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Boceto de un sueño

Creo conveniente, antes de empezar a hablar de ninguna otra cosa, comentar a grandes rasgos qué idea de viaje tengo en mente; esto es, el itinerario previsto, o los lugares por los que me gustaría pasar.

En primer lugar debo decir que planificar un viaje de estas magnitudes, “seleccionar” los lugares a dónde ir, descartando otros, aun sabiendo que cuentas con todo el tiempo del mundo, y ninguna limitación (más que las estrictamente económicas… que las hay, ¡y muchas!), es más difícil de lo que se pueda pensar.

Al principio parece sencillo. Todos nos sentimos irremediablemente más atraídos hacia algunos países, mientras que hay otros que nos llaman menos la atención; otros que, aun apeteciéndonos, al ya conocerlos, o debido a su proximidad, sabemos que son presas fáciles de alguna “escapada” más adelante; y por último, aquellos que por sentido común debemos resignarnos a descartar casi de entrada.

Con respecto a este último punto no dudo que saldrán algunos “puristas aventureros” dispuestos a afirmar que con las debidas precauciones se puede viajar a casi cualquier parte. No voy a negarlo, pero seamos un poquito razonables: soy una mujer y voy a viajar sola de manera totalmente independiente. Con lo grande que es este mundo, y la cantidad de lugares que hay por ver, ¡ya serían ganas de complicar las cosas meterme en un avispero por voluntad propia!

Así las cosas, en mi caso particular, a la hora de empezar a diseñar mi “proyecto de viaje”, sólo tenía clara una cosa: quería comenzar en India, y pasar allí una buena temporada. De este modo, y teniendo en cuenta que voy a ir en dirección este, Europa quedaba descartada desde un principio, por los motivos anteriormente mencionados. A partir de ahí, quién sabe…

Voy a dar unas pequeñas pinceladas de lo que tengo pensado, pero avisando desde YA que este itinerario es muy susceptible de sufrir todo tipo de cambios. Se trata más bien de una guía, un “rumbo”; la idea que tengo en base a lo que me apetece ahora, que no tiene por qué corresponderse con lo que me apetezca después. Lo más seguro es que una vez on the road, el itinerario vaya modificándose sobre la marcha, ya sea por motivos logísticos, o porque mis preferencias cambien, que sería lo más natural.

La idea inicial es más o menos la siguiente:

1ª Etapa: India. Nepal. (unos tres meses)

2ª Etapa: Myanmar. Vietnam. Laos. Camboya. Singapur. Filipinas. Malasya. Indonesia. (unos cinco meses)

3ª Etapa: Por definir. Cuando aún pensaba comprar un billete round the world, mi idea era hacer Australia-Nueva Zelanda-Polinesia Francesa-Pascua, para de ahí pasar a la 4ª Etapa: Sudamérica. Sin embargo, ahora que voy por libre, esos destinos recónditos se escapan completamente de mi presupuesto (si alguna ventaja tenía el susodicho billete, era esa: el acceso, por un precio más que competitivo –algo así como un “todo incluido”-, a lugares que de otra forma sólo soñaría llegar), de modo que la 3ª Etapa podría ser una escapadita a Australia de un mes –con el inconveniente de verlo de una forma más bien superficial, limitándome a los lugares más emblemáticos-, o bien, ya que para continuar hacia mi siguiente destino debo pasar casi obligatoriamente por Hong Kong, acercarme un poco la zona de la costa este China. Posiblemente me decante por esta segunda opción, y deje Australia, Nueva Zelanda y Polinesia para un futuro viaje dedicado en exclusiva a esos paises “a la deriva”.

4ª Etapa: Previo paso por Los Ángeles-San Francisco: llegada a Sudamérica. Está por ver si iré allí en avión directamente, o el tiempo y las fuerzas que me queden para entonces me permitirán atreverme con un cachito de la Panamericana, recorriendo México, Nicaragua, Panamá… Hasta llegar a mi destino propiamente dicho: Ecuador, Perú, Chile, Argentina… donde pretendo invertir el tiempo que me quede… tres o cuatro meses (un poco escaso).

Como digo, esto es sólo una idea, habrá cambios seguro. Quién no me dice a mi que, llegada por ejemplo a Bali, no me apetezca quedarme allí por tiempo indefinido, y olvidarme de la etapa sudamericana. O todo lo contrario: que por algún motivo el tiempo dedicado a Asia sufra algún recorte, y tenga todo el del mundo para recorrer Centro y Sudamérica de arriba abajo… O, pongámonos en lo peor: ¡que me quede sin dinero y tenga que volver a mitad de camino!

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