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Viaje a Le Tarn, Francia: Durmiendo en una antigua escuela militar

Llegamos a Sorèze pasadas las siete de la tarde. El sol se escondía en el horizonte y un gato negro, cual guardián del casillo, nos miraba fijamente a través de sus ojos amarillos.

El Hotel Abbaye Ecole de Sorèze no hubiese podido recibirnos con una puesta en escena más teatral ni aunque lo hubiese pretendido. Antes de que nos diese tiempo a sacar las maletas del coche la noche nos envolvía por completo, acompañada de frío y mucho viento. Un viento infernal: el Vent d’Autan, llamado por algunos “el viento de los locos”, no sin motivo.

Atravesamos la puerta del gigantesco edificio buscando refugio y una sensación de calidez que nunca llegaría. Pasillos infinitos, techos altísimos, silencio. Grandes habitaciones amuebladas con apenas la cama, dos sillas y una mesa de madera; sobrias, muy del gusto de los franceses. De los franceses sobrios, claro.

Hotel Abbaye Ecole de Soreze

Hotel Abbaye Ecole de Soreze

En el escaso tiempo que tenía para deshacer la maleta antes de reunirme con el grupo en el recibidor, con el viento azotando las contraventanas de mi habitación y un escalofrío recorriéndome la espina dorsal a cada sacudida, las  preguntas se agolpaban en mi cabeza: ¿Qué es este lugar? ¿A dónde me han traído? ¿Habrá sido un hospital? ¿Un convento? ¿El manicomio de los locos afectados por el viento de Autan? A decir verdad, no tenía ni idea.

Las respuestas, poco a poco, fueron llegando. Y yo había acertado a medias. Nos encontrábamos en la antigua Abadía Notre Dame de la Sagne, fundada en el siglo VIII, y que la orden de los benedictinos transformó en escuela en el año 1682. Un siglo más tarde, el rey Louis XVI haría de ella una academia militar, aunque la educación de los jóvenes nunca dejase de depender de los benedictinos.

Hotel Abbaye Ecole de Soreze

De acuerdo: eso explicaba muchas cosas. Las oxidadas barras de ejercicios del jardín, sin ir más lejos. Pero es que todavía había más. Y la visita comenzó a ponerse interesante.

Nos llevaron a una de las alas de la gigantesca abadía que, al contrario del resto del edificio, ha sido conservada como museo. Recorrimos largos pasillos, en cuyas paredes, dibujos a carboncillo de rostros sin expresión recuerdan, cual espectros, la memoria de algunos de los chicos que pasaron por la escuela. Entramos en estancias tan fastuosamente decoradas que bien podrían haber servido como sala de recepción en alguna fiesta de María Antonieta; visitamos la capilla, y llegamos a las celdas de los alumnos.

Hotel Abbaye Ecole de Soreze
Hotel Abbaye Ecole de Soreze

Los niños entraban en la academia a partir de los cuatro años. En el momento de su llegada, cada uno recibía, como única pertenencia, un pequeño mueble que hacía las veces de silla, percha y cajón para el calzado. Algunas de las salas del museo están a día de hoy llenas de estos curiosos percheros; y por si el ambiente no fuese lo suficientemente tétrico, cada uno de ellos va acompañado de la fotografía de uno de los chicos. Es difícil dar un paso sin que alguna de sus miradas vacías se cruce con la tuya. Rostros. Rostros en blanco y negro. Rostros en los percheros, en las paredes. En el aire.

Los más pequeños dormían en habitaciones comunitarias, pero cuando alcanzaban una cierta edad se les asignaba una celda propia, sin ventanas, y que por la noche era cerrada a cal y canto con una gran reja, por lo que si alguno necesitaba ir al servicio, tenía que llamar dando golpes en los barrotes para que el padre de turno fuese a abrirle.

Hotel Abbaye Ecole de Soreze

Aunque parezca mentira, esta escuela siguió en funcionamiento hasta 1991. Claro que en los últimos años las cosas habían cambiado un poco, y de depender de los benedictinos había pasado a ser un internado de enseñanza privada y laica. El prestigio que llegó a alcanzar fue tal que incluso la “jet set” del extranjero llevaba a sus hijos a estudiar ahí. Según dicen, algunos (entre ellos, herederos de algún rey africano de las colonias) llegaron a pasar tres años seguidos en sus aulas, sin volver a su casa. Debían aprender a base de bien. Como velas.

Hotel Abbaye Ecole de Soreze

Hotel Abbaye Ecole de Soreze

En la actualidad, además del hotel, spa y museo gestionado por el grupo Les Hotels France Patrimoine (como Paradores en España, pero de explotación privada, para que nos entendamos), la antigua Abadía Note Dame de la Sagne es sede del prestigioso Festival Música de las Luces, celebrado a principios de julio, y en el que la música clásica acompaña al visitante en el proceso de descubrir cada una de las salas de este edificio histórico.

Y tiene su encanto. Sobre todo, para una mente tan inquieta como la mía. Acurrucada en la cama de esa habitación que, con toda probabilidad, habría servido como dormitorio a algún benedictino, fui sucumbiendo al cansancio. Y, no me preguntéis cómo, retrocedí en el tiempo. De repente me encontré un día cualquiera de hace tres siglos, en mitad del ajetreo de la escuela-academia, con los propietarios de todos esos rostros que ahora cuelgan de las paredes corriendo por sus pasillos, y la banda sonora de “Los Chicos del Coro” sonando desde algún lugar no identificable. Ah, no, que eso era mi imaginación. Me había quedado dormida.

