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Toma de contacto con Jerusalén

Conste en acta, antes de empezar, que no conozco Jerusalén. “Menuda manera de venderte”, pensaréis. Pero es la pura verdad, no puedo esconderlo. A pesar de haber pasado dos días recorriendo sus calles y visitando lugares con los que hacía tantos años soñaba, la sensación de haberla abandonado sin llegar a conocer más que una cara muy superficial de ella, no se me quita de encima.

Me considero afortunada por haber tenido la oportunidad de verla, pisarla y vivirla durante dos días. He visto muchas cosas, tantos lugares en un periodo tan corto de tiempo que no puedo decir que no hayamos aprovechado la visita al máximo. Pero no es suficiente. Y sería muy pretencioso por mi parte escribir largos artículos haciéndome la gran entendida, como si Jerusalén no tuviese secretos para mi.

Jerusalén es enorme, y no me refiero en extensión, pues la Ciudad Vieja (que no deja de ser el meollo del asunto) ocupa menos de un kilómetro cuadrado de superficie. Es grande e inabarcable en términos de cultura e Historia. El sentimiento de vernos sobrepasados por ambas ha sido el ingrediente que ha condicionado todos nuestros movimientos y percepciones. No hablemos ya de comprender. Si acaso, habré podido hacerme un pequeño esquema mental que me servirá para futuras visitas. Una radiografía, muy superficial, que es la que paso a compartir con vosotros.

Jerusalén sobre el mapa y una pequeña introducción

Si alguien nos sitúa en el centro de la Ciudad Vieja de Jerusalén sin ninguna referencia previa, lo menos que puede pasarnos es que nos sintamos perdidos y desorientados. O, al menos, eso fue lo que me sucedió a mi. De pronto me vi rodeada por una sucesión interminable de callejuelas, arcos, zocos, iglesias, mezquitas, sinagogas, distribuidos, en apariencia, aleatoriamente, sin orden ni concierto. ¿Por dónde empezar? ¿Qué dirección tomar? Como no tenía ni idea, me dejé llevar. Recorrí, junto con mis compañeros de viaje, ese laberinto de calles, con la sensación de que si por error me perdía, no sabría cómo salir de allí.

Y me siento feliz por haber vivido mis primeras horas en la ciudad de esa manera: confusa, perdida, sorprendiéndome cada vez que giraba una esquina sin saber lo que iba a encontrar. Porque lo cierto es que, si agarramos un mapa y lo estudiamos, en realidad la organización de la Ciudad Vieja no es tan caótica como a primera vista cabría pensar.

La Ciudad Vieja de Jerusalén se encuentra rodeada por una gran muralla que data del siglo XVI y fue construida por Solimán el Magnífico. Anteriormente había estado protegida por otras, que fueron destruidas y reconstruidas incontables veces. Baste decir que desde la época de Jesucristo, la ciudad ha sido conquistada en once ocasiones y destruida por completo en cinco.

Son ocho las Puertas que hoy día abren paso a la Ciudad Vieja de Jerusalén. Miento: una de ellas no. La Puerta Dorada, situada frente al Monte de los Olivos y el Valle de Josafat, se encuentra cerrada.

Según las escrituras cristianas, esta fue la Puerta por la que triunfalmente entró Jesús a la ciudad, aquel famoso Domingo de Ramos, montado sobre un borriquito entre gritos de “¡Hossana!”. Y dice la tradición judía que será esta la Puerta por la que entrará el Mesías de Israel para liberar a su pueblo.

De momento, lo tiene difícil: la Puerta fue tapiada por el mismo Solimán el Magnífico para evitar ese fin, y por si eso fuera poco, delante de ella se levantó un cementerio musulmán, por el que los sacerdotes judíos no pueden pasar. Si, con todo, el Mesías salvase ambos obstáculos, lo primero que se encontraría al entrar en Jerusalén sería la Explanada de las Mezquitas, lugar donde tengo mis dudas de que fuese bien recibido.

Vistas desde el Monte de los Olivos

Vista de Jerusalén desde el Monte de los Olivos. En el muro, a la derecha, la Puerta Dorada.

Las otras siete Puertas de Jerusalén son la Puerta de Dung (“del Estiercol” o “de la Basura”, debido a que por ella se sacaban los residuos de la ciudad), la Puerta de Jaffa, la Puerta de Sión, la Puerta Nueva, la Puerta de Damasco (la más hermosa, que por desgracia no pudimos admirar pues estaban restaurándola), la Puerta de Herodes y la Puerta de los Leones.

Nosotros hicimos uso siempre de la Puerta de Jaffa, quizá la más importante, y la que más cerca quedaba de nuestro alojamiento: el Hotel Mount Zion, situado en un edificio histórico que fue construido como hospital a finales del siglo XIX, con unas estupendas vistas de la Ciudad Vieja.

