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Atravesando Siberia en tren

Recuerdo que hace tiempo, cuando apenas comenzaba mi viaje alrededor del mundo, escribí que cuando viajar pasa a ser un modo de vida, los desplazamientos, esos largos trayectos en tren o en autobús, dejan de ser un trámite para ir del punto A al punto B y adquieren importancia en sí mismos. Pues bien: este planteamiento cobra todo sentido en un viaje como el transiberiano.

En un viaje como el transiberiano los papeles se cambian. El viaje es el tren, y las paradas, al menos para mí, no son más que eso: paradas. Pequeños descansos donde estirar las piernas y tomar aire, antes de volver a subir en esa máquina en la que se concentra toda la magia de este viaje legendario.

Naturalmente, esto que estoy diciendo es muy cuestionable (además de un poco exagerado). Seguramente habrá para quien las horas de tren sean una tortura china que no queda más remedio que soportar para llegar a una nueva ciudad y disfrutar de sus encantos, pero no es mi caso. Será que las ciudades rusas no han calado demasiado hondo en mi corazón (cuidado: no estoy diciendo que no me hayan aportado nada), o que el tren lo ha hecho demasiado, pero para mi, insisto, el mayor peso del viaje reposa en las horas pasadas en el tren.

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Dejé Ekaterimburgo provista de comida instantánea y botellas de agua como para no tener ninguna carencia durante las casi 23 horas que tardaría en llegar a mi siguiente destino: Novosibirsk. En realidad, mi deseo era conocer Tomsk, pero el ir siempre al límite, improvisando y comprando los billetes en el último momento, al final se cobró su precio: no quedaban billetes para Tomsk que no fuesen en segunda clase y por unos precios de primera.

Como no podía permitirme esperar (a mi visado cada vez le quedan menos días, y la fecha límite cuelga sobre mí como la espada de Damocles), decidí ir a Novosibirsk: una ciudad que no despertaba en mí el más mínimo interés, pero que dada su ubicación (a medio camino entre Ekaterimburgo e Irkutsk, y a 200 kilómetros de Tomsk) podría servirme a) como “parada” para descansar y ponerme al día en algunos asuntos, y b) como base para intentar llegar a Tomsk en otro medio de transporte.

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Y me subí en el tren. Hasta el momento, todos los trenes que había tomado habían partido por la noche y a horas más bien intempestivas (dos o cuatro de la madrugada, de media). Por eso, cuando encontraba mi cama no tardaba más de diez minutos en dormirme con la ropa puesta, y a lo tonto, cuando despertaba ya no quedaban más de cinco o seis horas de viaje que pasaban en un suspiro, entre conversaciones, noodles, y alguna foto robada al vecino de asiento.

Esta vez el tren salía de Ekaterinburgo a la una del mediodía. Y por primera vez, tras esperar a que la máquina empezase a moverse y perder de vista a Stas en el andén de la estación, pensé: “Y ahora, ¿qué? Tengo que hacer tiempo hasta las diez u once de la noche, y cuando despierte (posiblemente pronto), me quedarán otras seis o siete horas para matar de alguna forma, como buenamente pueda”.

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En eso consiste el transiberiano. En sentarse (preferiblemente, junto a la ventanilla) y dejar las horas pasar. A ratos lees. Luego haces una parada para comer. Entonces es cuando tus vecinos cogen confianza y, haciendo uso del internacional lenguaje de los signos, empiezan a preguntarte cosas. Te sacas alguna foto con ellos. Cuando ambas partes se aburren y ya no queda nada por decir, vuelves a leer. Te aburres del libro. Te aburres, y te duermes. Y con el traqueteo del tren, la siesta de una hora se convierte en un sueño de casi tres. Te despiertas con hambre. ¿Qué hora es? No importa: comes. Y vaya faena: porque todavía no son ni las siete, ya has “cenado”, no tienes ganas de leer más, y estás lo suficientemente cansado para no querer hablar con nadie, pero lo suficientemente despierto (maldices la siesta) para saber que de dormirte dentro de un par de horas, nada de nada.

Ojo, que no es tan malo como parece (o creo que lo estoy pintando). Ya he dicho que tiene su encanto, y que a mi (valga la redundancia) me encanta. Pero conviene estar preparado.

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[Paradas para repostar a mitad de camino.]

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El transiberiano, para mí, es sobre todo un viaje interior. Son muchas horas, muchas horas mirando por una ventanilla por la que al principio ves paisajes, y luego terminas viendo pasar toda tu vida. No intento hacer poesía: realmente lo siento así. Tienes tanto tiempo para pensar que le das vueltas a todo. El transiberiano es un viaje que puede cambiar tu manera de sentir, pensar, o ver algunas cosas que hasta el momento nunca te habías cuestionado.

