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La vida en un ashram vaisnava desde dentro

“Por cierto, me llamo Acyuta”, dijo la devota peruana antes de salir de la habitación que me había sido adjudicada. “Madre mía, qué nombre más raro”, pensé. “¿Tendrá orígenes quechuas o aimaras?”

La misma situación se produciría cada vez que me presentasen a un nuevo compañero. “¿Cómo te llamas?”. “Prahlad”. “Dinabandhu”. “Mi nombre es Hánuman”.

– Ah, no, eso sí que no… No puedes llamarte Hánuman. – espeté con incredulidad.

– Claro que sí, es mi nombre espiritual.

¡Acabáramos! El nombre espiritual. Mi primera enseñanza en el ashram de Vrinda Kunja: los devotos, cuando son iniciados, reciben un nombre espiritual que les hace recordar en todo momento a Dios, reforzando su fe y ayudándoles en sus prácticas y rituales.

– Pero… en la vida normal usas tu verdadero nombre, ¿verdad? – me atreví a preguntar.

– Sí, claro. Yo en Argentina tengo otro nombre; el que sale en mis documentos y por el que soy conocido -respondió Hanuman sin plantearse siquiera revelarme cuál era.

Ante este panorama, en cada nueva presentación, cuando me tocaba a mi decir el mío me daba incluso vergüenza. Cuánto hubiese querido en esos momentos llamarme Acyuta o Rama, y no este insulso Carmen que delataba mi condición de intrusa.

[Jardín del ashram de Vrinda Kunja.]

Durante los días que viví en el ashram mi relación con los devotos tuvo dos vertientes. Por una parte, con un par de ellos nunca llegué a sentirme cómoda del todo. Tal vez fuese una percepción errónea, pero por mucho que trataba de integrarme no podía evitar sentir que estaba siendo juzgada como alguien ajeno al grupo y sus creencias.

Afortunadamente, con la gran mayoría la sensación fue diferente. A los devotos, por lo general, les encanta hablar. De lo suyo, naturalmente. Basta con hacerles una pregunta sencilla (por ejemplo, acerca de la reencarnación), para escuchar una larguísima disertación sobre el alma, Dios y los diferentes tipos de yoga, que termina desembocando, cuarenta minutos después, en las pruebas de la existencia de vida en otros planetas (verídico).

Personalmente encontré estas charlas muy interesantes, si bien he de reconocer que en ocasiones alguno de mis interlocutores se dejaba llevar por la pasión proselitista haciéndome pasar un rato algo apurado frente al resto del grupo. Y es que por mucho interés que yo mostrase (y que jamás fingí), con cada nueva pregunta que me hacían ponía en evidencia mis escasos conocimientos en los aspectos más profundos de su religión, por no hablar de mis malos hábitos alimenticios.

Todos esos hábitos quedaron en la puerta el día que entré en el ashram. De la carne no hablamos porque la última vez que la comí fue en España, pero en el ashram tampoco están permitidos los huevos, el picante (por provenir de la modalidad o guna de la pasión), la sal y tampoco el café o el (por estimulantes).

Con estas normas se entenderá si digo que las tres comidas diarias son muy parecidas y muy sosas. Tremendamente sosas. Si el objetivo es no sentir apego, gula o desarrollar pasiones hacia el alimento, el objetivo está conseguido. Arroz blanco, dal, chapati, y en el mejor de los casos, algo de fruta cocinada a modo de postre, fueron el sota caballo y rey de mi alimentación diaria durante esa semana. Eso sin contar la pizza que ocasionalmente entraba en escena, y que nunca probé porque cada porción costaba 60 rupias, sumadas a los 12 dólares que ya pagaba por día. Además, yo no he venido a India para comer pizza.

Una devota chilena me comentó que este tipo de “lujos” se permitían porque estábamos en un mes festivo, el mes de Kartik. Según esta mujer, quien cada año viene unas semanas de visita a Vrindavan para ver a sus hijos, que viven aquí, la comida habitual es aún más sencilla; algo que  le preocupa pues su hija menor ha tenido varios problemas de salud a causa de la alimentación y las duras condiciones de vida en Vrindavan, especialmente durante los meses de verano.

En cualquier caso, para un vaisnava se supone que la comida (y su sabor) no debe tener más importancia que la justa. Estos alimentos vegetarianos y ofrecidos a Dios en el altar antes de ser llevados a la mesa, se llaman prasada, y más que un simple alimento están considerados por los devotos una forma más de purificarse y comunicarse con Krishna.