Puerta de Damasco

Animadísima entrada al Barrio Musulmán por la Puerta de Damasco

Barrio Cristiano

Entrada al Barrio Cristiano por la Puerta de Jaffa

Por la Puerta de Jaffa se accede al Barrio Cristiano de Jerusalén. Y es que la Ciudad Vieja se encuentra dividida en cuatro barrios perfectamente delimitados, como si hubiesen sido trazados con cuadrícula: el Barrio Cristiano, el Barrio Armenio, el Barrio Musulmán (de tamaño considerablemente mayor a sus vecinos) y el Barrio Judío. Entre estos dos últimos se encuentra el famoso Monte del Templo, lugar santo para musulmanes y judíos, y que tantos conflictos a causado a lo largo de la historia.

El Monte Moria es el lugar donde Yahvé pidió a Abraham sacrificar a su hijo Isaac. Y Abraham no sólo está considerado el padre del Pueblo Judío, sino que también es un importante profeta del Islam.

Para los judíos, aquí es donde Salomón levantó el Primer Templo para guardar el Arca de la Alianza que protegía las Tablas de la Ley. Ese Templo fue destruido en el año 587 a.C por el rey Nabucodonosor II, lo que llevó a la construcción de un Segundo Templo que también sería destruido, en el año 66 d.C, por los romanos. Después fue ocupado por los Templarios… pero eso es otra historia. Según la tradición, ningún judío puede entrar al Monte del Templo, ya que podría pisar accidentalmente el desaparecido sancta sanctorum. En cualquier caso, los actuales protectores del lugar tampoco les permitirían el paso, ya que temen la profanación de sus propios lugares santos para la construcción del Tercer Templo que según las escrituras precederá a la llegada del Mesías.

Museo de Israel

El Templo en una maqueta del Museo de Israel

Y es que los musulmanes tampoco carecen de motivos para defender ese pedazo de tierra. Se trata del tercer lugar más sagrado para su religión, sólo por detrás de la Meca y Medina. La Cúpula de la Roca protege la piedra donde Abraham estuvo a punto de matar a su hijo (Ismael según el Corán), que además, y según su tradición, es el mismo lugar desde el que Mahoma ascendió al cielo. A pocos metros, la Mezquita de Al-Aqsa pone la guinda final para que la Explanada sea uno de los lugares más disputados del mundo.

Barrio Cristiano - Museo Torre de David (vistas)

Vista de la Explanada de las Mezquitas desde el Barrio Cristiano

A modo de conclusión, y antes de que el próximo día paseemos por la ciudad, sólo decir que si esta primera visita (apenas un roce) a Jerusalén me ha enseñado algo, es que hay ocasiones en las que separar Historia y Religión es tarea imposible. Si, estando en casa, uno lee los hechos narrados en los Evangelios como si fuesen cuentos chinos, aquí no queda más remedio que creerlo todo a pies juntillas (o casi), pues no hacerlo supondría robarle la Historia a una de las ciudades más antiguas del mundo.

Y es precisamente esa Historia la que puede darnos las claves de que sea tan conflictiva. Porque esa es la gran verdad, imposible de ocultar aunque no entremos en política: pese a que su nombre en hebreo signifique “Ciudad de la Paz”, Jersusalén es un auténtico polvorín que en toda su Historia sólo ha conocido 40 años de tranquilidad, bajo el reinado de Salomón.

Lo más desolador, es que si en 4.000 años la situación no ha hecho más que agravarse, la solución no tiene vista de presentarse ahora, ni nunca. Siempre será una herida abierta en la superficie de la tierra, una ciudad tres veces santa y otras tantas maldita.

Barrio Cristiano - Museo Torre de David (vistas)

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14 comentarios en Toma de contacto con Jerusalén

  1. Verónica 28 junio, 2011 at 15:55 #

    La verdad es que tiene que ser una ciudad de esas que no te la acabas ni en meses porque siempre te mostrará algún detalle que te sorprenderá totalmente

    Un saludo

    • Ku 29 junio, 2011 at 21:01 #

      Y que lo digas, Verónica! Dos días no dan más que para hacerse una idea superficial de la ciudad… en cuanto pueda, no dudaré en regresar para una buena temporada :D

      Un abrazo!!

  2. El Guisante Verde Project 1 julio, 2011 at 10:59 #

    Hola Ku!
    Un lugar como Jerusalén requiere varios días, incluso preparación previa tal y como están las cosas! Una oportunidad como esta, de tener un primer contacto es genial, y la has aprovechado a tope!

    Un saludo!

    Roberto

  3. Luis 3 julio, 2011 at 23:58 #

    Desde que unos amigos austríacos me hablaron maravillas de Israel hace un tiempo, es un país que se me ha metido en la cabeza; mucho más tras ver sus fotos en Facebook. Y ahora tú me lo recuerdas otra vez.

    Para septiembre se me ha metido Bulgaria en la cabeza, pero quizás la próxima vez caiga Israel.

