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Sigiriya y Kaudulla (un día perfecto en Sri Lanka)

En los últimos años he tenido la oportunidad de viajar a Sri Lanka en varias ocasiones y profundizar mucho más en esta pequeña isla que pisé por primera vez en 2014, en un viaje que se caracterizó por lo accidentado (ya que mi salud no atravesaba un buen momento).

Estas sucesivas visitas me han permitido forjarme una opinión más fundamentada, reafirmar algunas de mis primeras impresiones y cambiar otras. También tengo cada vez más claros mis lugares favoritos de la isla y, sin más rodeos, de dos de ellos quiero hablar hoy: Sigiriya y el Parque Nacional de Kaudulla.

Ambos lugares se encuentran muy cerca el uno del otro, por lo que se pueden ver perfectamente en el mismo día. Para mí es el día más perfecto y completo que se puede vivir en un viaje a Sri Lanka; al menos, así ha sido en todos los viajes que yo he hecho. Vamos allá:

Sigiriya y la “Roca del León”

La Roca de Sigiriya es un enorme peñasco que aparece sin más, rodeado por una extensa llanura, en el distrito de Matale (provincia Central de Sri Lanka). Para quien tenga interés en la Geología, la roca es un cuello volcánico que se formó tras la erupción de un volcán ya extinto; pero en mi opinión esto es lo menos interesante: lo verdaderamente bonito es la historia de la fortaleza que se levanta en su cima.

Roca del León de Sigiriya en Sri Lanka

Hace mucho tiempo, concretamente en el siglo V d.C, vivía en Sri Lanka un príncipe llamado Kashyapa. Kashyapa era hijo del rey Dhatusena de Anuradhapura, y tenía un hermano menor llamado Moggallana, quien era el legítimo heredero del trono al haber nacido la Esposa Real, mientras que Kashyapa, pese a ser mayor, era hijo de una consorte plebeya (algunos dicen que de una concubina).

Al parecer, Kashyapa no estaba muy contento con esta situación, por lo que aprovechando las desavenencias entre su padre y un comandante del ejército, dio un “golpe de Estado”, encarceló a su padre, y según cuenta la leyenda, lo asesinó emparedándolo vivo. Moggallana, conocedor de que su hermano no se detendría hasta matarlo a él también, huyó al sur de India, no sin antes jurar venganza.

Tras proclamarse rey, y para protegerse de posibles amenazas (la principal, su propio hermano) Kashyapa trasladó la capital al lugar más inexpugnable de la isla: la roca de Sigiriya. Con sus 200 metros de altura (370 sobre el nivel del mar), la roca ofrecía una enorme ventaja estratégica, tanto por lo difícil que resultaba atacarla, como por el control que desde lo alto se tiene de toda la llanura circundante, perdiéndose las vistas en el horizonte. A su alrededor mandó construir un gran sistema de murallas y fosos, además de jardines, fuentes y piscinas, alimentados por un complejo sistema de riego subterráneo que hoy día aún funciona.

Vistas desde la Roca del León en Sigiriya, Sri Lanka

Nada de esto sirvió a Kashyapa. Seis años más tarde, Moggallana regresó acompañado por un ejército de mercenarios tamiles y derrotó a su hermano (quien tuvo la mala idea de bajar de la fortaleza). Para evitar ser capturado, Kashyapa se suicidó con su propia espada.

Mal final (aunque podríamos decir que justo) para el artífice del que hoy es uno de los lugares más impresionantes de Sri Lanka. Tras derrocar a su hermano, Moggallana devolvió la capitalidad a Anuradhapura y Sigiriya quedó relegada a funciones monásticas (hasta el siglo XIII o XIV, según se calcula) y después, al olvido.

No sería hasta 1831 cuando Jonathan Forbes, comandante del ejército británico, “redescubriese” Sigiriya. La roca fue objeto de pequeñas exploraciones arqueológicas a lo largo de los siglos XIX y XX, pero los trabajos no se tomaron verdaderamente en serio hasta 1982, dentro del proyecto del “Triángulo Cultural” dirigido por el Gobierno de Sri Lanka. El resultado podemos disfrutarlo hoy.

Visitando Sigiriya

Personalmente recomiendo visitar Sigiriya bien pronto por la mañana, ya que la subida de sus 1.231 escalones puede ser dura y, de esta forma, si se hace antes de que el sol caiga de plano, es más llevadero. Uno podría entretenerse un día entero explorando los jardines y construcciones que rodean la roca, pero si no se goza de demasiado tiempo, lo mejor se encuentra, naturalmente, en el ascenso.

Visita a la roca del león en Sigiriya, Sri Lanka

Merece la pena destacar, en primer lugar, la cueva que alberga a las llamadas “Doncellas de Sigiriya”: unos frescos que representan a varias mujeres con el pecho al descubierto y portando ofrendas, en las que algunos estudiosos quieren ver apsarás (ninfas de la mitología hindú), mientras otros sostienen que son damas en peregrinación religiosa. Sean lo que sean, las pinturas presentan un trabajo del color y el volumen exquisito, y si bien antes hace unos años era posible fotografiarlas (de ahí las imágenes que ilustran esta entrada), ahora está totalmente prohibido.

Frescos de las Doncellas de Sigiriya, en Sri Lanka

Frescos de las Doncellas de Sigiriya, en Sri Lanka 2

En segundo lugar, tras pasar por la “pared del espejo” (un muro en cuya superficie perfectamente pulida se conservan poemas, firmas y otros escritos realizados por antiguos “visitantes”, ¡algunos del siglo VIII!), se llega a la “puerta” que precede al último tramo de escaleras. Antiguamente esta puerta estaba flanqueada por la figura de un enorme león (de ahí el nombre de la roca) del que lamentablemente ya solo quedan las garras, pero basta contemplar el tamaño de éstas para hacerse una idea de la majestuosidad que debía presentar la entrada en su época.