En lo que respecta a la rutina diaria, la jornada en el ashram comienza a las cuatro y media de la mañana, o lo que uno necesite para vestirse y estar a las cinco en el templo, que es cuando los devotos se reúnen para cantar los primeros mantras, más o menos hasta las seis.

Después, en función del día puede que unos den clases de yoga o simplemente se disfrute de algo de tiempo libre hasta las siete, cuando tienen lugar unas charlas en las que se debaten diversos aspectos sobre la filosofía védica.

En realidad, todas las actividades del ashram son voluntarias. Tras el desayuno, por ejemplo, un gran grupo se organiza para realizar trabajos de ayuda a la comunidad en la ciudad, pero quienes hayan adquirido algún compromiso en la cocina o en el huerto, tengan taller de música o sencillamente prefieran quedarse a solas, son libres de no acudir.

Dentro de los trabajos de ayuda a la comunidad puedo destacar dos: la limpieza y conservación de templos y la limpieza de Vrindavan, especialmente la zona cercana al río Yamuna, que es donde se acumulan gran parte de los desperdicios. Estos trabajos han sido promovidos especialmente por el fundador del centro: el Gurú B.A. Paramadvaiti Swami Maharaja, a quien además tuve la suerte de conocer en persona pues estos días estaba de visita en Vrindavan y se encargó de acompañarnos a los trabajos de limpieza, motivándonos con sus palabras de aliento.

[Nota al margen: Resulta perturbador enterarte, días después y a través de la Wikipedia entre otros, de que el hombre con quien has estado hablando con la mayor naturalidad sobre tus problemas intestinales, es un gurú de semejante importancia a nivel internacional. Sinceramente, no tengo más que buenas palabras hacia él; además, fue el único que en ningún momento mencionó a Krishna o la religión al hablar conmigo.] 

[Imágenes sin edición: el polvo es real.]

Uno no empieza a ser consciente de lo que las palabras “vamos a limpiar el suelo de Vrindavan” significan hasta que no lleva una hora con la espalda doblada como un “siete” (7). Cuando llevas cuatro, te preguntas por qué entre TODOS los países del mundo elegiste limpiar el suelo de India. Podías haber ido a Suiza o Noruega… pero no: tú tenías que limpiar el país más sucio del planeta.

Estos pensamientos, que naturalmente así expuestos no pretenden ser más que una broma, esconden en el fondo algo de verdad. No es que quiera mostrarme insolidaria, pero de todos los trabajos de voluntariado que he realizado en mi vida, el que menos satisfacción personal o sensación de estar realizando una labor útil por mi entorno me ha dado, ha sido éste. Y es que el suelo de Vrindavan tiene envases, jeringuillas, bolsas de plástico, y en definitiva, mierda (perdón por la expresión), para rato. Lo que peor se lleva es la certeza de que una semana después va a estar exactamente igual de sucio que antes de limpiarlo.

Pero los devotos lo hacen con alegría, porque para ellos lo importante no es que el trabajo sirva para algo (me van a caer piedras por esto, pero así es como yo lo veo), sino lo que a ellos les aporta: purificación. Además, el trabajo desinteresado o karma yoga es también para ellos una de las manifestaciones de amor más grandes que pueden darse en esta vida, y esta vida es (siempre según ellos) “un entrenamiento de amor para amar a Dios”.

Para quienes no nos sentimos purificar a través de la recolección de basura, limpiar el suelo de Vrindavan es, simplemente, un castigo peor que el de Sísifo.

Pero también entre montañas de basura se dan situaciones dignas de mención. Incluso me atrevería a decir que solo en  un escenario tan particular como éste puedes preguntar “¿De dónde eres?” a un devoto, que éste te responda sin el menor atisbo de sonrisa “Mi cuerpo nació en Río” y seguir a lo tuyo, recogiendo desperdicios, aceptándolo como normal.

Es otra forma de entender la vida, otras reglas, otra jerga. A la mujeres se les llama “madre”, y si tienen la menstruación están “contaminadas”; uno no muere, sino que “abandona el cuerpo”, y lo que nosotros entendemos como defecar ellos lo llaman “pasar excremento”.

