paraguas. Conste que no se lo pedí yo, ¿eh? Me pilló desprevenida (y empapada) el primer día, y tras acompañarme unas cuadras, me lo puso en la mano y salió corriendo sin que yo pudiese darle las gracias.

Aún así, durante cada breve paseo me embarraba los pantalones de tal forma que llegué al extremo de no salir a la calle más que cuando paraba. En los escasos ratos de sosiego que Shenlong concedía tuve tiempo de dar un par de vueltas alrededor de las Torres de la Campana y del Tambor, enamorarme del barrio musulmán, acercarme hasta la Gran Pagoda del Ganso Salvaje, e incluso descubrir otros lugares algo más desconocidos para el gran público, como el museo dedicado a la periodista norteamericana Helen Foster Snow.

El único día que me atreví a salir bajo el chaparrón, aproveché para visitar los famosos Guerreros. Y de ellos vamos a hablar hoy.

Fosa 1 (10)
EL EJÉRCITO DE TERRACOTA

El primer emperador de lo que podríamos considerar la China unificada, acumuló méritos suficientes para ser reconocido como un gran gobernador y un líder nato: conquistó territorios, sentó las bases del Imperio, mejoró las carreteras, introdujo una moneda única, estandarizó la escritura… todo eso en 37 años de reinado, que comenzó cuando apenas era un adolescente.

Efectivamente, la figura de Qin Shi Huang reúne todos los requisitos para ser considerado el padre de la actual China, y por ende, amado y respetado… pero su reputación de tirano y paranoico se ha encargado de poner su nombre en el sitio que le corresponde. Y es que de poco sirve “tener buenas ideas” si en su desarrollo esclavizas a miles de personas, mandas quemar los textos clásicos y asesinar a cualquiera que ose llevarte la contraria.

Museo (01)

Turistas chinos posando ante un retrato de "Qin" en el museo del mausoleo


 

Entre sus numerosas “virtudes”, Qin Shu Huang era un supersticioso de élite, y temía como nadie a la muerte: quién sabe si por la amenaza de que todos aquellos que habían fallecido bajo su orden decidiesen “cobrárselo” en el otro mundo, o porque sabía que en aquel no podría vivir tan a gustito como en éste, donde el más pequeño de sus caprichos se veía satisfecho al instante, con sólo un golpe de su batuta.

Por uno u otro motivo, Qin Shu Huang tuvo una gran idea (¡otra!): construir un enorme ejército de guerreros que protegiesen su tumba, y con los que ¿quién sabe? tal vez podría seguir gobernando en la otra vida.

El mausoleo de Qin Shu Huang comenzó a proyectarse en el mismo momento en que el emperador subió al trono, a la edad de trece años, y no estuvo terminado hasta su muerte. En su construcción se empleó el trabajo de 700.000 personas, y su diseño siguió el trazado de Xianyang, la antigua capital Qin. En otras palabras: era como una ciudad subterránea.

Museo (04)

Museo (03)

Durante más de 2.000 años, el mausoleo permaneció enterrado y olvidado, y no sería hasta el año 1974 cuando unos inocentes campesinos descubrieran por pura casualidad la primera de las fosas donde se encontraban los guerreros. El Ejército de Terracota fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1987 (si bien los trabajos de búsqueda y restauración continúan …y lo que le queda) y a sus arqueólogos se les concedió el Premio Principe de Asturias en 2010.

Por su parte, los campesinos no recibieron ni las gracias. A uno de ellos, veinte años después le llamaron para trabajar en el museo del mausoleo, donde firma libros (en cuyas páginas su nombre por supuesto no aparece) durante ocho horas al día por 1000 yuanes (115 euros) al mes.

Museo (02)

Consejos y datos prácticos para la visita:

  • El Mausoleo de Qin Shi Huang se encuentra a unos 30km de Xi’an, lo que se traduce en algo más de una hora en coche. Para llegar hay que tomar el autobús público nº306 en el aparcamiento que hay frente a la estación de tren. Coste del billete: 7 yuanes.
  • Ese mismo autobús, si os sobra tiempo, puede acercaros hasta la tumba de Qin Shi Huang o a las Termas de Huaqing. No puedo opinar sobre ello porque no lo vi.
  • El Museo abre de 8:30 a 16:30 horas en invierno, y hasta las 17 horas en verano. La entrada normal cuesta 110 yuanes. Habéis leído bien: 110 yuanes, lo más caro de China. Si queréis audioguía (no lo recomiendo) son 40 yuanes más.
  • No paséis por alto el museo que precede a las fosas: muy interesante para ponerse un poquito al día de la historia del lugar. No obstante, las aglomeraciones en torno a las vitrinas pueden hacer de la visita una experiencia bastante agobiante.

