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El lago sagrado, tercera parte: Las islas flotantes de los Uros

Mi viaje en Perú está gafado. No hay lugar para la duda: las señales han hablado. El otro día casi no llego a entrar, y una vez dentro, no me dejaron moverme. Quedé, literalmente, atrapada en Puno; algo que, francamente, no me ha hecho ninguna gracia y me ha ocasionado una pérdida de tiempo bastante desfavorable.

Cinco días, señores: cinco días he estado retenida en Puno; dos de ellos, por mi culpa. Llegué como siempre, a mi ritmo: el primer día me lo tomé para tantear el terreno, escribir un poco… y hasta el segundo no me puse las pilas. De haberlo sabido hubiese andado más ligera, ya que al tercer día, precisamente cuando pretendía continuar mi camino, se armó la gorda. Pero empecemos por el principio…

Puno - Puerto (1)

Gris y nublado puerto de Puno

Puno - Carritos (3)

¡Bici-rickshaws! ¡He vuelto a Asia!

Puno - Carritos (1)

Estos de estilo "carroza" ya son lo más

Puno no es una ciudad bonita, las cosas como son. Tiene pocos atractivos que inviten a quedarse en ella, mala fama entre los mochileros (que si robos, que si agresiones…), y sólo una cosa a favor: es una buena escala intermedia entre Copacabana y Cuzco/Arequipa; es decir, en el trayecto de Bolivia a Perú, o viceversa.

Sin embargo, en Puno (o mejor dicho: sobre las aguas de la bahía de Puno) viven los Uros; una comunidad bastante peculiar que desde hace siglos habita en islas flotantes construidas con los tallos y las raíces de la totora que crece en el Titicaca. Y esto ya es algo lo suficientemente curioso como para detenerse un día.

Islas Uros (3)

Islas Uros (1)

Islas Uros (29)

Islas Uros (24)

Los barcos, las casas, las islas... ¡todo está hecho de totora!

Los orígenes de los Uros se pierden en la memoria de los tiempos. Nadie sabe decir exactamente de dónde provienen: algunos estudiosos sostienen que llegaron de Polinesia; otros, de la Amazonía. Sea como fuere, hay un punto en el que todos se ponen de acuerdo: antes de los incas ya ocupaban las orillas del lago Uro-Uro (actual Bolivia) y fue precisamente bajo la sombra de este Imperio cuando los Uros se refugiaron en el interior del lago Titicaca, huyendo de aquellos que los intentaban conquistar.

Lo que empezó siendo una medida provisional, un intento de supervivencia, con el paso de los años se convirtió en costumbre. Y, si bien desde entonces los Uros se han “mezclado” con los habitantes de los alrededores del lago (fundamentalmente indios quechuas y aymaras) y, por tanto, la pureza étnica se ha perdido, siguen conservando algunas de sus tradiciones y esa forma tan curiosa de vivir.

Islas Uros (5)

Se ve que nos estaban esperando...

Islas Uros (6)

No me digáis que así, de pronto, no da algo de miedo

Islas Uros (7)

Explicándonos su forma de vida

Islas Uros (11)

El "Presidente" de la isla (e hijo)

Los Uros no quieren vivir en tierra firme. Y no porque el turismo les llene de oro, qué va: de hecho, en los últimos años ha disminuido bastante (o ellos aumentado… son unos 2000) y ahora, las aproximadamente 40 islas que forman esta “ciudad flotante” han tenido que dividirse en dos grupos, para repartirse “el ganado” en función del día de la semana. Los Uros se dedican al turismo sólo como complemento a sus actividades tradicionales: fundamentalmente la pesca, la caza de aves, y el trabajo de artesanías (figuritas y móviles de totora, en el caso de los hombres; tejidos de alpaca, en el de las mujeres). De estos productos, los que no necesitan para su propia subsistencia o no venden a los visitantes, son llevados a la ciudad para hacer trueque.

El verdadero motivo por el que los Uros no se mueven del lago es porque vivir en estas islas les proporciona ciertas ventajas fiscales muy jugosas: al no vivir en tierra firme, los Uros no tienen que comprar ningún terreno ni pagar por él, y tampoco responden ante ningún tipo de impuesto. A cambio, su único handicap es vivir a 20 minutos de la costa, hasta donde se desplazan para hacer sus negocios o ir al instituto (tienen sus propios colegios flotantes, pero no educación secundaria).