La renuncia a las relaciones sexuales es otra de las prácticas (o “no prácticas”, para ser exactos) que caracterizan a los vaisnava. Los motivos que les llevan a ello son tan variopintos como difíciles de comprender desde fuera; y es que, por poner un ejemplo, hay que darle una buena vuelta de tuerca a la cabeza para entender que un hombre decidiera entregarse a Krishna en cuerpo y alma el día que puso los cuernos a su pareja.

Según sus propias palabras, “Ella era la mujer que yo siempre había soñado. Cuando le fui infiel me di cuenta de que el problema estaba en que yo aspiraba a algo más. Ella era la mujer perfecta para mi, así que lo único que podía haber por encima de ella era Dios”. Este devoto afirma llevar doce años y medio de celibato y sentirse cada día más feliz. No siente que nada le falte, no echa de menos una relación más íntima con las mujeres, porque además de haberla sustituido con la gran familia de devotos de Krishna, llena su vida de actos amorosos como, mismamente, recoger la basura del suelo de Vrindavan.

La mayoría de los devotos con los que tuve ocasión de hablar me contaron historias parecidas. Algunos están casados, pero viven separados de sus parejas (en países distintos en muchos casos) y habían dejado de tener relaciones después de tener un hijo o dos. Hablando con los hombres sí percibí amor y deseo por reunirse con sus vástagos, pero en lo que respecta a sus mujeres se referían a ellas como “la madre de mis hijos”, sin excesivo cariño, como una compañera de la vida sin más.

Tras el almuerzo y algo de tiempo de descanso, por las tardes los devotos se reúnen para ir a uno o varios templos donde Krishna realizó tal o cual pasatiempo, para escuchar su historia, transmitida de padres a hijos, generación tras generación. En comparación con el trabajo de por la mañana, ésta es una parte del día bastante relajada.

[Fotografía sacada con el móvil porque las fotos estaban prohibidas. Sí, sé que hay un chico que parece estar haciendo una, pero era el encargado del vídeo para la comunidad.]

En definitiva, para ir concluyendo, la experiencia de pasar unos días en un ashram de seguidores de Krishna es muy interesante pero puede resultar agotadora para los no iniciados.

Agotadora no por lo que hay que hacer, sino precisamente por todo aquello que implica prohibición y renuncia. Basta que a uno le den la misma comida sosa dos días seguidos para que se muera de ganas por salir a comprar una samosa; basta con que te digan que no puedes tomar cerveza, para el cuarto día hacer la maleta y cambiar el apacible jardín del ashram por una terraza en la contaminada Agra con una Kingfisher bien fría sobre la mesa.

Para proteger la identidad de los devotos, esta entrada no contiene retratos y todas los nombres y países de origen han sido cambiados

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31 comentarios en La vida en un ashram vaisnava desde dentro

  1. Sele 16 noviembre, 2012 at 12:56 #

    Eres grande Carmen, grande!!! Estás viviendo grandísimas (y durísimas) experiencias desde dentro, desde donde se tienen que contar. Y no te imaginas lo que nos estás haciendo aprender a muchos.

    Eres una VIAJERA como la copa de un pino.

    Un beso fuerte desde Madrid!!

    Sele

    • Ku 19 noviembre, 2012 at 7:01 #

      Jajaja, ¡muchas gracias, Sele! ¡Con ánimos como los tuyos cualquiera se cree un grande!

      Espero no haber dado una impresión errónea, la experiencia no ha sido tan dura y los devotos no han podido ser más amables conmigo… Es más, no descartaría repetir en el futuro ;)

      ¡Un abrazo!

  2. Susana 16 noviembre, 2012 at 15:34 #

    Muy interesante tu experiencia. Muchas gracias por compartirla con todos

    • Ku 19 noviembre, 2012 at 7:02 #

      Gracias a ti, Susana, me alegro mucho de que te haya gustado.

      Un abrazo!

  3. Carlos 16 noviembre, 2012 at 15:43 #

    Ennhorabuena por tu experiencia. Los pequeños detalles que cuentas hace que podamos conocer un poco mejor la vida en un ashram, y aquello que pueda aportarnos.
    Me ha gustado el detalle de limpiar y recoger la basura del suelo, ya que esta enseñanza nos ayudará a ser conscientes en nuestro propio pais de la necesidad de no dejar basura tirada e incluso ponernos desinteresadamente a recoger basura de playas o montes. Es sin duda una buena manera de meditar y sentirse en consonancia con la naturaleza.
    Un saludo a todos y gracias por compartir tu experiencia!!!

