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Mi primer acercamiento a los Hare Krishna

Lo primero que me sorprendió al llegar a Vrindavan fue la gran cantidad de occidentales que había vestidos con ropajes propios del más ortodoxo de los hindúes. Perfectamente mimetizados con su entorno, cualquiera hubiese dicho que eran indios de padre y madre de no ser por su cabello rubio y ojos azules.

¿Que está pasando aquí?, me pregunté. Yo había ido a Vrindavan en busca del color blanco, pero era incapaz de verlo entre toda de esa locura de devotos, restaurantes bajo grandes carpas y tiendas de souvenirs con motivos religiosos.

Pocas veces viajo a un lugar sabiendo todo lo que puedo esperar de él; al contrario, cada vez me dejo sorprender más. De haber estudiado un poco antes, hubiese sabido que Vrindavan es una especie de meca para los gaudíia vaisnavas; los Hare Krishna, para que nos entendamos, aunque a ellos este tipo de generalización (sinécdoque, para hablar con propiedad) no les guste demasiado.

Según los textos sagrados, Krishna (octava encarnación de Vishnu en la tierra para el hinduismo en general, y único dios -del que todos los demás emanan- para los vaísnavistas o krisnaístas) nació en Mathura, población por ello considerada una de las siete ciudades sagradas del hinduismo.

Situada a unos 10 kilometros de Mathura en una zona de frondosos bosques, Vrindavan es el lugar donde Krishna pasó su infancia entre vacas, pastores y pastoras: las gopi; una de las cuales, Radha, fue su gran amante y está considerada la fuente de su energía y contraparte femenina.

Así, Vrindavan sirvió de escenario para los juegos y travesuras del eternamente púber dios Krishna. Y en la actualidad, en la ciudad se levantan cientos de templos en cada uno de los lugares donde Krishna tocó la flauta, se columpiaba bajo un árbol, posó un pie, etcétera. Por ello, Vrinvavan es conocida como la ciudad de los 5.000 templos.

Entre todos esos templos, uno destaca por encima de los demás: el templo de Krishna Balarama, donde la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna (ISKCON) tiene su sede.

El templo de ISKCON, como también es conocido, está un tanto apartado de lo que sería el centro de Vrindavan, en una calle que, llegando de noche, más bien parece una feria de verano, con sus luces, sus puestos de comida y sus devotos vestidos con túnicas o sarees de colores.

Aunque no faltan los ashram y hoteles, esta zona no es la más aconsejable para alojarse si nuestra visita no responde a inquietudes religiosas y se desea pasar unos días en la ciudad, ya que aparte del templo y el mercadillo que lo rodea, no hay absolutamente nada. Si alguien tiene pensado viajar a Vrindavan, aconsejo buscar alojamiento en el centro de la ciudad, con mucha más vida durante el día y donde por pocas rupias es posible tomar un rickshaw hasta el templo de ISKCON para presenciar la multitudinaria ceremonia que tiene lugar cada tarde. Por la mañana el templo está igualmente a rebosar, pero por la noche la oscuridad y las velas le otorgan todavía más misticismo, si cabe.

En directo, el espectáculo es sobrecogedor. Al margen de creencias y la opinión que este tipo de exacerbadas manifestaciones de fe nos merezcan, no puede negarse que la energía que esos cientos de individuos cantando, girando sobre sí mismos y bailando transmiten, se palpa. Que regresase tres días seguidos es prueba de que a mi me fascinó, pero al mismo tiempo, había algo que me chirriaba: los devotos occidentales.

Me sentía dividida. Por una parte, y hablando con total sinceridad, ver a rusos y australianos «iluminados» y vestidos con túnicas, de alguna forma me irritaba. Soy consciente de que se no tengo justificación posible, pero lamentablemente mis emociones, aunque no respondan a ninguna causa objetiva, todavía no puedo controlarlas. De modo que esto es lo que hay: en un primer contacto (los rusos de la primera fotografía constituyen una notable excepción) los Hare Krishna no me cayeron bien, por así decirlo. Feelings.

Por otra parte, había algo en todo ello que me resultaba turbio. Siempre me he declarado una persona completamente contraria a los fanatismos, y a la vista del espectáculo ofrecido por alguno de los devotos vinieron a mi memoria todas las críticas que este grupo (los ISKCON en particular, no los gaudíia vaisnava en general) despierta así como los escándalos en los que se ha visto envuelto a lo largo de su historia.