A mi me gusta sentarme de espaldas a la dirección natural del tren. Es decir: mirando, no lo que viene, sino lo que voy dejando atrás. Es un poco raro. De alguna forma, cuando todo lo que aparece por esa ventanilla tintada (sucia las más de las veces) es igual (estepa, bosques, taiga, y alguna aldea ocasional) pierdo interés por ello. Sin embargo, sentándome hacia atrás puedo llegar a imaginarme como un punto pequeñito desde el cielo; un punto en el mapamundi que se va alejando del lugar de partida (mi casa), y cada vez se pierde más en esa gigantesca porción de terreno que es Siberia. Tonterías.

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Novosibirsk fue, como he dicho, una parada técnica. Nadie diría que pasé allí tres días, pues no hice otra cosa que escribir y dar algún paseo por el centro para terminar de convencerme de que era una ciudad que no me decía nada. Encontrar un billete de tren o autobús a Tomsk fue tarea imposible. O quizá fui yo la que quise verlo así; quizá no lo busqué con las suficientes ganas. Y es que tengo que confesar algo: desde el momento en que el tren atravesó oficialmente la línea que separa Europa de Asia, desde el momento en que pude decirme a mi misma “Sí, estás en Asia”, una fuerza empezó a tirar de mí sin que yo pudiese ni quisiese hacer nada por evitarlo. Rusia no me retiene: Asia me llama.

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Y como tengo la suerte (y de alguna manera, también la obligación) de poder hacer lo que me de la gana, decidí hacer caso a mi corazón y seguir mi instinto: compré un billete de tren a Irkutsk: mi última parada en Siberia antes de entrar en Mongolia.

Y otra vez el tren. Treinta horas, esta vez. Y te subes, y lees, y cocinas un puré de patata (porque estás hasta el gorro de los noodles), y hablas con tus compañeros de vagón, y duermes durante cuatro horas, y cuando cae la noche no puedes dormir, y escuchas algo de música en el iPod.

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En el tren se pierde la noción del tiempo, vives en un jetlag permanente. Una sensación que el cambio de uso horario en cada parada, y el hecho de que todos los trenes sigan la hora de Moscú, no contribuye a mejorar. Imaginad lo que es coger un tren a las cuatro de la madrugada, once de la noche según el horario moscovita, y que cuando llegues al destino sean las diez de la mañana para tu cuerpo, cinco en Moscú, pero doce del mediodía en la ciudad a la que acabas de llegar. Terminas trastocado, sin saber en qué día vives.

Pero ahí está el paisaje de la ventanilla, como hilo conductor de una película sin guión definido. Más bosques, más aldeas, más estepa. Has cruzado medio mundo y nada ha cambiado. Si acaso, lo has hecho tú. Y tampoco puedes estar seguro de ello.

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32 comentarios en Atravesando Siberia en tren

  1. Yola 8 Agosto, 2011 at 15:24 #

    La definición exacta de “viaje”. Enhorabuena Carmen, me ha encantado esta entrada :)

  2. panedu 8 Agosto, 2011 at 15:33 #

    Estaba leyendo y pensando…. de que me suena a mi “Irkutsk” pues al terminar me ha venido, esta en el juego del Risk. Después de esta tontería, me ha venido muy bien tu relato en el tren para saber como se sienten tantas horas montado en uno jejeje hasta hacer unos días pensábamos recorrer China en tren (trayectos de 16 horas) y para los pocos días que voy ya veo que hice bien en reservar vuelos :)

    Yo siempre me siento a favor del tren (como manía) me gusta ver lo que viene jejeje

    Y las fotos están bien, me han gustado ;)

  3. Riky 8 Agosto, 2011 at 22:42 #

    Muy bonita esta entrada..sentimientos, emociones,y esas Reflexiones tuyas, hacen que cada día escribas mejor…
    .Ay! Asia..que tendrá Asia..je,je
    Un Beso Ku!

  4. Ku 9 Agosto, 2011 at 3:25 #

    @Yola: ¡Muchas gracias! A mi me encanta que te encante :D Cuando escribes cosas tan personales siempre te queda esa “cosita” de… jajaja ¡Un abrazo!