Y sobre todo, el consejo más importante: Las fosas deben visitarse en orden 2-3-1, dejando la primera y más grande para el final. En caso contrario, es posible que tras ver la Fosa 1, las 2 y 3 os resulten un tanto decepcionantes, especialmente la segunda, y ahora vamos a ver por qué:

Uno entra contento y nervioso a la Fosa 2. Ha pagado religiosamente sus 110 yuanes y el bolsillo todavía pica un poco, pero nada puede empañar la emoción que siente al saber que en pocos segundos va a ver con sus propios ojos los famosos Guerreros de Terracota, esos sobre los que tanto ha leído (o que tantas veces ha visto en la tele).

Como digo, ese personaje anónimo (cualquier parecido con un conocido vuestro, por ejemplo yo misma, es pura coincidencia), entra a la fosa, se acerca a la barandilla, y se encuentra….

Fosa 2 (01)

... ¡ESTO!


 

Y mira hacia todos los lados, y piensa que le están gastando una broma, que “tanta infraestructura para nada”, que a ver dónde está la cámara oculta… Al final, cuando los nervios lo permiten, fijándose bien descubre que sí, que eso de que en la Fosa 2 hay más de 1.000 estatuas es verdad, pero claro: en qué condiciones.

Fosa 2 (02)

Los guerreros más "identificables" de la Fosa 2

Fosa 2 (03)

Después, nuestra heroína… quiero decir: “nuestro héroe anónimo”, entra en la Fosa 3, la más pequeña. Y ciertamente impresiona, porque aunque no contenga más de 70 guerreros, las figuras están restauradas y pueden verse a poca distancia, resultando de esta manera bastante más evocador en conjunto.

Fosa 3 (01)

Fosa 3 (02)

Fosa 3 (03)

En cuanto a la Fosa 1… Bueno, es esta:

Fosa 1 (06)

Pero como yo soy más retorcida que un nudo gordiano, no me conformé con la simpleza de entrar por la puerta principal (no lo hice a propósito) y comencé la visita por la retaguardia, dando como resultado un recorrido que fotográficamente sería más o menos así:

Fosa 1 (01)

Fosa 1 (03)

Fosa 1 (04)

Fosa 1 (05)

Fosa 1 (07)

Fosa 1 (09)

6.000 guerreros en posición de batalla, y no hay dos caras, dos moños ni dos suelas de zapato iguales.

Fosa 1 (11)

Conclusiones finales: ¿Merece la pena la visita? Sí, mucho. ¿Es cara? Muchísimo. Pero como todos vamos a pasar por el aro, los chinos cada año lo suben un poquito más. A este ritmo, cuando todas las estatuas estén descubiertas y restauradas, el ticket no  bajará de los 50 euros… ¡y lo seguiremos pagando!

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22 comentarios en Xi’an: el Ejército de Terracota

  1. Babyboom 26 septiembre, 2011 at 10:42 #

    Vaya, yo estuve allí antes de los JJOO y era muchísimo más barato, como bien dices lo irán subiendo cada vez más pero la verdad, como ir allí y no entrar a ver esta maravilla? Tuvistes suerte con la fosa 2, ahora hay mucho más descubierto. Muy chula la entrada y muy útil la información!!!! Un saludito. ;-)

    • Ku 27 septiembre, 2011 at 15:46 #

      Mientras no lo suban hasta tener que pagar un euro por cada guerrero! jejeje Es que es eso… pasar por Xi’an y no ver el Ejército de Terracota no tiene perdón; eso sí, con una vez me basta!

      Un abrazo!!

  2. Antonio Aguilar (Historias de nuestro planeta) 26 septiembre, 2011 at 11:01 #

    Hola querida heoína,digooo, anónima bloguera!

    La verdad es que ignoraba por completo que existiesen tres salas para estos muñecotes y que la “famosa” que tantas veces hemos visto fuera sólo una.

    Sí que me imaginaba que te hicieran soltar parné como si fuera arroz. ¿Hay precios para chinos,como ocurre en otros tantos países?

    ¡A seguir así!

    ¡Mucho ánimo y energía!

    • Ku 27 septiembre, 2011 at 15:50 #

      Pues no te lo podría garantizar Antonio, pero creo que no hay precios especiales para los locales; ni aquí, ni en ningún otro sitio… Aunque claro, igual sí que los hay pero está escrito en chino!