Islas Uros (8)

Islas Uros (21)

Islas Uros (25)

Islas Uros (20)

Me siento en Disneyworld....

Lo cierto es que, si bien al principio no las tenía todas conmigo, la visita a las islas flotantes de los Uros es una experiencia muy recomendable. Por supuesto, no puede negarse que está bastante “turistizada”, que la puesta en escena es impecable y que, nada más divisar la isla en la distancia, uno nota que sus habitantes llevan toda la mañana esperando el barco con “los guiris del día”. No obstante, su modo de vida al final convence y, ¡qué demonios!, te estén esperando o no, uno no puede olvidar que esas personas realmente viven en esas islas, con todos los riesgos que ello conlleva: enfermedades óseas debido a la humedad; peligro de despertarse una mañana en Bolivia, si el ancla se suelta (una broma muy  típica entre ellos); o una desprotección total en caso de catástrofes naturales (esto, desgraciadamente, no es ninguna broma).

Islas Uros (16)

Llega el momento comercial: la cosa se pone fea

Islas Uros (17)

Me río, porque en esta isla de diez metros cuadrados me vas a tener que comprar sí o sí...

Islas Uros (18)

Islas Uros (15)

Un guiri vestido de mamarracho, es un guiri feliz (y que compra). Dato: a mi ni me disfrazaron ni me obligaron a comprar. Dieron por hecho que era la hija de un matrimonio mayor que venía con nosotros, y que por tanto no tenía capacidad económica (bien pensado).

Quien quiera saber más sobre los Uros y la construcción de sus islas, puede echar un vistazo a este artículo de la Wikipedia. Y, como siempre, muchas más fotos en su álbum.

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Y ahora… ¿qué ha pasado para que yo me haya tenido que quedar en Puno cinco días? Pues lo de siempre: una huelga. Una huelga en Cuzco que ha cerrado comercios, bloqueado carreteras (tren a Machu Picchu incluido…menudo papelón) y causado pérdidas de más de un millón de dólares (al menos, hasta donde yo he podido leer).

Por lo que he podido enterarme, se protesta por una decisión del gobierno de tomar aguas de un río de la provincia para desviarlas a una represa que se pretende construir en Arequipa; o como me dijo el taxista encargado de llevarme todas las noches a la terminal de autobuses: “el agua, siempre es por el agua”.

Puno - Plaza de Armas (2)

Al menos tuve suerte y me pilló de por medio un concurso de bandas municipales... (se confirma: siempre termino en todos los "fregaos")

Puno - Plaza de Armas (3)

Esta banda estaba interpretando "My heart will go on", de Celine Dion

Tengo que reconocer que me he preocupado bastante. Cada día que pasaba me lo pintaban peor, cada noche iba a la estación a ver si salía un autobús y tenía que regresar al hostal con el rabo entre las piernas, y yo ya veía que me quedaba sin conocer Machu Picchu. Hubiese sido el colmo: vivir remando para morir en la orilla.

Al final, la quinta noche conseguí un autobús, muy caro (imaginad el “overbooking” de gente que llevaba, como yo, días intentado continuar su viaje, algunos con sus “Caminos del Inka” contratados desde hace meses, etc, etc…) y “con transbordo”. Y eso del transbordo, ¿qué significa? Pues que a las dos de la mañana el autobús para en mitad de un descampado (el último punto hasta donde le está permitido pasar) y todos sus ocupantes debemos recorrer cuatro kilómetros, en mitad de la noche y con nuestros equipajes a la espalda, hasta el siguiente punto donde otro autobús nos espera para llevarnos a Cuzco.

No puedo describiros lo que fue eso… ni “el éxodo”: señoras (que, aunque parezca mentira, no se habían enterado de la papeleta) llorando porque no se veían capaces de caminar los cuatro kilómetros con sus fardos a la espalda, hombres gritando enfurecidos “¡los chilenos!, ¡los chilenos!, ¡todos trabajamos para los chilenos!, ¡somos esclavos de Chile!” (¿¿?? igual la empresa que lleva lo del agua es chilena, no lo sé…), y en medio de todo ese tinglado, algunos mochileros como yo, más acostumbrados a pasar este tipo de penurias, que no perdimos ni un minuto en echar a andar con nuestros bultos  y recorrer la terrible distancia, entre camiones bloquedando la carretera, hogueras y huelguistas nocturnos que se reían de nosotros. Ya os digo yo: el Apocalipsis.