    @Panedu: Jajajaja, yo como (debo ser la única persona, y no será porque no he intentado veces que alguien me invitase) nunca he jugado al Risk, no sé de qué me hablas… Pues sí, el tren es toda una experiencia, pero si tienes pocos días, no merece la pena que estés un 50% de tu viaje metido en ellos y te quedes sin ver China (vamos, en mi humilde opinión). Lo de sentarme hacia atrás depende del momento… en estos viajes donde lo que viene es siempre lo mismo, lo mismo, lo mismo… qué quieres que te diga, termino perdiendo la curiosidad. Y sentándome hacia atrás tardo más tiempo en perder las cosas de vista ;) ¿Al final de qué fecha a qué fecha vais a estar en China? (siempre se me olvida… :S )

    @Riky: ¡Gracias! Qué tiene Asia… mmm… no lo sé… Será el calor, el sol, su gente, (sus precios súper bajos, jajaja) … :D

  5. Victor 9 Agosto, 2011 at 10:44 #

    Buenas Carmen! Este es un asunto que no se como saldremos de él jejejeje… Tantas horas en el tren se pueden hacer pesadas. Yo creo que me adaptaré bien… pero si que se tiene que hacer en algunos momentos eterno… Mi compañero David es el que parece que lo va a llevar peor porque ya me está diciendo de parar más veces y estar un solo día en las ciudades… que no aguanta tanto tren… Aunque no le queda otra jejeje….

    Me ha encantado esta entrada…

    Un abrazo!

  6. avistu 9 Agosto, 2011 at 11:41 #

    Hola Ku:

    Vaya por delante que el tren es mi medio de transporte (terrestre) favorito así que no puedo opinar muy objetivamente de esta entrada en tu blog :) Me ha gustado el nivel de intimidad con el que has hablado de la experiencia. Efectivamente, un viaje de estas características (larga duración, escasas paradas, barrera idiomática) no puede ser únicamente una forma de llegar de un punto a otro. Es, también, un viaje interior porque pasas más tiempo asimilando sensaciones y de charla con tus pensamientos que con ningún otro viajero.

    Muy bien explicado!

    Besos desde Asturias,

    J

    PD: Si tienes ocasión, deberías disfrutar las 46 horas de tren del trayecto Chengdu- Xining – Lhasa y, especialmente en su último tramo, todo lo que se ve desde la ventanilla es espectacular.

  7. panedu 9 Agosto, 2011 at 15:46 #

    Eso mismo pensamos nosotros y por eso decidimos el coger vuelos internos ;) Salimos el 16 de agosto con dirección Beijing y nos volvemos el 27 jejeje Por lo que tenias pensando estarás por Mongolia, si por casualidades de la vida llegas antes a China ya sabes que podemos quedar y te invito a un pato laqueado para que por un día no
    comas noodles jajaja

  8. Mami 10 Agosto, 2011 at 0:35 #

    Nos ayudas a viajar y nos transmites filosofía, ¡vale, siempre positiva!!!, y como para todo: ¡hay que valer!! Seguimos siguiendote, es suficiente. T.Q. (deaquialalunaidayvuelta)

  9. Mami 10 Agosto, 2011 at 0:47 #

    Se me olvidaba!!!! A ver si nos llamas!!! Y REPITO (para que este puñetero aparato no me corrija) TEQUIERODEAQUIALALUNAIDAYVUELTA , por fin!!

  10. Ku 10 Agosto, 2011 at 4:35 #

    @Víctor: Muchas gracias! Hombre, lo bueno de hacer más paradas es que los trayectos entre ciudad y ciudad también serán más cortos… Pero, ¿disponéis de ese tiempo? Y por otra parte, ¿no me habías dicho el otro día que igual ibais derechos hasta Baikal? si hacéis eso… ¡prepárate! Debe ser una paliza… pero por otro lado, como digo, tiene su encanto, de verdad :D (aunque por momentos pueda hacerse pesado… sobre todo el tema de no ducharse…)

    @Avistu: Me alegro mucho de que te haya gustado :) El tren también es mi medio de transporte favorito… pero no sus baños (los de los trenes rusos, quiero decir) …uich ¡deberías verlos! jajaja. Tomo nota de lo del tren Chengdu-Xining-Lhasa… todavía no he estado en Tibet, y no tengo ningún plan definido de aquí a los próximos meses… podría ser el momento, ¿por qué no? :P

    @Panedu: Me da que esta vez no coincidimos…. ¡Yo voy a estar entrando en China por esas fechas! (27-30 de Agosto). Qué pena… hubiese aceptado con mucho gusto ese pato laqueado :(

    @Mami: ¡Me has llenado los comentarios de Spam! Un mensaje para corregir el anterior, para corregir el anterior, para corregir el anterior… jajajajaja. Ya te lo he editado yo ;) Si encuentro un hostal con wifi, hoy a mediodía os llamo (pero no puedo prometer nada)

  11. TxemaCG 10 Agosto, 2011 at 12:24 #

    A mi me encanta viajar en tren, pero a los precios que ha puesto Renfe me compensa coger la clase supra del bus :-P

    Por cierto, Ku, a mi amiga la trasladan de Camboya a Laos. ¿No querias pasar por Laos?