      Lo que sí que tienen es tarifas especiales para estudiantes. Con el carné internacional pagas la mitad en todas partes: en los guerreros, en la Ciudad Prohibida, en los pueblos (una entrada de 60 yuanes se te queda en 30…).

      Desgraciadamente, yo que todavía tengo carné de la uni (hasta el año que viene), no lo he traído…. y no sabes cómo me arrepiento!! Para la próxima, me hago uno en Khao San Road :P

  3. Helena 26 septiembre, 2011 at 13:36 #

    ¡Son impresionantes! Como para no pagar por verlos… ¡toca pasar por el aro!
    Un saludo

    • Ku 27 septiembre, 2011 at 15:54 #

      Tú lo has dicho: toca pasar! jeje

      Un saludo!

  4. Blai 26 septiembre, 2011 at 14:08 #

    Hola, nuestro héroe anónimo,

    Me ha gustado mucho la entrada!

    En mi primera (y única) visita a China pasamos por alto la ciudad de Xi’an a sabiendas de que su centro histórico y el barrio musulmán nos gustarían. Los guerreros, qué quieres que te diga, los dejamos para otra futura visita al país y de ese modo pudimos tener tiempo a visitar zonas rurales del sur.

    No obstante, es algo que tendré que ver algún día sí o sí, y espero hacerlo pronto. Me apunto lo de las diferentes salas. Yo también soy de esos que deja siempre para el final lo más bonito, para guardar un buen recuerdo y para sorprenderte con todo…

    Un abrazo, y otra vez lo mismo de siempre: adelante!

    • Ku 27 septiembre, 2011 at 16:02 #

      El barrio musulmán te encantaría, mañana hablaré de él!

      Yo este año también he tenido que hacer criba… En teoría esta noche debería estar saliendo hacia Hong Kong***, y se me han ido los planes al carajo por una cosilla que me ha pasado… Y bueno, como yo ya me estaba planteando dejarlo por esta vez para centrarme más en los pueblos del sur (que me tienen enamorada), he decidio interpretar el contratiempo como una señal divina y… “Hasta otra, Hong Kong!”. Prefiero ver menos cosas, pero verlas bien :D

      [***Sí: llevo el blog atrasado casi dos semanas xD Pero por otra parte, esto me está permitiendo establecer un ritmo de publicación constante, Lunes-Miércoles-Viernes (siempre que las conexiones lo permiten), y así no voy tan agobiada…]

      Un abrazo!

  5. Jexweber 26 septiembre, 2011 at 14:40 #

    Que lugar más expectacular, sinceramente es increible, y sea cual sea el precio si estuviese por allí pagaria para verlo, es increible las cosas que se hacian en la antiguedad.

    Un poco vergonzoso lo del campesino firmando y fimando libros sin parar por esa miseria… Se merece un lugar privilegiado en la historía por descubrir tal monumento…

    • Ku 27 septiembre, 2011 at 16:09 #

      Tienes toda la razón, es una vergüenza… Yo no le he visto, pero hay un articulillo por ahí en internet (y en español) donde hablan de ellos y le hacen una entrevista: dice que está hasta el moño de los turistas. Pobre :(

      Un abrazo!!!!

      • Ivy 27 mayo, 2014 at 12:17 #

        Uy, yo en verano del 2013, seguí viendo al campesino firmando libros…
        Qué barbaridad, yo pensaba que era algo puntual!

  6. Pau 27 septiembre, 2011 at 12:00 #

    Im-pre-sio-nan-te! Qué lugar tan maravilloso y con el toque trajinante más ;)

    • Ku 27 septiembre, 2011 at 16:10 #

      Jajajajaja, ¿”el toque trajinante”? Hay que distinguirse de alguna forma :P Lo voy a patentar ;)

      Un abrazo!!!

  7. Los Mochilines 27 septiembre, 2011 at 20:38 #

    A mi personalmente me defarudo un poco la visita a los guerreros de Terracota. Me esperaba mas. Nosotros hicimos el recorrido 2,3,1 y menos mal. Porque como veas primero el 1 los otros dos te sobran.

    Yo el complejo del pabellon uno me lo esperaba mas grande. Sera porque las imagenes en tele engañan. Pero hombre tambien os digo que si merece la pena verlo. Lo que si creo igual que tu que la entrada esta in poco subidita ,como muchas otras de la China.

    La verdad que China no necesita nuestro turismo ,ya que solo con el propio les vale y les sobra. Porque todos los sitios turisticos de china estan petados de turistas Chino. Al final uno se hace a ello es lo que hay.