Roca del León, Sigiriya

Y por fin, la cima, en la que se encuentran los restos de la fortaleza-palacio. Aunque ya solo quedan ruinas, la disposición de los muros y piscinas permite imaginarse con mucha precisión la disposición de las diferentes estancias. No obstante, no es esto lo que más llama la atención, sino las impresionantes vistas. Resulta difícil mirar al suelo cuando tienes ante ti un paisaje semejante. No debió ser el lugar más accesible ni cómodo para vivir, pero sin duda, desde allí arriba es fácil sentirse el rey del mundo.

Fortaleza de Sigiriya en Sri Lanka

Fortaleza de Sigiriya en Sri Lanka

Parque Nacional de Kaudulla

Ciñéndose a lo básico y comenzando pronto por la mañana, es fácil terminar la visita a Sigiriya antes del mediodía. Tras hacer una breve parada para comer en alguno de los restaurantes que rodean la “Roca del León”, recomiendo tomar un coche para ir al Parque Nacional de Kaudulla, el que para mí es el mejor lugar de Sri Lanka para ver elefantes en libertad.

Elefantes en libertad en Sri Lanka

Otros hay con mayor fama, como por ejemplo Yala o Minneriya. Tras varias visitas, yo solo puedo decir que Yala siempre me ha resultado algo decepcionante: se ven más especies de animales, pero lejos (unos ciervos aquí, un pequeño cocodrilo allá…), y en cuanto al número de elefantes, nunca me he cruzado con más de diez, cada uno por un lado. Supuestamente Yala es el lugar al que hay que ir para ver leopardos, pero yo nunca he tenido esa suerte.

En cuanto a Minneriya, está muy cerca de Kaudulla, por lo se puede elegir uno u otro dependiendo de dónde se encuentren los elefantes ese día (vuestro guía o conductor os lo podrá indicar). Como mis mejores experiencias han sido siempre en Kaudulla, es el que recomiendo.

Parque Nacional de Kaudulla, Sri Lanka

[Kaudulla con sol.]

Manada de elefantes en Sri Lanka

[Kaudulla con lluvia.]

He visitado Kaudulla en diferentes momentos del año, tanto en época de lluvias como en la estación seca, y siempre ha sido una experiencia que ha superado todas mis expectativas. Aunque ya sé lo que voy a ver, nunca deja de asombrarme. No sé el número preciso de elefantes que se calculan en la zona, pero en un “safari” (odio este nombre, pero es el más común para que nos entendamos) de unas cuatro horas nunca he visto menos de doscientos.

Decenas y decenas de elefantes por doquier, comiendo hierba, bañándose en el lago, peleando entre ellos, cuidando de sus crías… Es impresionante. El único consejo que puedo dar es que no montéis en ellos (en el parque obviamente no se puede, pero fuera de él os lo  ofrecerán sin duda), y que controléis que vuestro conductor no se acerque demasiado a las manadas para evitar provocarles un estrés innecesario. Los Parques Nacionales de Sri Lanka ofrecen la posibilidad de avistar estos animales en plena libertad sin causarles daño: hagámonos cargo.

Safari para ver elefantes en Sri Lanka

Ver animales en libertad en Sri Lanka

Elefantes en Parque Nacional de Sri Lanka

Safari en Parque Nacional de Sri Lanka

Al margen de los animales, el safari en Kaudulla es divertido en sí mismo. El paisaje es una maravilla, y si le das pie, el conductor no dudará en meterle caña al vehículo, convirtiendo el paseo en un “rally” que puede terminar (como me pasó a mí una vez) con el jeep atascado en un enorme barrizal que se había formado por las lluvias, del que hubo que sacarlo tirando entre varios vehículos. No hay nada de malo en correr, pero insisto: siempre lejos de los elefantes

Poco puedo añadir, más que repetir lo que ya he dicho: para mí, el día en Sigiriya y Kaudulla es el más completo y bonito de cualquier viaja a Sri Lanka. Lo tiene todo: Historia, leyenda, arqueología, naturaleza… ¡Difícil de superar, y por ello imprescindible!

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3 comentarios en Sigiriya y Kaudulla (un día perfecto en Sri Lanka)

  1. EricK 18 agosto, 2017 at 16:59 #

    Wouu!! que lugares tan bellos, Sri Lanka es la voz, en parte me da envidia ya que siempre quise ver elefantes de cerca como lo hicieron ustedes, me gustó la historia de Kashyapa, y todo el post, felicidades y sigan viajando

  2. Musy y Alex 21 agosto, 2017 at 12:44 #

    Hola Carmen, un gran post con una historia muy interesante y ver la foto de los pies del león te hace imaginar lo imponente que tendría que haber sido en aquella época.
    Además ver los elefantes en completa libertad tiene que ser una imagen que no se borre de tu retina.
    ¿Cómo mantienen los elefantes en libertad?
    Es decir, es que por pena o vergüenza que me de admitirlo, no se de un mundo donde puedan vivir en libertad, estamos por Tailandia y por aquí no los encuentras.
    ¿No corren peligro de que alguien les quiera dar caza o llevárselos para lucrarse?
    ¿Qué te costó hacer el tour para ver los elefantes?
    Sería increíble y me encataría verlos en plena libertad, así que nuevo destino marcado por visitar.
    Muchas gracias por compartirlo y a disfrutar de la siguiente aventura.

  3. Aitor 8 septiembre, 2017 at 3:05 #

    Yo no repito ya que me traje un dengue en mi ultimo viaje jaja me rio por no llorar

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