  12. Victor 10 Agosto, 2011 at 18:31 #

    Nosotros vamos a estar viendo Kazán unos dos días durmiendo allí una noche… La paliza va a ser de Kazán hasta Baikal… y ojala tuviéramos más tiempo… pero es que si no no podríamos estar en mongolia unos 8 días que es lo que queremos…

  13. marcelo bonalume 10 Agosto, 2011 at 19:58 #

    HOLAAAAAAAA aca estoy en un dia frio frio y gris, viajando contigo en ese tren del demonio, jajaj sin scar los pies de mi casita aqui en el medio de la pampa humeda de esta mi provincia de cordoba , aqui en el culo del mundo argentina………….bueno como siempre me encantaaaaaa tu relato entre pesado y poetico de tu cara mirando la estepa a traves de la ventanilla sucia del tren…….me encantooooooooo………..que sigas bien, besos,espero lo de mongolia……chauuuuuuuuuuuuuuuuu

  14. Cesar (Los Fogg) 13 Agosto, 2011 at 0:59 #

    Que bueno, justo hace un par de días llegamos a Krasnoyarsk en uno de esos trenes de la foto, con sus literas, sus paisajes y sus sopas de noodles.

    En algun tren de los que se cruzaron en tu camino estabamos nosotros, viajando en dirección contraria.

    ¿Tuviste oportunidad de probar el “banya salvaje” en Orkhon?

  15. Luis 14 Agosto, 2011 at 13:39 #

    A mí también me ha encantado esta entrada y en muchos sentidos me he sentido identificado. El tren tiene algo especial. Sobre todo esos trenes en Europa del Este que vas en pequeños compartimentos.

    El tiempo que paso en medios de transporte en los viajes siempre es parte importante del viaje. Aprovechas para descansar, planear lo siguiente, escribir, mirar lo que leen o hacen o no hacen los lugareños, sentirse observado, entablar conversaciones con algunos de ellos… Es una parte diferente del viaje, más pausada, más reflexiva.

    Y a mí también me gusta más ir mirando hacia atrás ;)

  16. Blanca 17 Agosto, 2011 at 11:01 #

    Buenísimo el post, Carmen… aunque me da pena que estés tan triste. ¡Ánimo, amiga! En Madrid ya se están gestando tus cañas de bienvenida. Un beso muy fuerte.

  17. panedu 22 Agosto, 2011 at 7:31 #

    Holaaa,

    Te escribo desde Shangai :) Veo que hace tiempo que no actualizas, espero que te vaya todo bien. Ahh cuando andes por este pais ya te dare consejos o trucos que he ido aprendiendo jejeje y tranquila por el idioma porque yo me hago entender rapidamente.. tanto por la ciudad como para poder comprar billetes de tren. :)

    Un abrazo!!!

  18. Ku 25 Agosto, 2011 at 17:55 #

    @Txema: ¡Sí, voy a pasar por Laos! ¿Dónde va a estar ella? ¿En Vientiane?

    @Víctor: Acabo de leer que al final paráis también en Ekaterimburgo…. ¿cómo habéis hecho para que os den los días en Mongolia?

    @Marcelo: ¡Me alegro mucho de que te guste! Esa es la idea, haceros un poco partícipes del viaje :D

    @Cesar: ¿Estáis haciendo el transmongoliano en dirección China-Rusia? ¡Nos hemos cruzado! ¿Banya “salvaje”? He probado el banya en Olkhon… pero salvaje, salvaje…. no sé si era!

    @Luis: Comparto todo lo que has dicho :D Por cierto… ¿eres el “Luis” que creo que eres?

    @Blanca: ¡Pero qué manía os ha dado con que estoy triste! ¡que no lo estoy! ¿quién ha sido el desencadenante de esta opinión general? ¿Pak? Me va a oír… :P ¡Estoy estupendamente!!

    @Panedu: ¿¿Ya en Shangai?? Definitivamente no coincidimos… :( ¡A ver si estos días me pongo al día y te escribo para que me cuentes esos trucos! ¡Un abrazo muy fuerte!!