    Un saludo

    • Ku 29 septiembre, 2011 at 7:07 #

      Aunque sólo sea por la fascinante historia que tienen detrás, la visita en mi opinión es absolutamente obligatoria. Y porque, aunque pueda decepcionar un poquillo (yo creo que nos creamos demasiadas expectativas antes de entrar, nos imaginamos algo bestial, y claro…), lo cierto es que si se analiza detenidamente, el conjunto es impresionante, qué narices.

      Un saludo!

  8. José Carlos DS 30 septiembre, 2011 at 3:08 #

    Pues me voy a tener que dar prisa, que yo no quiero pagar 50 euros… :(

    Me ha hecho gracia lo del hombre que te regaló el paraguas, vamos, más majo que el King de Burguer King jaja

    Tomo buena nota de tus consejos, la fosa 2 es de chiste xD

    • Ku 30 septiembre, 2011 at 14:20 #

      Jajajajajaaja! El King del Burguer King xD

      Tampoco quiero que parezca que las otras dos fosas son una “m”… si sólo se pudiese ver eso seguro que lo interpretaríamos de otra manera. Pero claro, comparándolas con la importante no hay color…. mejor dejarlas para el final!

      Además, ¿quién sabe? Igual dentro de un tiempo han restaurado también los Guerreros de esa fosa (trabajo de chinos, nunca mejor dicho, dado su estado) y su aspecto es igualmente impresionante… Tiempo al tiempo!

  9. Emilia Mejia 1 octubre, 2011 at 20:06 #

    Tu web está excelente, me gustaría enlazarte en mis sitios de turismo. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambas.

    Espero tu respuesta a munekitacate@gmail.com
    Un abrazoo
    Cate

  10. Manuel 14 abril, 2012 at 19:51 #

    ¡Menudas fotos! Yo no he estado en Xi’an, pero no me cabe duda que hay que ir preparado para apreciar mínimamente bien el enorme mausoleo que se expone allí.

    Os recomiendo que vayáis con el libro ‘The Terracotta Army’ de John Man bajo el brazo, leído y empollado… Es una maravilla de lectura, que toca tanto aspectos históricos (efectivamente, este emperador era un neurótico) como de la construcción de su tumba, su desaparición en el tiempo y posterior redescubrimiento.

    Algunas perlas que encontraréis en el libro:

    – Los soldados no tienen facciones únicas e individuales (hay miles de ellos): en realidad se utilizaron miles de moldes para las diferentes partes del cuerpo: caras, manos, vestidos, peinados, etc. y se combinaron hasta la saciedad, dando la impresión de que realmente representaban a personas reales. De hecho, el autor entrevista a expertos y explica cómo hoy día los talleres que crean reproducciones de los soldados de Terracota siguen usando la misma técnica que hace más de 2.000 años :-)

    – El mausoleo duró intacto… unos pocos años: después de morir el primer emperador chino rápidamente se desintegró todo el imperio, y comenzaron las guerras por el poder. En el transcurso de una de ellas, los soldados de un bando entraron en el mausoleo a recoger las armas auténticas que se habían depositado junto a los soldados de arcilla; entraron a saco en las estancias, saquearon lo que pudieron y de rebote provocaron un descomunal incendio que hizo que toda la estructura se viniera abajo. Y así es como se descubrió hace 35 años, varios pisos de soldados aplanados en uno solo, y chamuscados. Comprenderéis lo descomunal de la obra de restauración realizada, y lo que queda todavía por hacer (decenas de años de trabajo…).

    – Os explicará los rangos del ejército chino, la estancia de los generales (que no sé si se pueden apreciar en la exposición), la que tiene las carrozas de combate, etc.

    – Sabréis que Qin Shi Huang murió durante un viaje en caravana visitando las partes remotas de su reino, y que lo tuvieron allí durante varios días, descomponiéndose, sin dar el aviso mientras una facción pensaba cómo hacer para controlar el imperio. Que estos conspiradores enviaron un mensajero al hijo (a priori) heredero del emperador, y le dijeron en nombre de su padre que se tenía que suicidar por el bien del imperio. Y que éste, muy honorable él, obedeció a la orden dada en la falsa carta de su padre.

    En fin, la historia y el libro son una pasada…

    Saludos.

    • Ku 15 abril, 2012 at 11:38 #

      ¡Hola Manuel!

      En fin, ¡me has dejado alucinada con el comentario! ¡No sé ni qué decir! Sabes más que yo, más la audioguía… ¡más que los propios chinos! Seguro que ni Qin Shi Huang tenía tantos datos de sí mismo, jajaja.

      Muchas gracias por toda la información, y por recomendar el libro. Tal como lo pones, lo tengo que leer.

      Un abrazo!!

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