    • Ku 19 noviembre, 2012 at 7:04 #

      Es una buena forma de verlo, Carlos :)

      ¡Un abrazo!

  4. criss 17 noviembre, 2012 at 15:33 #

    interesante la historia, y ahi has estado tu, una vez mas, con un par! aguantando como una campeona, sinceramente…a mi en estos tiempos, (con todos los respetos del mundo hacia esta comunidad) pero no comparto esas formas de vida tannnn devotas, hasta sacrificar necesidades basicas
    una gran entrada, y como siempre, escrita de la mjor forma!
    un besote!!

    • Ku 19 noviembre, 2012 at 7:11 #

      ¡Gracias Cris! Y no te preocupes por exponer tu opinión, yo misma he admitido mis dudas respecto a algunas de sus prácticas, y eso no significa que no les respete. No se puede conocer en profundidad una forma de ver la vida tan diferente a la nuestra de un día para otro ;)

      Un abrazo!!

  5. Mami 17 noviembre, 2012 at 21:42 #

    KU. Cuando “llegues a casa POR NAVIDAD”. Creerás que llegaste al cielo POR SORPRESA : Ensaladas con sal, Tortilla de patatas y llegado el momento TURRON DE JIJONA. No te lo vas a creer . En cualquier caso tu experiencia no deja de ser interesante y nos da créditos a los que te esperamos con ansiedad. TQ.

    • Ku 19 noviembre, 2012 at 7:12 #

      Como os dije ayer por teléfono, creo que voy a limitarme a las ensaladas ;) Congratulaos: ¡estoy aprendiendo a cocinar cosas riquísimas!

  6. TxemaCG 18 noviembre, 2012 at 5:08 #

    Ku, que tu madre te deje comentarios en el blog, que envidia. A la mía le dije lo del Bitácoras y cri, cri, cri.

    Creo que los de la vida en otros planetas hubieran hecho buenas migas con Giordano Bruno.

    Madre mía, hay que ser muy abierto de mente para ir a convivir ahí. Por lo que cuentas debe ser parecido a Taize (salvo que allí no limpian las calles).

    • Ku 19 noviembre, 2012 at 7:16 #

      ¡Jajaja! Mi madre me sigue cuando estoy en la otra punta del mundo, en cuanto me tiene en España deja de leerme :S

      Reconozco que he tenido que buscar quién es Giordano Bruno…

      No se me había ocurrido comparar ambas comunidades, ahora me has picado para estudiarme el tema.

      ¡Un abrazo!

  7. Pau 19 noviembre, 2012 at 17:06 #

    Me imagino que re resultó muy complicado estar allí una semana, la experiencia es muy pero que muy auténtica, pero no sé si hubiera tenido lo que hay que tener para estar allí ;)

    • Ku 30 noviembre, 2012 at 11:09 #

      Todo es cuestión de adaptarse, Pau :)

  8. Magalí 26 noviembre, 2012 at 12:56 #

    Me ha encantado lo que has escrito, porque es fresco y porque eres tú. Porque no has querido “pintar” una situación que para vos no era mayormente “placentera” (por llamarla de alguna forma). ¡Gracias Carmen por acercar estas experiencias a otras partes del mundo!

    Maga

    PD: Te podrías haber hecho llamar Racnem (jajajajaj)

    • Ku 30 noviembre, 2012 at 12:20 #

      Jajaja, no es mala idea eso de Racnem… ¡el problema habría llegado al preguntarme qué significa!

      Me alegra que te haya gustado, Magalí. No siempre las tengo todas conmigo cuando se trata de destapar sentimientos, pero siempre intento anteponer la sinceridad por delante de todo lo demás en mis textos :)

      Un abrazo!

  9. Vipralambha devi dasi 1 diciembre, 2012 at 0:58 #

    Es Vrinda Kunja,el ashram de mi maestro espiritual ¡muchas gracias por compartir tus apreciaciones! muy bueno leerte =D

    • Ku 1 diciembre, 2012 at 11:27 #

      ¡Gracias a ti! Me alegra que te haya gustado :D

  10. karen 7 diciembre, 2013 at 4:27 #

    Hola… viajo a India el 07 de marzo llegando a Delhi. Uno de mis sueños de ir es pasar por lo menos dos dias en un ashram… y siempre me pregunte, como podre hacerlo para llegar e ingresar a uno? Hasta hoy que me tope con tu blog, muy bueno por lo demas. MI pregunta es, como puedo llegar a uno, entrar y pasar por lo menos dos dias?

    gracias por tus textos, los leo con gran emocion y alegria, m acercan a india!