Desde esta óptica, las preciosas rusas que con la mirada perdida repetían sus mantras incansablemente, me parecían víctimas. Otro motivo más para que a pesar del hipnótico encanto de la ceremonia a la que asistía no terminase de sentirme a gusto. Una desagradable sensación que no me ha ocurrido en ningún otro templo, de la religión que fuese. Y ojo que no defiendo ninguna.

En ese debate interno me encontraba cuando, en mi segundo día en Vrindavan, se me ofreció la oportunidad de dejar a un lado mis prejuicios, al menos por unos días. Un encuentro casual con unos chicos colombianos fue el desencadenante para que me decidiese a probar de primera mano la experiencia de vivir en un ashram de gaudíia vaisnavas ocupado fundamentalmente por devotos latinoamericanos.

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15 comentarios en Mi primer acercamiento a los Hare Krishna

  1. Pau 12 noviembre, 2012 at 13:30 #

    Nos dejas con ganas de más, aunque me has dejado de piedra con lo que cuentas. No has utilizado ninguna vez la palabra secta (en el más peyorativo de los sentidos) aunque tengo la impresión de que te has quedado con las ganas.

    • Ku 15 noviembre, 2012 at 17:57 #

      No me digas que he dado esa impresión, porque la verdad es que en ningún momento pensé en ellos como una secta. Al menos durante mis días allí; si es cierto que en Internet abundan las informaciones donde se les califica como tal.

  2. SaltaConmigo 12 noviembre, 2012 at 18:29 #

    Vaya… y ¿cómo acabó eso?
    Nos has dejado con la miel en los labios y más colgados que la final de un episodio de Enredo!! (sí, soy un poco viejo ;-) )
    Sigue disfrutando y aprendiendo (que es disfrutar dos veces)

    • Ku 15 noviembre, 2012 at 17:58 #

      ¿Enredo? Me quiere sonar, pero ahora no caigo!

      Mañana el próximo episodio :)

  3. mami 13 noviembre, 2012 at 17:46 #

    Tarde o temprano siempre terminas en la aglomeracion. Esta vez espiritual . Pero aglomeracion al fin y al cabo ( que es lo que te gusta )

    • Ku 15 noviembre, 2012 at 17:58 #

      Y vosotros poco a poco vais aprendiendo de mi ;)

  4. Janardana das 15 noviembre, 2012 at 16:56 #

    Gracias por las vivencias narradas arriba. Me resulta interesante conocer las experiencias de quienes han tenido algún contacto con el movimiento para la Conciencia de Krishna. Cada uno puede hacerse sus propias opiniones y respeto la que en este blog se ha expuesto, sobre todo porque se basa en una experiencia directa.

    Soy un devoto de Krishna (vaisnava) y pertenezco a ISKCON, insitución a la cual se alude en esta crónica. Desde esta perspectiva más comprometida puedo decir que la mayoría de los devotos de ISKCON nunca tuvieron, como primer contacto con el «mundo Hare Krishna», una estadía en Vrindaban –que más quisiéramos.

    Efectivamente este Santo lugar (Dham), en el que Sri Krishna ejecutó sus principales «lilas» o pasatiempos, es un paraje muy especial al que cuesta bastante llegar, por mucho que para algunos quede cerca (caso de los rusos por ejemplo).

    Digamos que llegar a Vrindaban (o a Mathura) para cualquier devoto occidental significa ya haber recorrido un tiempo en este proceso espiritual. En ningún caso es un peldaño inicial, sino todo lo contrario. Por tanto, cuando un devoto visita Vrindaban, por lo general lo hace con más experiencia en la vida espiritual (desde el punto de vista vaisnava), sabe a qué lugar se dirige, la importancia que tiene, sus peculiaridades, lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer allá, etc. En definitiva, sabemos con lo que nos podemos encontrar (o más o menos). Pero, por sobre todo, llegamos allá con una fe más sólida (en la mayoría de los casos), lo que nos permite observar todo con una mente abierta y libre de prejuicios, las distintas facetas de este lugar de peregrinaje. No nos sorprende (tanto), encontrarnos con personas de todo el mundo, sobre todo occidentales, sobre todo rusos, no nos sorprenden los rituales (ya los conocemos desde hace mucho tiempo y sabemos de su significado e importancia), y no pensamos desde un sesgo cultural, que las muchachas (y muchachos) occidentales que participan en las ceremonias sean víctimas. Sabemos que la mayoría experimentan el Bhakti Yoga o devoción (por Krishna), como algo muy real, positivo, agradable y alegre (y muy voluntario agregaría).