  4. Dany 5 julio, 2011 at 9:27 #

    Hola Carmen! Llevo siguiendo tu blog hace tiempo (que por cierto, me encanta!) pero creo que aún no había comentado nunca… Llegó el momento! :D
    Últimamente he leído varios relatos sobre Israel y cada vez siento más curiosidad, yo tenía otra idea preconcebida de este país pero veo que para nada es así. Aunque sólo hayas tenido un par de días para recorrer Jerusalén, pare hacerse una idea seguro que no te ha venido nada mal eh? Seguro que vuelves en otra ocasión para conocerlo más en profundidad ;) Yo espero conocerlo también algun día.
    Saludoss¡¡

  5. Isa Díaz 6 julio, 2011 at 12:37 #

    ¡Hola!

    La verdad es que de todos los lugares que me has permitido conocer gracias a tu blog Israel es de los que menos me llamaba la atención, pero lo estás vendiendo muy bien, tiene mejor pinta de lo que me imaginaba. :)

  6. Ku 6 julio, 2011 at 12:56 #

    @Roberto: Exactamente, Roberto! Así he querido tomármelo yo: como una toma de contact, una introducción, porque no dudo (siempre he querido hacerlo, y lo haré algún día) que regresaré a Israel por un largo periodo de tiempo. Un beso!!

    @Luis: No conozco Bulgaria, y debe ser precioso… pero si yo fuese tú, adelantaba mi viaje a Israel! Es un lugar que hay que visitar al menos una vez en la vida :)

    @Dany: Antes de nada: ¡muchas gracias por tus palabras! Me alegro mucho de que te guste mi blog :) Israel es un lugar controvertido, de eso no dabe duda, pero al margen de todo, su carga histórica, cultural, religiosa… lo convierte en un lugar indispensable, que no defrauda nunca. Si tienes ocasión, no dudes en ir! Un abrazo!

    @Isa: Uy… ¡no digas eso! La verdad es que las estoy pasando canutas con Israel, pero porque hay TANTO que se puede decir de ella, y al mismo tiempo, TANTO que ya se ha dicho, que encontrar un punto de vista original, habiendo estado tan poco tiempo, es difícil… Pero bueno, si a ti te está gustando, me alegro infinito! Ya tendré ocasión de regresar y profundizar más :) Un beso fuerte!!

  7. tulvur 5 agosto, 2011 at 21:57 #

    Al poco de leer este post ví el mejor videoclip que se ha hecho en la historia. Una canción donde colaboran las tres más grandes “super-estrellas de la canción popular”. Imprescindible para los amantes de Israel. Un regalo para tus oidos.

    http://www.youtube.com/watch?v=TuSSlFZ8cfA

    • ma k 10 septiembre, 2012 at 19:54 #

      me quedo muerta con la canción -si tuviere que escucharla dos veces ahhhh potaría,el blog es extraordinario

      • Ku 10 septiembre, 2012 at 22:50 #

        ¡Muchísimas gracias! La canción tiene tela, jajaja, pero es muy pegadiza :P

  8. Gerardo 28 abril, 2013 at 0:01 #

    Hola a todos: Yo soy cristiano y eso podría sesgar mi apreciación de Israel, pero igual que lo han hecho otros, les sugiero que vayan aunque sea una vez a Israel. Probablemente querrán regresar. He tenido el privilegio de haber visitado Israel tres veces y haber vivido en Jerusalén como 40 días. Estoy ahora mismo planeando mi cuarto viaje para el fin de este año. Y eso que vivo en Colombia, lugar bastante distante de Israel. Pero es que ese es un país encantador, que genera sensaciones casi que hasta a los más agnósticos, no sólo por su historia sino por su contenido espiritual. Probablemente ninguno que visita Israel a pesar de haber conocido otros lugares del mundo, le será indiferente dicha visita o le dejará igual que antes de visitarlo. He visitado algunos museos (todos ellos fantásticos) y algunos a pesar de haberlos visitado 4 veces, no los he podido ver completamente por la cantidad de información valiosa que contienen. Soy amante de la historia antigua, así que para mí esos museos son algo que no puedo dejar de visitar. Quien pueda estar en algún kibutz tendrá la oportunidad de conocer más de cerca un elemento importante en la historia de la construcción del Israel actual. Tengo unas 4000 fotografías del país que para para mí son como un tesoro. Creo que podría decir muchas cosas sobre ese país, pero por ahora les digo, para finalizar, que -de verdad- hagan el esfuerzo por hacer ese viaje: ¡no los defraudará!

    • Carmen 30 abril, 2013 at 14:07 #

      ¡Hola Gerardo!

      No cabe duda de que Israel es un país que te ha calado muy hondo, y no me extraña :) Suscribo lo dicho: no deja indiferente y siempre quedan ganas de regresar.

      ¡Un abrazo!

  9. Viajero empedernido 29 julio, 2013 at 16:07 #

    Yo también estuve en Jerusalén con mi novio (en ruta desde Jordania, donde estábamos visitando a una amiga española que vive allí) y yo en particular volví encantado. Aún me estremezco recordando el anochecer desde el Monte de los Olivos… Un país y una ciudad que no dejan indiferente a nadie, cierto.

    • Carmen 30 julio, 2013 at 21:03 #

      Jerusalén es una ciudad apasionante. Podría pasar meses allí… y de hecho, espero tener la oportunidad de hacerlo algún día.

      ¡Un saludo!

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