    • TxemaCG 25 Agosto, 2011 at 23:06 #

      Ku, en cuanto la trasladen, pregunto. Le regalé una cuenta de Twitter y un blog por su cumpleaños y no los usa :-(

    • Victor 29 Agosto, 2011 at 12:17 #

      Que como hemos hecho para que nos den los días en Mongolia? pues sin hacer nada… Nosotros tenemos preparado el viaje hasta Baikal y a partir de ese momento va a ser todo improvisar.

      Cuando queramos salir de Rusia llevaremos ya 10 u 11 días de viaje y nos quedan otros 15 para repartir entre mongolia y China. Si surgen imprevistos en el viaje tenemos claro que los días los quitaremos en China y si hace falta, estar tan solo en Pekín unos días. En Mongolia estaremos entre 6 y 9 días calculo… por lo que nos quedan otros 5 o 6 días para llegar a Pekin.. Creo que si nos dará tiempo.

  19. Armando 27 Agosto, 2011 at 17:09 #

    Que bello relato!
    Solo algunos dias de introspección pueden sacar de nuestro interior algo tan puro y real cuanto estas lineas que escribiste. Y realmente el transiberiano es si un viaje al interior….

    • Ku 29 Agosto, 2011 at 6:30 #

      ¡Muchas gracias Armando! Son muchos días de introspección los que llevo ya, ¡espero que sean positivos!

  20. Patricia D.B. 27 Agosto, 2011 at 20:53 #

    Qué maravilla Carmen! eres un verdadero camaleòn, te adaptas a todo!
    Yo también aprovecho los viajes para pensar…para pensar lo que ya ha pasado, para grabarlo aun mas en mi mente…hay a quien horas en los aeropuertos, horas de vuelo, se convierten en algo insoportable…a mi me encantan! (serà que nuestra generaciòn tiene un “yo que sé, qué sé yo” de romàntico?
    Buon proseguimento e aggiornaci spesso!!!!!

    Un abrazo desde Hamburgo.

    • Ku 28 Agosto, 2011 at 20:11 #

      ¡Hola Patricia! Jajaja, ¡qué gracia me ha hecho esa frase! Yo también la uso mucho :P Respecto a tu opinión… no creo yo que sea cosa de nuestra generación, eh? Más bien creo que quedamos pocas románticas ;) Un abrazo fuerte de Mongolia a Alemania!!

  21. José Carlos DS 31 Agosto, 2011 at 17:32 #

    Sin llegar al extremo de estar 30 horas en un tren, en mi reciente viaje a India también nos tiramos largas jornadas en tren, en la que más 14 horas y como no me gustaba quedarme dormido, miraba y miraba por la ventanilla y mientras meditaba todo lo que habíamos vivido en el país, así como intentaba comprender sus costumbres y su cultura, como dices es un viaje interior muy enriquecedor.

    Saludos ;)

    • Ku 6 Septiembre, 2011 at 16:09 #

      No tengo nada más que añadir ;)

  22. Marta 17 Noviembre, 2011 at 14:44 #

    Bueno, pues me apunto Tomsk y tacho de la lista Novosibirsk ;)

    Un abrazo!!

    • Ku 17 Noviembre, 2011 at 19:52 #

      ¡Hola Marta!

      ¡Espero que Tomsk merezca la pena! Novosibirsk ya te digo que… no es muy bonita, pero oye, es una ciudad “rusa” de verdad… y también puede tener su aquel!

      En cualquier caso, seguro que disfrutas mucho el viaje :D

      ¡Un abrazo!

      • Marta 23 Noviembre, 2011 at 23:07 #

        ¿Pero es Tomsk o Omsk?? Es que estoy ahora organizando las paradas y me he liado!! jaja.
        ¿Qué es lo que te llamaba la atención de Tomsk?

        Saludos!!!

        • Ku 3 Diciembre, 2011 at 7:25 #

          Hay dos: Tomsk y Omsk ;) Yo al final no pisé ni la una ni la otra… pero Tomsk tiene muy buena fama por sus casas de madera :)

          ¡Un abrazo!

  23. Nerea 16 Diciembre, 2011 at 2:07 #

    He encontrado tu blog por casualidad, ya sabes eso de ir de uno en otro…y me he enamorado de tu estilo de vida, es lo que siempre soñé…viajar….simplemente viajar….y espero algún día poder hacerlo, aunque presiento que no será a corto plazo….

    Me encantan las fotos…y estaré atenta a nuevos post!!

    =)

    • Ku 19 Diciembre, 2011 at 12:49 #

      ¡Muchas gracias Nerea!

      Me alegra mucho que te guste el blog, y espero “leerte” a menudo por aquí! :D

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