    Es muy entendible que para alguien que se contacta por vez primera con la cosmovisión vaisnava, sobre todo si se hace a través de un viaje directo a Vrindaban, experimente contradicciones. Por una parte se puede apreciar todo un encanto espiritual de los Templos, sus sacerdotes, las ceremonias, etc. Por otro, se puede experimentar cierto rechazo cuando vemos situaciones que no encajan, que no podemos comprender, no intelectualmente, sino espiritualmente. Ver occidentales, muchos occidentales que parecen disfrazados quizás no era la idea que teníamos en mente. Tampoco ver a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) como hipnotizados. Pero detrás de cada cosa que veamos existirá una explicación profunda, a veces simple, a veces práctica, que en su debido momento se nos revelará (siempre y cuando estemos dispuestos a conocerla). Para finalizar decir que la mayoría de las personas (el 99%) de quienes visitan Vrindaban son ya devotos y devotas (en algún grado), lo que disminuye las posibilidades que las «visitas» sean atendidas de acuerdo a sus necesidades más neófitas. Es muy posible que los devotos no se den cuenta que al lado de ellos, por las mismas callecitas de polvo y tierra, caminaba una persona que recién se contactaba con este «nuevo mundo»…
    Saludos desde el corazón… Hare Krishna.

    • Ku 15 noviembre, 2012 at 18:31 #

      Hola Janardana,

      En primer lugar, muchas gracias por tu comentario: la información que aportas, tu punto de vista, es impagable.

      Gracias no solo por el fondo, sino también por las formas. Cuando uno, como yo en esta ocasión, escribe sobre un tema que en absoluto es su especialidad, de una forma tan personal (y sincera, me atrevo a decir) se expone a ser malinterpretado, a que lo que desde su sinceridad haya escrito, no guste, y por ende, a ser criticado. Sin embargo, tu respuesta a la crónica de mi experiencia no solo ha sido educada sino positiva, y eso es algo de agradecer.

      Poco puedo añadir. Si acaso, insistir en que desde mi punto de vista lo que más sorpresa puede causar a alguien que por primera vez conoce el movimiento en Vrindavan no es la magnitud e intensidad de las ceremonias o las vestimentas, sino el hecho de ver involucrados en ello a tantos occidentales.

      Quiero decir que, por ejemplo, cuando un viajero se encuentra en Bikaner con que las ratas son veneradas, no llama excesivamente la atención siempre y cuando quien se postra en el suelo sea indio e hindú. Digamos que eso es algo que entra dentro de «nuestros esquemas». Y sin embargo, en Vrindavan lo que encontramos son muchísimos más «occidentales» siguiendo los preceptos de una religión que a nosotros (entiendo como «nosotros» a quienes no tenemos ninguna relación con el movimiento) nos queda muy lejos. Para alguien completamente ajeno, resulta chocante. Y como tú dices y yo no he tenido reparos en admitir, puede provocar de primeras un ligero rechazo.

      Por eso, muchas gracias de nuevo por tu comentario. Aporta un gran valor y otro punto de vista a la lectura de este post.

      ¡Un saludo!

  5. criss 15 noviembre, 2012 at 19:17 #

    estoy esperando que cuentes como ha sido la vivencia con los colombianos
    resulta extraño es verdad, ver a un occidental tan «metido en el papel» de una religion o cultura tan atípica…aunq si q es verdad que hay mucha leyenda urbana sobre los Hare Krishna, hasta q no lo ves en persona esta claro q no se puede opinar
    me encanta cuando das tus impresiones personales!

    • Ku 19 noviembre, 2012 at 6:58 #

      Lo cierto es que hasta venir aquí yo tenía un desconocimiento absoluto acerca de los Hare Krishna y la sorpresa al encontrarme con semejante movimiento a nivel internacional ha sido mayúscula. De todo se aprende, y viajando más ;)

    • Mayi 16 agosto, 2021 at 10:11 #

      Cómo ago para ir ??

