Portugal

Ai se eu te pego… Estoril

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Rompiendo por un día con la serie sobre Noruega, y dado que encontrándome ahora mismo bajo el calor sofocante de Madrid no hay día que no piense en lo a gustito que estaría yo en una playa, voy a hacer un paréntesis para empezar a contaros mi reciente escapada de lujo a la Costa de Estoril.

Advertencia: Estos post son de los que suscitan envidia (al menos, eso siento yo ahora mismo de mi “yo” de hace un mes), así que si sois propensos a los malos pensamientos, no sigáis leyendo. Quedáis avisados.

El  viaje a la Costa de Estoril me apetecía por muchos motivos. Primero, porque aunque de pequeña había estado varias veces en Portugal, hacía muchísimo tiempo que no pisaba esas tierras, y concretamente, esa zona aún no había tenido oportunidad de conocerla.

En segundo lugar, porque estrenaba (¡por fin!) mi nueva Nikon D90. Esto no garantizaba que las fotografías fuesen a ser maravillosas (todavía estoy aprendiendo a usarla), pero después de las penurias sufridas los meses anteriores, me sentía como una niña con zapatos nuevos.

Por último, pero no menos importante, porque aunque se tratase de un Blog Trip, por primera vez estaba planteado de una forma diferente: no seríamos un grupo de periodistas y/o blogueros siguiendo una misma agenda todos juntos, sino que el viaje había sido organizado de forma que tuviésemos total libertad para desplazarnos con nuestro propio coche y cada uno de los participantes se encargase de un aspecto en concreto, de los muchos que la Costa de Estoril ofrece.

Una especialista en Salud y Bienestar… lesionada

De esta forma, los cuatro Travel Inspirers participantes de este Blog Trip quedamos divididos en dos parejas que se encargarían de cuatro temáticas diferentes: Ruta James Bond, Gastronomía, Naturaleza y Salud y Bienestar. A mi me adjudicaron este último aspecto, y encantada de la vida estaba… hasta que me lesioné.

No me rompí la pierna ni nada por el estilo (gracias a Dios), pero debido a mi insensatez al estrenar unas sandalias el día anterior, se me crearon dos dolorosísimas ampollas abiertas bajo cada talón que a duras penas me dejaban caminar sin derramar auténticas lágrimas de dolor. No es ninguna broma: las mujeres sabéis de lo que hablo.

Así que llegué a Portugal completamente coja. Y rezando para que la herida se curase lo antes posible, ya que gran parte de las actividades que teníamos planeadas requerían de unos pies sanos y fuertes para ser llevadas a cabo. No quiero decir nada aún, pero sirva esta foto para adelantar que, para mi desgracia, el día siguiente alguna cosilla me quedé sin hacer. Tampoco me lo pasé mal :P

Primer contacto con la “buena vida”

Pero ni siquiera la peor de las cojeras podía empañar la ilusión del viaje. Aterrizamos en Lisboa a las diez de la mañana, y tras recoger los coches en el parking del aeropuerto, nos separamos para dirigirnos a nuestros hoteles.

El hotel de los blogueros de Naturaleza y Salud y Bienestar era The Oivatos, un hotel de lujo situado en el campo de golf del mismo nombre. El entorno, idílico; el edificio en sí, de formas geométricas y cristal, no me gustó tanto… hasta que entré en mi habitación.

Y es que, en pocas palabras, se trata de la mejor habitación en la que me haya alojado nunca. Una enorme suite súper moderna con una gran terraza y unas vistas de quitar la respiración. Un sueño para parejas de recién casados, de no tan casados, y de solteros si me apuráis. Decídmelo a mí, que no quería salir de ella ni un minuto.

Vistas desde la terraza

Enamorada de Cascais

Ese día tuvimos un planning relativamente tranquilo. Después de una suculenta comida a base de pescado en un restaurante junto a la Boca do Inferno, los sufridos blogueros deportistas de Naturaleza y Salud y Bienestar hicimos un recorrido en bicicleta por la costa hasta el centro de interpretación de la Duna da Crismina, una enorme duda que con la acción del viento va formando dunas parabólicas que se extienden por kilómetros y kilómetros.

Boca do Inferno

Si me preguntáis por los pies, os diré que me fue muy bien. Al ir en bicicleta mis talones quedaban a salvo de cualquier rozadura y no tuve ningún problema para completar cinco de los siete kilómetros que en principio debíamos cubrir a pedal.

El problema fue el viento. El terrible, fortísimo y despiadado viento, que llegado un punto nos obligó a rendirnos y esperar humillados a que un coche viniese a buscarnos, porque éramos incapaces de luchar contra él. Teniendo en cuenta lo que es capaz de hacer con la duna gigante, estamos disculpados, ¿no?

Un último recorrido en coche por Cascais y una cena en el restaurante de moda Hemingway (¡probad los cócteles!) pusieron fin a una jornada de introducción a la Costa de Estoril que me dejó con muy buen sabor de poca.

¡Qué digo buen sabor! Esa noche me fui a la cama tramando un diabólico plan para echarme un novio local (a ser posible rico, guapo y con Vespa) y quedarme a vivir allí una temporada. Todavía lo pienso de vez en cuando. Estoy enamorada de Portugal. Ai se eu te pego…!

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Tags: Cascais, Costa de Estoril, donde dormir, Estoril, turismo activo

8 comentarios en “Ai se eu te pego… Estoril”

  1. El 28 julio, 2012 a las 19:59 Gonzalo escribió... #

    Tengo ganas de conocerlo, todo el mundo me habla muy bien. Por cierto, vaya hotelito!!!

    • El 30 julio, 2012 a las 16:27 Ku escribió... #

      Pues si no lo conoces, Gonzalo, cuando vayas vas a quedar como yo: enamorado :D

  2. El 30 julio, 2012 a las 11:35 Pau escribió... #

    Hotelazo compañera, menudo lujo.

    • El 30 julio, 2012 a las 16:27 Ku escribió... #

      Ya te digo, Pau! Palabras mayores el Oivatos. Im-presionante ;)

  3. El 30 julio, 2012 a las 18:36 José Carlos DS escribió... #

    Muy buena primera etapa de este blogtrip. Aunque no me das tanta envidia, que los que vemos diariamente la playa desde la ventana a diario estamos más acostumbrados :P

    Por el tema del hotel ya es otra cosa, que pintaza.

    Saludos!!

    • El 2 agosto, 2012 a las 2:08 Ku escribió... #

      Es que el hotel, es mucho hotel… A saber cuándo vuelvo a tener la suerte de caer en uno parecido :)

  4. El 31 julio, 2012 a las 9:36 Helena escribió... #

    Desde luego, si llegaste lisiada, en ese hotelito se te curarían todos los males…
    ¡Madre mía! ¡Qué pedazo habitación!
    Un saludo :)

    • El 2 agosto, 2012 a las 2:13 Ku escribió... #

      El hotel ha causado sensación, no podía ser menos! Ya os veo a todos ahorrando para pasar un fin de semana en The Oivatos ^^

      Un abrazo!

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