Noruega

Día 4: El agua de Voss y el tren de Flåm

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Según el folclore escandinavo, los trolls son terribles personajes que habitan en las montañas, preferiblemente en lugares sombríos, y se dedican al rapto de humanos además de provocar fenómenos naturales como las avalanchas.

Pero ¡ah!, en la perpetración de semejantes fechorías no están solos. Sus mujeres (que al contrario de ellos son muy hermosas) contribuyen a sus crímenes seduciendo a los hombres, para lo cual estos sólo cuentan con una salida: mirar bajo sus faldas para ver si tienen cola de vaca.

Sí, cola de vaca: ese es el signo distintivo de una mujer troll. Por suerte, en caso de enamorarse de una, el hombre puede casarse con ella por la iglesia, haciendo desaparecer así la cola y asegurándose una hermosa mujer para el resto de su vida.

Trolls, mitologia, noruega

Esta fue una de las muchas curiosidades que aprendimos durante nuestro cuarto día de crucero por los fiordos noruegos. Cuando en el “diario de a bordo” que todas las noches nos dejaban en el camarote leí que la excursión programada se llamaba Imágenes de Noruega no imaginé hasta que punto sería cierto.

Hasta ese momento habíamos tenido un poco de todo: fiordos, pueblos de cuento, nieve en las montañas, mar azul… Aquel día lo tendríamos TODO; así, con todas las letras. Desembarcando en Flåm, un pueblo de apenas 500 habitantes situado al final del fiordo Aurlandsfjord, disfrutaríamos de un precioso recorrido por sus alrededores, donde se encuentran algunos de los paisajes más hermosos y variopintos del país.

La atracción estrella de Flåm es su tren panorámico, el Flåmsbana, que superando desniveles del 55% en casi la totalidad de su recorrido puede presumir de ser la línea férrea más empinada del mundo. Pero para eso todavía tendríamos que esperar.

En primer lugar nos dirigimos a Voss en autobús, pasando en el camino por el segundo túnel más largo del país, de 11,4 kilómetros de longitud. Por su accidentada geografía, Noruega es un país lleno de túneles (incluido el más largo del mundo, de 24,5 kilómetros), y aunque parezca mentira todos ellos se encuentran perfectamente integrados en el entorno. ¡Son parte de su encanto!

La primera parada la hicimos en un pequeño embarcadero situado en el extremo interior del Nærøyfjord, un espectacular fiordo de 17 kilómetros de largo que, junto al Geirangerfjord, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. El lugar es tan bonito que perfectamente podríamos habernos quedado allí a hacer un picnic, pero como ahora veréis, el ritmo de aquel día fue frenético. 

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[El equipo al completo. Cámara de Goyo Conde.]

De nuevo en el autobús nos encontramos bajando la Stalheimskleivane, que no satisfecha con ser la carretera más empinada de Noruega cuenta con 13 curvas cerradas que hacen que recorrerla en un autobús de 50 plazas sea una auténtica aventura. Conviene fiarse del conductor, porque si uno consigue abrir los ojos y mirar a ambos lados por la ventanilla se encuentra con un paisaje de película. ¡Dentro cascadas! 

Pero para cascada, la de Tvindefossen, situada a 12 kilómetros de Voss. Una espectacular salto de 152 metros y unas aguas cristalinas que, según dicen, asegura a quien la bebe la eterna juventud. Madonna es la única que toma, y así le va. Yo no bebí ni un mísero sorbito, y así me va.

[Cascada Tvindefossen. ¡Éste sí es lugar para un picnic!]

Lo que sí hice fue hincharme a salmón en la parada que hicimos para comer en Voss. No me quedó ni una sola especialidad sin probar: fresco, ahumado, marinado… Creo que podría comer salmón todos los días de mi vida, y durante mis dos semanas en Noruega quedé saciada: fue mi desayuno, comida y cena, sin exagerar.

En aquella ciudad tuve de nuevo esa sensación de déjà-vù respecto a mi reciente viaje a Nueva Zelanda. Primero fueron los fiordos y ahora le tocaba el turno a Voss, considerada “la capital de los deportes de aventura” de Noruega. Allí se celebra cada año el Ekstremesportveko, un festival de deportes extremos que cada verano congrega a centenares de personas de todo el mundo dispuestas a soltar adrenalina.

Aunque si he de ser sincera, en este caso me quedo con Queenstown, porque Voss ambiente, lo que se dice ambiente, no parece tener mucho. Tampoco es una ciudad especialmente bonita. Se encuentra junto a un lago maravilloso, eso sí (ver fotografía al principio de la entrada), pero el único edificio destacable es la iglesia de Vangskyrkja, rodeada, como todas las antiguas iglesias de Noruega, por un pequeño cementerio muy fotogénico. 