  6. arturo alcaraz 24 abril, 2016 at 5:05 #

    Por favor mandame tu correo, necesito platicar con vos.
    Grxs.
    Arthuro Alkaraz

  7. Rasa Prada Dasa 10 marzo, 2018 at 1:21 #

    Ku ! voy a dejar dos centavos de mi opinion, porque ya un devoto explico con gran agrado y con buena aclaratoria el tema. Mira porque tantos occidentales? Quiero dejarte saber que hay muchos Hindues o Indios como se les llama que no conocian con profundidad lo que Krsna representa para una cultura donde 1000.000 de Dioses son venerados con mucha fe. Ellos desconocian hasta cierto punto todo esto que hoy se llama Los Hare Krsna pero en realidad ese no es su nombre. Somos practicantes del Vainavismo y fervientes devotos de Krishna. Y no fue hasta que el fundador de Iskcon: Movimiento Internacional para la conciencia de Krsna , Bhaktivedanta Swami Prabhupada, logro despertar el sentimiento escondido en el corazon de muchos por una deida que ha existido eternamente y que lleva diferentes nombres de acuerdo a sus reencarnaciones. Visnu es Krishna, de eso no hay duda. Ahora el impacto ha sido mundial, el anglosajon, Ruso, Latino, Africano…etc, Ha tomado un sentimiento y una dedicacion muy profunda en la Auto Realizacion de quienes somos, de donde venimos, que hacemos y a donde vamos como entidades espirituales…..el cuerpo es materia que se destruye con el tiempo. Lo que esta pasando es que ahora el Hindu( forma despectiva de los Britanicos al referirse a los Ciudadanos de la India) se dieron cuenta de su ausencia y ahora quieren participar de esa cultura que ellos desconocian pero que ha existido por miles de anos. Ellos han facilitado hasta cierto punto la existencia de estos extranjeros en India porque se han dado cuenta que si no hubiese sido por los Americanos y la expansion mundial de el movimiento, jamas y nunca ellos pudiesen haber sido reconocidos y mucho menos exportar su cultura de la manera que ha crecido hasta hoy 3/9/2018. El blanco siempre ha buscado la espiritualidad, el Hispano sometido y torurado con los tratos coloniales y la desaparizacion de su Indigina cultura, se han arraigado a la creencia y a la practica Vaisnava. Los Rusos( todos sus estados) aun divididos, su falta eterna de espiritualidad fue despertada en un momento muy oportuno y a partir de alli se han multiplicado hasta el punto que es una de las nacionalidades que visita mas La India y la que mas respeto y arraigo ha adoptado la creencia por la Suprema Personalidad de Dios… Krishna. Yo no se mucho de todo esto y si he cometido una falta, pido disculpas por el hecho, pero mas disculpas pido por mi ignorancia. Soy un devoto ferviente del amor y la misericordia que emana de nuestro Senor Krsna y soy el ser mas feliz que te puedes encontrar en el mundo entero……. Mis reverencias, Rasa Prada Dasa.
    Hare Krsna !

  8. Raúl Mena 14 marzo, 2019 at 3:30 #

    Si los Haré Krishna no son amigables, yo soy de México y cuando vas a su templo te ignoran por completo no son amables y no te dan ganas de volver solo si ven que pueden obtener algún beneficio de la gente te hacen un poco de caso ya luego te ignoran como a todos los demás

  9. Marissa Pérez 29 junio, 2024 at 0:48 #

    Hola, veo que tu post es de hace casi 12 años! Ojalá aún sigas vigente en esta hermosa forma de aprender y crecer que es viajar.

    Voy regresando de India, mi última parada fue Vrindavan, circunstancialmente y por recomendaciones llegué ahí. Sin noción alguna de a donde iba, llegué con la mente abierta, con la expectativa de convivir con gente espiritual y “religiosa”, como tú, al principio fue energético y fascinante, la gente, los cantos, la devoción, pero había algo que no me cuadraba.

    Incluso mi “guía” (amigo de un colega), quien era el que escogía los lugares a visitar, se jactaba de ser un ser de luz y dedicado a promover el espiritualismo, pero no me terminaba de dar buena espina, algo así como un iniciador de sectas, me recordaba el documental en Netflix “Wild wild country”, haz de cuenta un Osho wanna be. Y vaya que tenía seguidores y es muy elocuente.

    En fin, viví la experiencia solo como un turista ignorante, me quedó un sabor agridulce, y me ha hecho cuestionarme más acerca de las vertientes religiosas del Hinduismo (solo por curiosidad y porque practico Yoga), pero ahora que he leído más acerca de ISCKON, confirmo que todas las religiones son la misma historia…

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