Lo importante es que finalmente he llegado a Cuzco y que, por tanto, Machu Picchu cada vez está más cerca… Eso, si no les da por cerrar el tren otra vez. Pero teniendo en cuenta que todavía no me he movido del sitio y ya he tenido que pagar 140 euros entre tickets y billetes, os puedo asegurar que a Machu Picchu voy: aunque sea en burra.

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9 comentarios en El lago sagrado, tercera parte: Las islas flotantes de los Uros

  1. Javier 26 septiembre, 2010 at 23:46 #

    Muy interesante eso del pueblo viviendo en las islas y lo de las huelgas, eterno problema de todas las sociedades de todos los tiempos. Cada vez me gusta mas tu viaje, enhorabuena viajera, a por Machu Pichu !!!!. Por cierto, no te he podido escribir por que tengo problemas con la computadora y me quede sin correo, saludos y te deseo lo mejor.

  2. Carlos 27 septiembre, 2010 at 1:23 #

    Lo que no entiendo es porque en las islas hace tan bueno y la ciudad esta tan nublado… parece iluminacion artificial, como el decorado de 1peli. Por cierto, muy oportuna con eso de la huelga, muy posiblemente nosotros el miercoles tambien tengamos que gritar «los chilenos! han sido los chilenos!» ah, no, eso no, jejjee

    joder: por 140 euros ya puedes llevarte un buen pedrusco de machu pichu!!!! ya les vale!! te han roto el presupuesto con eso no?

  3. Ivan 27 septiembre, 2010 at 11:35 #

    Pufff, q cosas. Las huelgas de sorpresa (para el q no las sabe) pueden destrozar muchos planes. Espero que el viaje de ahora en adelante no te aguarde con sobresaltos parecidos, y que te guste el Machu Pichu!!!!

  4. mami 27 septiembre, 2010 at 22:41 #

    KU
    Siempre estas al borde.Al borde de todo,de tus posibilidades y de las circunstancias.¡Ya veras en el Machu-pichu! No lo quiero ni pensar.
    Es muy interesante el pueblo de los Uros. (Otra experiencia más)
    ¡¡cuanto aprendemos contigo!! ¡¡uf!!
    T.Q.

  5. Riky 29 septiembre, 2010 at 23:33 #

    Hola! Carmen
    Hoy también aquí estamos de huelga, por si te sirve de consuelo en este mundo globalizado, ya ves.
    Muy curioso el tema de los Uros y su mundo acuático, por lo que leo por ahí, son unos maestros en el arte de venderse a los turistas, y como bien dices queda poco de lo que fueron en su día. De todas formas lo desconocía por completo. 140 Aurelios y sin moverte del sitio!!!!! Machu Pichu te va a costar un pastizal!! pero merecerá la pena.. tiene que ser impresionante. Espero tu crónica con impaciencia…
    Besos!
    Ah! por cierto, después de tantos meses frecuentando tu rincón, hoy escuche tus canciones (ya me vale) y veo que compartimos el gusto por el gran Johnny Cash, una bonita banda sonora para esa maravilla de paisajes por los que pasas..

  6. Sietske y Gijs 29 septiembre, 2010 at 23:38 #

    Hola Carmen,

    Wow.. you’re not that far away from us anymore! We’re in La Paz at the moment and within a week we’ll be in Peru, heading to Arequipa en Nasca.. Have a lovely time at the Macchu Picchu (it’s AMAZING!) and let us know where you are because maybe we can meet up again in Peru!

    Besos Gijs y Sietske

  7. vitruvia 30 septiembre, 2010 at 11:03 #

    Buff, no sé envidiarte o darme con un canto en los dientes por lo tranquilita que estoy en casa, jajajja. Bueno, a lo que venía, que no es otra cosa que comunicarte mi intención de darte mi voto (¡jesús, qué mal suena!) porque creo que este blog resume muy bien la filosofía de la categoría en la que te presentas. Me da rabia no haberte descubierto antes. Haber si consigo ponerme al día antes de que acabes tu viaje.
    Un beso, y suerte, en todo.

  8. ulysshes 3 octubre, 2010 at 11:09 #

    Vengo de la página de «Premios Bitácoras 2010! y acabo de descubrir tu gran blog. ¡Enhorabuena!.
    Esta entrada es muy interesante y las fotos son muy buenas. Menudo viaje tan interesante.

    Un abrazo.

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