Tras dar un breve paseo por la ciudad llegó el momento de subirnos al tren. Primero a uno normal que nos acercó hasta Myrtal, y allí, por fin, en el famoso tren de Flåm: el Flåmsbana, que habría de llevarnos desde una altitud de 865 hasta el fiordo en algo menos de una hora.

El trayecto, de apenas 20 kilómetros, fue sencillamente mágico. Disculpad si no tomé muchas fotografías, pero en momentos como esos la mente se me bloquea y no puedo hacer otra cosa que no sea mirar por la ventanilla. Montañas completamente cubiertas de nieve salpicadas por casitas de colores, túneles y más túneles (veinte en total), bosques, cascadas (a destacar la magnífica Kjosfossen), los campos más verdes del mundo… Quien lo haya vivido supongo me entenderá; y quien no, que viaje ya mismo a Noruega para verlo con sus propios ojos 😉

[Una de las pocas fotos que saqué desde el tren. Quedé absorta con los paisajes.]

Aquí os dejo un vídeo de sponsorfilm que da una idea mucho más real del viaje. En cuanto a calidad de imagen los habrá mejores sin duda, pero éste va acompañado por música de Johnny Cash 😀

Aunque el trayecto finalizaba en Flåm, nosotros optamos por bajarnos una estación antes, en Hareina, para hacer el último tramo caminando. Un precioso paseo de veinte minutos hasta el fiordo donde tuvimos ocasión de comprobar, una vez más, que en Noruega se vive muy pero que muy bien.

[¿Y si me mudo aquí?]

Si no tenéis días para hacer un crucero y queréis conocer Noruega, hay muchísimos vuelos al país de los fiordos. Una de las mejores opciones, por directa y económica, es el vuelo directo de Barcelona a Bergen con Vueling. Operan todos los martes y sábados, y en solo tres horas os plantaréis en la “capital” de los fiordos; una excelente base para recorrer el país.
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Tags: Crucero, Crucero Pullmantur, Fiordos Noruegos, Pullmantur

7 comentarios en “Día 4: El agua de Voss y el tren de Flåm”

  1. El 29 junio, 2012 a las 20:19 José Carlos DS escribió... #

    me ha dejado impresionado el tema de las dimensiones de los túneles, menudas obras, aquí en Málaga para hacer uno de 1 kilómetro han tardado casi 6 años, no me quiero imaginar en España lo que tardarían en hacer uno de esos XDDDDD

    Curiosa la historia de los trolls, hoy en día con los trolls de internet han perdido algo de fama los verdaderos trolls noruegos 😀

    • El 6 julio, 2012 a las 9:22 Ku escribió... #

      Pues ahora qué lo dices, no sé cuánto habrán tardado en hacer esos túneles, pero seguro que en la Wiki viene… ¡tenemos que mirarlo!

  2. El 7 mayo, 2015 a las 13:23 Victor de Mochileros 2.0 escribió... #

    La verdad es que Noruega es un país fascinante, nosotros tuvimos la suerte de conocer algo este pasado verano, y volvimos encantados. Tenemos la suerte de tener familia allí y seguro que volveremos en breve para disfrutar de las maravillas de la naturaleza que nos muestra este país. Lo que más disfrutamos fue la subida al famoso Pulpito, Preikestolen, y las impresionantes vistas del fiordo Lysefjord:

    http://www.mochilerosdospuntocero.com/2014/07/dia-18-29-de-julio-preikestolen-el.html

    Como diría “aquel”, IM PRESIONANTE

    Salu2, Victor

  3. El 8 mayo, 2015 a las 9:19 Pau escribió... #

    Es una zona preciosa y la experiencia del tren les encantó a mi peque 😀

  4. El 11 mayo, 2015 a las 9:49 Espe escribió... #

    Ohhhhhhhhh, me has traído unos recuerdos preciosos de mi viaje a Noruega, aunque en mi caso no fue un crucero porque estuve en invierno y en esa época ya nos dijeron que el único que hacen es el “Norway in a nutshell”, que sale desde Bergen y te da un paseo pequeño por los fiordos y también incluye el recorrido en el Flåmsbana. El caso es que fue un viaje de esos que se te quedan para siempre, porque estuve visitando a un amigo al que hacía 22 años que no veía, y aprovechando que él vive allí estuve haciendo turismo. Me perdí ver cosas por pasar tiempo con él, pero el momentazo de vernos en directo después de tanto tiempo no lo cambio por nada… :-)

  5. El 11 mayo, 2015 a las 17:52 Lucas turimo escribió... #

    Genial post! Dan ganas de hacer turismo por los países escandinavos. Preciosos paisajes.

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  1. Bitacoras.com - 16 junio, 2012

    Información Bitacoras.com…

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