    • Carmen 15 diciembre, 2013 at 14:08 #

      Hola Karen,

      Dependerá del ashram al que quieras ir. En India hay muchos, de todo tipo, así que no puedo ni empezar a aconsejarte! Yo siempre que me he alojado en algunos ha sido por pura casualidad, ¡nunca los busco! ;)

      Un saludo!

  11. Sehaliah 17 diciembre, 2013 at 17:18 #

    Hola Carmen, gracias por compartir tu experiencia, estoy pensando ir a un Ashram, por eso estoy buscando información y sobre experiencias como la tuya, me podrías indicar los datos del Ashram al que tu fuiste y como me contacto.
    Cariños!

    • Carmen 11 enero, 2014 at 8:11 #

      Hola Sehaliah. Éste es uno de los muchísimos ashram de Hare Krishna de la Vrindavan. De todas formas, si es la primera vez que quieres alojarte en un lugar de este tipo y no tienes especial relación con esta religión, te recomiendo probar en Rishikesh, una ciudad de Uttarakhand donde hay decenas de ashram de todo tipo, dedicados a la meditación, al yoga… además de un ambiente muy viajero de personas interesadas en estos temas.

      Un saludo,

  12. Sehaliah 17 diciembre, 2013 at 17:20 #

    Hola Karen, de dónde eres? quizás podamos encontrarnos por ahí. Saludos.

  13. Mateo 2 agosto, 2015 at 13:16 #

    Hola Carmen,
    Me estoy planteando realizar un voluntariado en Lituania con una comunidad Hare Krishna. Imagino que no son exactamente igual que la comunidad que tu describes en este post, pero me gustaría saber si me recomendarías ir, ya que he buscado información y no me ha gustado todo lo que he leído sobre la comunidad Hare Krishna.
    Gracias de antemano,
    Mateo

  14. Maria 17 septiembre, 2015 at 1:22 #

    Hola!! Tengo una pregunta muy seria para ti, estando esos dias allá intentaste de veras participar de las ceremonias y canto del mantra hare krishna con el corazón?

    • Carmen 18 septiembre, 2015 at 17:21 #

      Muy seriamente te respondo que lo intenté todo lo que pude ;)

  15. chema 17 febrero, 2016 at 3:30 #

    Estuve en Matura, y coincido con algunas de tus percepciones. buen blog, compañera

  16. Ana 9 enero, 2017 at 4:13 #

    Interesante

  17. Subal David Lovato 3 febrero, 2018 at 2:59 #

    Ya han pasado un par de años, queremos compartirles un video reporte de todo el avance que ha ocurrido con la limpieza de Vrindavan y los frutos a todo el esfuerzo de cada uno de vosotros.

    https://www.facebook.com/Brajvrindavanactnow/videos/1617966488248874/?notif_id=1517453558216592&notif_t=feedback_reaction_generic_tagged

    Nos es muy feliz leer este articulo, los esperamos nuevamente.

    Un gran abrazo.

  18. Georgina fariña mills 8 abril, 2018 at 2:50 #

    Q bueno q t haya gustado aunq veo q aun existen devotos fanaticos, o achapados a la antigua. Eso d no jablar con cariño d la familia, no llamar a tu esposa como debe ser, comer de manera tan sosa, no es precisamente lo q enseño srila prabhupada. La conciencia de krishna es para ser feliz, disfrutar d un rico prasada , amar y cuidar a la familia, ser respetuosos, amables con todos. Somos representantes d un movimiento bellisimo, debemos ser caballeros y damas siempre en toda circunstancia y mas aun con quienes no conocen el movimiento. Te aclaro q todos, devotos y madres estamos luchando para controlar nuestros sentidos, los deseos siempre estan, pero nosotros le damos la pelea para canalizarlos en amor por Dios, dia a dia. El amor por Dios, amor por la familia, por tu projimos y por toda entidad viviente . Eres muy afortunada por el solo hecho d haber estado en el lugar mas sagrado del universo. Aunq materialmente puedas ver q esta sucio, espiritualmente es lo mas puro q existe. Namaste.

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  1. Bitacoras.com - 22 noviembre, 2012

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