Hotel Abbaye Ecole de Soreze

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Y de regalo, aquí tenéis el programa “La Deshoja” de ayer, en el que damos un rápido repaso a mi paso por Vietnam. Esta vez, más que nunca, desde un punto de vista muy personal, ¡espero que no levante mucha polémica! Y, por supuesto, ¡que os guste!

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11 comentarios en Viaje a Le Tarn, Francia: Durmiendo en una antigua escuela militar

  1. Victor 11 abril, 2011 at 17:31 #

    Anda la leche donde te llevan a dormir…. Y dormiste tranquila?? jejejeje… Este lugar bien valdría para alguna escapada mía a lugares misteriosos. Las fotos del interior dan un respeto de mucho cuidado… Me recuerda a la película del resplandor…

  2. Silvia 11 abril, 2011 at 18:12 #

    Que bien metida la canción Carmen, le pega mucho al sitio! Además me encanta esa película… es de mis preferidas. A mi si me gustaría dormir ahi, soy muy morbosilla para esas cosas jeje Un besito!

  3. Carlos 12 abril, 2011 at 7:59 #

    Un sitio interesante, ya lo creo, pero no te desvíes del tema: Que tienes contra los vietnamitas??? jajajajajaja Me han gustado mucho, el post y el programa. Mua!

  4. mami 12 abril, 2011 at 17:52 #

    Por una vez, no siento demasiada envidia cuando leo tu entrada. JA-JA-JA. Aunque todo puede tener su encanto, ¿Que duda cabe?

  5. José Carlos DS 13 abril, 2011 at 2:08 #

    Un alojamiento ideal para gente aprensiva y que se asusta con facilidad por la noche al escuchar cualquier ruido, me lo hubiera pasado yo allí bien, un poco de tinte en la cara una sábana por encima y a montar jaleo en la penumbra xDDD

    Muy bueno este último trajinando, me hace mucha gracia lo rápido que hablas, vamos viviendo en Andalucía tampoco es que me asombre escuchar a gente hablando a todo meter, no tendrías ningún problema en seguir una conversación con gente de por aquí (es bromica) :P

    Saludos!!!!!

  6. Ku 15 abril, 2011 at 7:52 #

    Perdón por la tardanza! Estos días no he parado y me ha sido difícil sacar tiempo para conectarme, pero el lunes vuelvo con todo!

    @Víctor @Silvia @mami El lugar da algo de respeto, es cierto; pero es sólo la primera impresión. Enseguida se le coge el tranquillo :) Y a alguien aficionado a las historias, leyendas, etc, le gustará seguro. Es fácil “teletransportarse” (al menos, con la imaginación) al pasado, imaginar la vida allí… Eso sí, yo lo recomiendo más para el verano!

    @Carlos No tengo nada contra los vietnamitas!! Maté un gato y me llamaron
    “matagatos”… Sólo he contado mi experiencia personal ;)

    @José Carlos DS Será que tengo alguna raíz andaluza que nadie me ha dicho, jejeje. Na, ni en broma :P Siempre he hablado muy rápido, y pensado muy lento (esto no es broma); por eso a veces me ocurre que pierdo el hilo de lo que estaba diciendo, o que hablo tan deprisa que me adelanto al hilo de mis propios razonamientos, y cuando me quiero dar cuenta no sé lo que quiero decir (porque no me ha dado tiempo a pensarlo)… jajaja Esto me hace ser un total desastre en los debates, por ejemplo. No podría dedicarme a la política :( Por eso escogí la escritura como modo de expresión: lenta y segura :D Aún así, últimamente me estoy esforzando por hablar más despacio, ¿cómo lo ves? ¿se me va notando?

    • José Carlos DS 18 abril, 2011 at 16:35 #

      Generalmente comienzas más acelerada y conforme van pasando los minutos te vas serenando, de todos modos aun hablando rápido se te entiende bien y no te preocupes ;)

  7. Isa 19 abril, 2011 at 8:21 #

    Al final no ha sido para tanto, en el programa no has sido tan rotunda en tus opiniones sobre los vietnamitas como cuando escribías desde allí. Supongo que con la distancia se relativiza y como sueles decir, olvidas los aspectos negativos del viaje.

    Y lo del “hotel-cuartel”, en una excursión dormí en un colegio de monjas (creo que en León) que antes había sido internado y las habitaciones daban casi más miedo que las de Sorèze…

    • Ku 19 abril, 2011 at 14:02 #

      Bueno, tampoco quise ser rotunda o “sentar cátedra” cuando estaba allí… creo que nunca he dicho “esto es así”, sino más bien “a mi me han tratado así, o me ha pasado esto”… Pero es cierto que con el tiempo se relativiza, y la verdad es que tanto hablar de Vietnam, me están entrando muchas ganas de volver, a ver qué pasa, o cómo lo veo ahora…

      Pobre Sorèze! Nuna quise dejarla como un lugar terrorífico… Impone respeto, eso sí, jeje. Pero a mi me gustó!

  8. lorena 17 mayo, 2011 at 4:29 #

    mmm me parecio soñar con ese ambiente el otro dia xD JJEJEJJE

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